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Arranca el juicio contra «Egunkaria»

«Egunkaria» suma apoyos plurales antes del juicio que empieza hoy

Martxelo Otamendi, Iñaki Uria, Joan Mari Torrealdai, Xabier Oleaga y Txema Auzmendi se sientan a partir de hoy en el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional. Pero no estarán solos, sino junto a una importante representación de la sociedad, la cultura, la enseñanza, la política y el sindicalismo de Euskal Herria. Los encausados, antes de ponerse rumbo a Madrid, agradecieron de antemano este aliento, a la vez que demandaron su absolución.

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Oihana LLORENTE | ANDOAIN

Minutos antes de subir al autobús que partía en dirección a Madrid, Martxelo Otamendi, Iñaki Uria, Joan Mari Torrealdai, Xabier Oleaga y Txema Auzmendi dedicaban sus últimos minutos en Euskal Herria a demandar la absolución en el juicio que arrancará hoy en la Audiencia Nacional española. Admitieron, además, que no darán por buena ninguna otra resolución que no suponga la exculpación «para lo que fue el proyecto y la realidad de `Egunkaria'».

Los cinco encausados, que acudieron a la rueda de prensa arropados por sus familiares, quisieron agradecer el amparo recibido de gran parte de la sociedad vasca. «El apoyo de ayer, de hoy y de mañana», precisaron. Insistieron, además, que es ese aliento es el que hace que ellos y sus familias «vayamos a Madrid a plantarnos con la cabeza bien alta ante quienes nos acusan». Este apoyo se hizo más notorio aún cuando los encausados subieron, entre aplausos y gritos de ánimo, al autobús que los trasladaría hasta Madrid.

Además de los allegados que viajaban junto a ellos, hoy encontrarán en el tribunal especial a una importante representación de agentes vascos. Además, han sido muchos los que, ante la imposibilidad de estar hoy en Madrid, han mostrado a los encausados su solidaridad con anterioridad, como se resume en la lista de apoyos adjunta.

Torrealdai, que tomó la palabra en nombre de los cinco, aseguró estar más que orgulloso del compromiso mantenido con su lengua, su cultura, su país y con el periodismo en euskara, «aunque en su día nos llevaran presos por ello y ahora nos vayan a juzgar», apostilló.

Sin embargo, aunque vayan con la cabeza alta y satisfechos de su quehacer, acuden obligados y así lo denunciaron. «Vamos en contra de nuestra voluntad, después de habernos some- tido a siete años de pena de banquillo y al dolor y la ofensa permanentes», indicó con hastío.

El hecho de que el tribunal especial haya optado por estirar el proceso hasta el juicio oral, haciendo caso omiso de los requerimientos de la Fiscalía es, como alertaron ayer, «el principal motivo de la incertidumbre» que sufren los encausados.

El juicio que arranca hoy es insólito en el marco general de estos macroprocesos políticos. Es la primera vez que ante una base acusatoria como ésta la Fiscalía solicita el sobreseimiento. Pese a ello, el tribunal especial ha decidido juzgar el caso.

El recuerdo de Donostia

Los cinco acusados advirtieron que durante estos días se escribirán «las páginas más negras de la historia del euskara y de la acción popular en su apoyo» y mostraron su tristeza por el importante espacio que ocupan este tipo de episodios en la historia del país.

Pese a que la preocupación por el juicio era patente en los rostros de los encausados, quisieron mirar más allá del inicio de este juicio, hasta el sábado. Ese día, a partir de las 17.00 y desde la plaza Aita Donostia de Bilbo, echará a andar una manifestación que -bajo el lema «Egunkaria libre!»- denunciará toda esta situación y se solidarizará con los afectados.

«Nos vamos, pero volveremos». Así de tajante se mostró Torrealdai ante los medios, a la vez que invitaba a la ciudadanía a participar en la manifestación que denunciará este juicio.

La rueda de prensa se desarrolló en el parque Martin Ugalde, justo en el mismo lugar donde hace siete años se encontraba la sede central de ``Egunkaria'' que fue cerrada por la Guardia Civil. Tras los encausados se podía ver una imagen de aquella manifestación que desbordó Donostia en solidaridad con el diario clausurado, sólo dos días después. «Nuestro objetivo es apelar a aquel recuerdo para llegar a una comitiva manifestante de dimensión similar, esta vez en Bilbo», confesó Torrealdai con un punto de emoción.

 
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