GARA > Idatzia > Eguneko gaiak

¿Adiós al nuevo laborismo?

El New Labour sobrevivirá por mutación

Soledad GALIANA

El adiós de Brown es la despedida de la línea tradicional de la llamada Tercera vía o Nuevo Laborismo del Gobierno y del poder dentro del partido laborista, pero no nos engañemos, esta despedida no es el final, es un cambio de ropa, porque el nuevo laborismo está bien vivo en prácticamente todos los candidatos que ya se postulan como posibles sucesores.

Las caras del Nuevo Laborismo son claramente identificables como la de Brown y, sobre todo, la de su antecesor, Tony Blair, que fue, al fin y al cabo, quien presentó la doctrina política, no sólo a los británicos sino al mundo entero, cuando tomó el poder en 1997.

Pero las mentes que hilvanaron la teoría siguen en el partido, y tienden a reaparecer una y otra vez en la foto. Pensemos en Peter Mandelson, tres veces caído en desgracia en estos trece años, y tantas veces resucitado para el Gabinete británico por Blair y Brown, o Alister Campbell, el maestro de los llamados spin doctors, aquellos que hilvanan y deshilvanan la política para la prensa en un momento y contexto en el que favorece a los intereses de su jefe. Ambos estaban al lado de Blair el día que tomó posesión y ambos estaban presentes en la reunión en la que Gordon Brown decidió dimitir. Seguramente, ambos estarán muy cerca del que sea elegido nuevo líder laborista.

El Nuevo Laborismo es como un virus que, para sobrevivir, sólo altera su estructura. Un virus maligno para los laboristas tradicionales, vinculados a los sindicatos en los que se originó el partido a principios del siglo XX, que ha apartado a la élite e ideología del partido de sus bases. Éstas creyeron que la marcha de Blair en 2007 y la entrada de Brown -al que creían cercano a su línea política- sería el revulsivo que curaría al partido. Sin embargo, la vuelta de Mandelson, reclamado por Brown para la Comisión Europea, donde se le había asignado la cartera de Comercio, les demostró su error. Para estos laboristas, Mandelson es la esencia de lo que más repudian en este laborismo, el hombre que a principios de los 90 abandonaba la habitación cuando se disponían a entonar «La Internacional».

La sombra de Mandelson se adivina detrás de David Miliband, un nuevo y carismático Blair, al que posiblemente ha estado preparando para este momento desde que la crisis económica hiciera ya irreversible la esperada caída de Brown, ya tocado por los escándalos heredados de Blair -la invasión de Irak, los nombramientos para la Cámara de los lores a cambio de donaciones políticas, el tráfico de influencias, los abusivos gastos parlamentarios...-.

El obstáculo para Miliband es la complejidad de las elecciones al liderazgo del laborismo. El grupo parlamentario cuenta con un tercio del voto. Otro tercio lo tienen las bases, y el tercio final corresponde a los sindicatos, que claramente no recibirán al «nuevo Blair» con los brazos abiertos. Incluso el grupo parlamentario podría no estar totalmente a su favor, a pesar de los 15 diputados que le acompañaron en el anuncio de su candidatura. Según fuentes de los sindicatos, su hermano Ed obtendría más apoyos dentro de estos sectores del partido. Los sindicalistas prometen no rendirse fácilmente y apoyar al otro «hermanísimo» o a Jon Crudas si se lanzan a la carrera. Ed Balls obtendría el apoyo de United, el principal sindicato británico, que tiene el mayor peso dentro del partido laborista.

En lo que todos están de acuerdo es en la necesidad de que la elección se produzca a la mayor brevedad, a ser posible este verano. La ex ministra Caroline Flint apuntó que no se puede prorrogar la elección hasta la conferencia del partido en setiembre, ya que el laborismo en la oposición necesita un nuevo líder que mejore la opinión del público en las encuestas y atraiga donaciones.

«No podemos dejar esta cuestión hasta setiembre o una nueva elección podría ser convocada antes de que un nuevo líder sea elegido, lo que conduciría a un desastre electoral. Un nuevo líder necesita iniciar la campaña este verano y ayudar al reagrupamiento del laborismo. Y espero que los candidatos locales estén preparados para una posible elección en los próximos seis meses. Una coalición liderada por los tories puede no durar y debemos estar preparados», afirmó.

Sin embargo, la urgencia no parcheará la división en el seno del laborismo, sino que posiblemente la haga más evidente. Y a estas preocupaciones, ideológicas y pragmáticas, se une la realidad del resultado electoral: los laboristas deben encontrar ahora su lugar en la oposición, una experiencia desconocida para Miliband y los nuevos líderes laboristas. Tanto es así, que un periodista tuvo que guiarles a la sala de reunión de la oposición en el Parlamento británico.

Imprimatu 
Gehitu artikuloa: Delicious Zabaldu
Igo