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Victoria Mendoza Psicoterapeuta

Fotografías que piden justicia

Una madre tiene todo el derecho de sufrir y llorar a su hijo, sea quien sea ese hijo, tiene todo el derecho de curar y sanar su propio dolor

En esta fiebre y delirio paranoico de quitar fotos faltan debates menos políticos y más profesionales. En mi opinión profesional como psicoterapeuta social, concretamente la psicoterapia del dolor y del sufrimiento. No hay buenos o malos, ni hay una sola verdad, ni hay sólo dos partes encontradas, hay muchas partes enfrentadas.

Pero hablaré de víctimas de un conflicto político, limitándome a dos partes encontradas: madres de víctimas de algún atentado y madres de presos políticos dispersados; y una tercera parte, de políticos que nos quieren hacer creer que el problema es ETA, como parte de su estrategia para dividir al pueblo, para ganar votos y para mantener el negocio del «terrorismo», porque la verdad, cuánto dinero mal gastado en guardaespaldas, espías infiltrados, y grandes e hipócritas campañas.

Continuando con mi estilo concreto y sencillo, les resumo que en un conflicto social y político hay fases necesarias para un trabajo terapeútico, pero los políticos se han encargado de que no haya tiempo ni espacio para una terapia social, no les interesa que haya paz ni social ni política. Cuando alguien sufre alguna desgracia, una pérdida, algo que considera injusto, primero nos encontramos la negación, luego la rabia y la impotencia, el sufrimiento, el dolor, la desesperación, los deseos de veganza y según se consiga trabajar todo esto, nos encontramos con una etapa de entendimiento (mental) y comprensión (emocional). Nada que ver con tener que pedir perdón o perdonar, sólo entender el papel que cada uno tiene en la historia, en la sociedad y en la vida actual.

Esta segunda fase no puede darse porque los políticos están empeñados en mantener y sostener la primera fase de odio y rabia, de deseo de venganza, y todas sus acciones van encaminadas a que ello se intensifique y se haga crónico entre todas las partes encontradas.

Una madre tiene todo el derecho de sufrir y llorar a su hijo sea quien sea ese hijo, tiene todo el derecho de curar y sanar su propio dolor. Esto podría facilitarse si existiera la democracia y la justicia, algo utópico para el Estado español, así que mientras esto no se da, una madre tiene todo el derecho de defender los derechos de sus hijos y de gritar a los cuatro vientos su dolor. Y los políticos están demostranto una total falta de respeto hacia el dolor de determinadas madres, y este es un error recurrente.

Sólo defienden una verdad y un dolor, cuando hay muchas verdades y muchos dolores y sufrimientos, y cuando dicen que las fotos de presos enaltecen el terrorismo es porque su inteligencia no llega a más, puesto que las fotos muestran no a un héroe, sino a un hijo, a un compañero, a un hermano, a un padre, a quien se le ha dispersado, torturado, encarcelado acosado. Mostrar esto es parte de su terapia y su reivindicación y nadie tiene derecho de callar el llanto de una madre, sino de procurar consolarlo y sanarlo, algo que no logran entender los políticos. Dejénse de acciones y debates infantiles y carentes de inteligencia y entiendan que el pueblo vasco merece paz y democracia.

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