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Crónica | Nuevo juicio por amianto aplazado

«Mi aita, Javier Castro, nos dijo que la pelea sería larga y dura; aquí estamos»

Otro juicio del amianto aplazado. Esta vez, los familiares de Javier Castro, ex trabajador de Altos Hornos de Bizkaia (AHV), reclaman el recargo de prestaciones contra la empresa sucesora por haber contraído un cáncer del amianto que le costó la vida.

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Juanjo BASTERRA

Aitzol Castro, hijo de Javier, ex dirigente metalúrgico de CCOO de Euskadi y ex trabajador de Altos Hornos (AHV); que falleció de un mesotelioma, un tipo de cáncer, aseguró ayer a GARA que «mi aita nos dijo que la pelea sería larga y dura; aquí estamos dispuestos a llegar hasta el final». Aunque los familiares esperaban que el juicio podría posponerse, la tensa espera se mantuvo hasta que un funcionario del Juzgado de lo Social número 4 comunicó esa decisión. Los abogados de la familia informaron de que el tribunal aceptó una iniciativa de los abogados de Altos Hornos de Ensidesa, sucesora de Altos Hornos de Bizkaia (AHV), para reclamar a Bélgica la vida laboral del ex trabajador, porque durante un tiempo estuvo refugiado y trabajó unos pocos meses allí. El juicio se celebrará el próximo 20 de enero de 2010.

Miembros de la Asociación de Víctimas del Amianto de Euskadi (Asviamie) y ex compañeros del trabajador, junto a responsables de CCOO, como Jesús Uzkudun, criticaron con dureza «la zozobra que causan este tipo de decisiones, que sólo tratan de dilatar la decisión final. El caso es que no sólo pierdes a un familiar, a un padre, a un amigo o a un marido, sino que te tienen de un lado a otro con el objetivo de tapar lo que realmente ocurrió. Es decir, que en muchas empresas vascas se trabajó con amianto sin seguridad, ni protección ni información».

La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo ya ha reconocido que se espera que en los próximos 40 años continúe el goteo de fallecidos por amianto en la UE.

«Hasta el final»

El hijo del trabajador fallecido, Aitzol Castro, explicó a este periódico que la decisión no les va a hacer desistir de la petición de recargo de prestaciones contra la empresa, aunque reconoció que es «la primera demanda y, tras su resolución, vendrán los recursos, como ocurre ya en otros casos. Pero vamos a pelear hasta el final», precisó.

«Cuando mi aita pasó de la escuela de aprendices de Altos Hornos fue cuando inició el contacto diario con el amianto. Estuvo refugiado en Bélgica en un período breve y, al volver, siguió trabajando en AHV en las oficinas», indica. Aitzol precisa que su aita pasó cuarenta años en esa empresa de Bizkaia. «Cambiaban juntas de las cucharas donde iba a la escoria de los hornos, quitaban el amianto con pinceles o con la rotaflex, como me contaba mi aita, para después poner amianto nuevo cuando estaba deteriorado. En esos primeros años trabajó en contacto con amianto siempre».

En este sentido, explicó que, junto a otros compañeros, «tenían sacos de pluma de amianto, con los que hacían una mezcla, una sopa, para hacer una masa de amianto en plan mortero. Eso se utilizaba para tapar las fugas de la cuchara. Siempre lo hacían a mano, sin ningún tipo de prevención, sin mascarilla, ni nada que les pudiera proteger ante el cáncer».

Aitzol Castro, junto a sus familiares, considera que «tenemos que pelear» para conseguir que todos esos casos salgan a la luz y los empresarios que «actuaron y actúan» de manera irresponsable «paguen por lo que hicieron». Recuerda que su aita «me dejó claro que este proceso iba a ser largo y que tendríamos que seguir peleando. Por eso estamos aquí y dispuestos a todo». A su juicio, lo que está pasando con los trabajadores «es muy injusto. En su momento habría que haber tomado más medidas y haber informado de los problemas que había al trabajar con amianto. No lo hicieron, pero los empresarios ya lo sabían».

 

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