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«La crisis de las `vacas locas' nos enseñó a actuar con transparencia»

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Ramón Juste
Jefe de sanidad animal de los laboratorios Neiker-Tecnalia

Fue la voz científica autorizada, sobre todo para los medios de comunicación vascos, durante los momentos más duros de la crisis de las «vacas locas», a principios de siglo. Los laboratorios Neiker, en Derio, fueron un referente incluso a nivel del Estado español. Diez años después, hacemos balance de aquel primer gran reto mundial de la sanidad animal, pero también de la salud pública.

Joseba VIVANCO

La Dirección de Salud Pública de Lakua acaba de publicar un informe-balance 2001-2009 sobre la evolución de las encelopatías transmisibles, aquéllas que dieron lugar a la crisis de las «vacas locas». En la UE hubo 2.167 positivos en 2001 frente a los 54 del año pasado, 18 de ellos en el Estado español. Pero Neiker sigue haciendo más de 16.000 test anuales.

¿Qué fue de... las «vacas locas»?

Aquella crisis fue un fenómeno social que marcó la historia reciente de la Sanidad Animal como elemento crítico en la prevención de riesgos sanitarios para la población. Es verdad que el impacto mediático que alcanzó en los años 2000 y 2001 ha hecho que parezca que el problema haya dejado de existir. Se puede decir que el problema `casi' ha desaparecido, pero gracias, precisamente, al enorme esfuerzo de control que se montó y el convertirse en una rutina ha dejado de tener interés general. Se ha convertido en una más de las garantías que las sociedades desarrolladas ofrecen tácitamente a su población.

Pero ustedes siguen vigilando...

Los controles siguen en vigor y, pese al escaso número de casos que se registran hoy, se les sigue dedicando una gran cantidad de recursos. La reducción en los casos en bovino ha sido como mínimo de un 75% y eso en Polonia, donde el máximo anual fue de 20 casos en 2005. En la mayor parte de los países que tuvieron su pico de incidencia en 2001, la reducción de casos ha sido próxima al 100%.

¿Cómo recuerda aquellos momentos en que la alerta se convirtió en alarma social?

Los primeros días de 2001 fueron frenéticos. Había una competencia feroz entre laboratorios europeos por los reactivos y los equipos para los análisis, porque la norma se publicó a mediados de diciembre y había que tener todo funcionando desde el 2 de enero, para permitir que los mataderos pudiesen continuar con su actividad de producción de carne de bovino mayor. Nosotros fuimos el primer laboratorio autonómico que consiguió dar servicio diario el día 8 de enero. Aquello causó mas impacto mediático porque todos los medios se concentraron aquí para ver el proceso. Precisamente, las facilidades que se dieron hicieron que una foto del trabajo en Neiker se publicase en ``Nature'' como ilustración del inicio de las pruebas rápidas en toda Europa.

Y todo respetando la máxima de transparencia informativa...

Como le digo, la segunda semana de enero de 2001 tuvimos por lo menos una docena de periodistas, cámaras y fotógrafos recorriendo los laboratorios de las pruebas. La capacidad de respuesta inmediata, junto con la transparencia para demostrar que se estaban haciendo las cosas de forma correcta, fue fundamental y ésa es una enseñanza que nunca olvidaré. Desde luego, nosotros hicimos nuestro papel como técnicos, pero las decisiones políticas que lo permitieron fueron las del equipo del Departamento de Agricultura, liderado por el consejero Iñaki Gerenabarrena y el viceconsejero Jon Arruti.

¿Con qué recuerdos se quedaría de aquella crisis?

En primer lugar, con la respuesta del equipo técnico de Neiker y, especialmente, de los doctores Gorka Aduriz y Joseba Garrido, que durante los cinco primeros días hicieron solos el trabajo que, luego, requirió una docena de personas. Nuestro director-gerente, Perico Guerrero, en plena pre-patencia del cáncer que le causó la muerte dos años después, fue una pieza básica para allanar todos los obstáculos. Lo mismo que la confianza de los responsables del Departamento de Agricultura en nuestra capacidad técnica para hacer frente al desafío y para contarlo, fueron, repito, una enseñanza única para entender cómo se puede reducir la alarma social simplemente disponiendo de una infraestructura básica de personas con alto nivel de formación y motivación profesional y explicando los procedimientos técnicos para garantizar la seguridad de la población.

¿Y aprendimos a afrontar esas crisis en hitos posteriores como la del pollo o la gripe A?

Yo creo que quedó la percepción de que transmitir a la sociedad la realidad, aunque pueda originar una crisis inicial, si se gestiona mínimamente bien, acaba generando una confianza del público mucho mas sólida, no sólo a corto plazo, sino años después, que hace más fácil la gestión de crisis posteriores. Es mucho más eficiente exponer los hechos con todas sus limitaciones y dudas que tratar de generar confianza con proyectos de medidas milagrosas que luego no resultan necesarias o que defraudan las expectativas.

Sí quedó la sensación de que aquí las cosas se hicieron mucho mejor que en otros sitios. Pero ¿porque ya teníamos los medios para ello y, además, una cabaña saneada?

Mire, desde que en 1996 se hizo pública la existencia de la nueva variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob en Gran Bretaña, Neiker (entonces SIMA) ya había puesto en marcha un sistema de vigilancia de encefalopatías espongiformes animales. Aquello permitió tener una red y unos procedimientos que hicieron más fácil sobreescalar para que, al entrar en vigor la nueva legislación, la adaptación fuese más rápida. Además, los servicios de Ganadería de las diputaciones forales tenían unos sistemas de saneamiento ganadero que llevaban operativos más de 15 años y eso también proporcionó una confianza con los veterinarios clínicos y los ganaderos, y un sistema eficiente de registro y de trazabilidad.

La incidencia de la EEB a nivel europeo va en descenso, ¿cuándo se erradicará?

Es muy difícil hacer predicciones. En los años noventa se preveía que una vez eliminados los animales que se habían expuesto a las harinas de carne contaminadas, el problema desaparecería de forma rápida. Pero esa predicción ha sido correcta en un 99,67% a escala europea. Todavía queda un estadísticamente improbable 0,33% de casos que no ha sido posible eliminar y que nos indica que hay que mantener la vigilancia. Pero bueno, suponiendo que se mantuviesen las tendencias actuales, consideramos que podríamos tener hasta 10 u 20 años de goteo de casos detectados con el actual sistema de análisis in- tensivo.

 

lección

«En crisis como éstas es mucho más eficiente exponer los hechos con sus limitaciones y dudas que generar confianza con proyectos de medidas milagrosas»

crisis olvidada

«Podemos decir que el problema `casi' ha desaparecido, porque gracias al esfuerzo que se hizo y al convertirse la vigilancia en una rutina, ha dejado de tener interés general»

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