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Robin Hood: El esperado regreso del legendario arquero de Sherwood

El próximo 12 de mayo se encargará de inaugurar el Festival de Cannes. El legendario proscrito Robin Hood regresa del bosque de Sherwood con una nueva versión cinematográfica en la que vuelven a reunirse el cineasta Ridley Scott y el actor Russell Crowe.

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Koldo LANDALUZE

Ln el imaginario colectivo se le recuerda tensando su arco infalible, vaciando los bolsillos de los ricos y liderando una comunidad de bandidos alegres que buscó cobijo en los bosques de Sherwood. A medida que la literatura y el cine agrandó su fama, los historiados se afanaron en buscar las fuentes reales de las que bebió la leyenda de Robin Hood lo cual ha provocado que sean muy diferentes las versiones que se han dado acerca de las correrías de este proscrito universal.

Las primeras conclusiones apuntan a que sus andanzas nunca se desarrollaron durante el reinado de Juan sin Tierra sino que fueron posteriores, cuando Eduardo II -hijo del aquel otro y despiadado Eduardo que tuvo que hacer frente a la rebelión del escocés William Wallace- accedió al trono; entre 1307 y 1327. La segunda conclusión hace referencia a que, en realidad, el Robin Hood legendario no es más que la suma de varios personajes reales que coincidieron en su saludable intención de vaciar las sacas de los ricos mercaderes de Locksley y Wakefield, en el condado de York. Los estudios más atrevidos han señalado que su padre era un humilde herrero al servicio del conde Thomas de Lancaster y que se unió a la revuelta que este señor feudal emprendió contra Eduardo II.

A pesar de que algunos tratados nieguen que Robin de Locksley repartiera entre los pobres el botín cosechado en el transcurso de sus escaramuzas y de que figuraba en la nómina de vasallos del monarca al que presuntamente combatía, prevalece la idea romántica de que, desencantado con el trato que le dispensaba la corte, retornó a sus añorados bosques de Sherwood y allí prolongó sus aventuras hasta que, finalmente, en el transcurso de una de sus muchas correrías, es herido de muerte y trasladado al convento de Kirklees. Allí, guardará su último hálito de vida para tensar su arco por última vez y lanzar una flecha que señalará el lugar donde deberá ser enterrado.

Baladas, crónicas y documentos históricos en los que figuran diversas variantes de su nombre, han hecho de Robin Hood un personaje atractivo y que siempre ha simbolizado la respuesta del oprimido contra quien le oprime. Por ello, no resulta extraño que el cine, una vez más, se haya fijado en él y lo rescate de entre las brumas del bosque de Sherwood para que lidere una nueva revuelta.

Diez años después del gran éxito que cosechó con «Gladiator», el cineasta Ridley Scott pretende revivir su estilo más épico con este proyecto en el que ha vuelto a contar con los servicios de Russell Crowe en una propuesta que promete subrayar los aspectos visuales más cruentos de una Edad Media muy poco proclive al romanticismo tal y como el propio actor lo reconoce. «Scott -dice Crowe- no quería que su Robin Hood llevara mallas verdes. Quería resaltar la fiereza de una época que siempre le ha atraído y que ya trató con anterioridad en `El reino de los cielos'. He leído entre 20 y 30 libros relacionados con Robin y he recabado de ellos mucha y muy variada información que me ha ayudado a enriquecer a mi personaje. Otro de los aspectos más destacados de este proyecto -continúa Crowe- radica en la recreación de un periodo histórico muy convulso. Todo el mundo sabe de la pericia de Scott a la hora de colocarse detrás de una cámara. Es un autor dotado de un discurso visual muy atractivo lo cual se ha traducido en unas recreaciones de batallas muy próximas en su estética violenta a las que se celebraban en el siglo XI».

El autor de filmes tan emblemáticos como «Blade runner» y «Alien, el 8º pasajero» lo aclaró así en la que fue su primera y contundente declaración de intenciones: «Estoy tratando de recordar una buena versión -dijo Scott en el año 2008- ¿Errol Flynn? Demasiado cursi. Que Dios le bendiga. ¿Kevin Costner? Recuerdo su peluca. Francamente, creo que la mejor versión que se ha hecho hasta ahora es la de Mel Brooks porque Cary Elwes interpreta a un Robin Hood muy divertido». Fiel a su corrosivo y afilado sentido del humor británico, Scott sentenció: «Cuando hice `Gladiator', todo el mundo se rió pensando que iba a hacer una película con togas y sandalias, pero yo tenía muy claro lo que quería. Lo mismo pasará con `Robin Hood'».

Si nos atenemos a las primeras imágenes que ya se pueden visionar, estas declaraciones de Scott cobran forma en su sentido más fiero ya que en ellas nos reencontramos a un Russell Crowe que vuelve a hacer gala de su poderosa presencia física dentro de un envoltorio visual muy acorde: rudo y contundente.

Considerado como uno de los cineastas mejor dotados para la técnica visual, el autor de «Los duelistas» ahonda en un argumento que bebe de las fuentes legendarias del personaje. Siguiendo las pautas de un guión escrito por el prestigioso guionista de películas como «L. A. Confidential», Brian Helgeland, la trama nos presenta a un arquero al servicio de Ricardo Corazón de León que, tras combatir en la tercera cruzada, enfrentarse a las invasiones de los ejércitos franceses y fallecer el monarca británico, se traslada a Nottingham donde tropezará con un sheriff corrupto empeñado en exprimir a base de impuestos desorbitados a los sufridos habitantes del condado. Dispuesto a impedir que esta situación se prolongue más, contará con la ayuda de un grupo de soldados caídos en desgracia y desheredados que se unirán a él para, desde el bosque de Sherwood, atacar a los recaudadores de impuestos. Entre combate y combate, el personaje encarnado por Crowe conocerá a una viuda de fuerte carácter que no está muy convencida de las intenciones que esgrime el forajido y su banda, Lady Marian (Cate Blanchett). Todo ello se desarrolla en una época convulsa en la que Gran Bretaña, gobernada por un rey débil, se ve sacudida por constantes amenazas de guerras intestinas auspiciadas por señores feudales que pugnan por enriquecerse y aumentar su poder.

A falta de una idea original, el cineasta ha apostado por dotar a la ya consabida historia del buen ladrón de cierto verismo histórico y, sobre todo, de un buen surtido de imágenes violentas que recrean los descarnados combates, cuerpo a cuerpo, del medievo. Para subrayar estos elementos, Scott ha contado con la fotografía del prestigioso John Mathieson y la banda sonora de Marc Streitenfeld, compositor que ha sustituido al habitual en las últimas películas de Scott, Hans Zimmer. Además de los ya mencionados Russell Crowe y Cate Blanchett, el reparto incluye a actores como Matthew McFadyen -en el rol del despótico sheriff de Notthingam-, Mark Strong, William Hurt, Danny Huston y el veterano Max von Sydow.

En un principio, la idea de Scott era la de rodar la película en los escenarios originales de Sherwood pero, tras comprobar lo «poco cinematográficos» que resultaban hoy en día estos bosques, se decantó por desplazar a su equipo de rodaje a lugares como Farham y Surrey, rincones que todavía mantienen ese aspecto agreste que requería una historia que recurre a la alquimia de la aventura, el romance y la épica. Mientras aguardamos el estreno en nuestras pantallas de este filme, que podrá ser visto por primera vez en la inauguración del Festival de Cannes el 12 de mayo, recordaremos las andanzas ya filmadas y escritas de un personaje que, a golpe de arco y flecha, reta al paso del tiempo, se niega a caer en el olvido y, de paso, saquea a los poderosos.

Robin Hood y el séptimo arte

Antes de que el cine supiera hablar, Robin Hood ya combatía las injusticias del sheriff de Nottingham en una película de 1922 protagonizada por el entonces más destacado actor de acción, Douglas Fairbanks. El relevo generacional llegó con la inolvidable versión que rodó Michael Curtiz dieciséis años más tarde y en la que Errol Flynn nos lanzaba, encaramado a unas ramas de su querido bosque de Sherwood y ataviado con sus célebres mallas verdes, toda una invitación para entrar de lleno en la aventura. A comienzos de los setenta fue la compañía Disney la encargada de recuperar al legendario arquero en una sobresaliente película de animación en la que Robin Hood lucía la apariencia de un zorro pícaro inspirado en Erroll Flynn.

Con la muy emotiva «Robin y Marian», rodada en escenarios tan cercanos a nosotros como los de el Cerco de Artajona, Richard Lester aportó un romántico toque crepuscular a la relación otoñal e imposible que compartían los personajes de Robin (Sean Connery) y (Lady Marian) Audrey Hepburn. Por último, en el año 91 coincidieron dos versiones bastante discretas relacionadas con nuestro protagonista. Kevin Costner lo encarnaba en «Robin Hood, príncipe de los ladrones» de Kevin Reynolds y Patrick Bergin hacía lo propio en «Robin Hood, el magnífico», dirigida por John Irvin. K. L.

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