GARA > Idatzia > Kirolak> Mendia

Alpinismo Apertura

«Jaque mate» con elegancia de los hermanos Riegler

Los alpinistas sud-tiroleses abren una vía de alta dificultad en mixto en la cara norte del Königspitze (3.951 m). Martin y Florian Riegler escalan siete largos de mixto en un muro desplomado de roca; 3 de ellos de M10/10+. «Schac Matt» es el nombre de la ruta.

p042_f01_148X250.jpg

Andoni ARABAOLAZA

La cordada que normalmente forman los hermanos Martin y Florian Riegler es de ésas que no deja a nadie indiferente. Son alpinistas muy polivalentes que se manejan muy sutilmente en cualquier disciplina y siempre con gran dosis de compromiso y dificultad. Así entienden el alpinismo y así lo practican. Les da lo mismo apretar en largos de 8a a equipar como en las cercanas paredes de Montrebei o en las más lejanas de Dolomitas, como escalar en hielo de grado duro o pinchar en mixto extremo en paredes alpinas.

En esta ocasión, los hermanos sud-tiroleses nos informan de una de las actividades más interesantes que han realizado durante el pasado invierno. Marti y Florian adelantan a GARA que han abierto una vía de 1.000 en la cara norte del Königspitze (3.951 m), justo en el grupo de Ortles-Cevedale.

Una línea trazada en un escenario histórico, en «el mejor muro de hielo de los Alpes», según el gran Kurt Diemberger. Así definió a la cara sombría del Königspitze, también llamado Gran Zebrú. Una tapia en la que Diemberger escribió una nueva página en la historia del alpinismo allá por 1956.

Y durante el pasado invierno, los hermanos alpinistas trazaron una ruta de gran dificultad técnica en esa pared inmensa. Un «jaque mate» o «Schac Matt» (así le han llamado a la nueva creación) ante un bastión de roca desplomado con siete tiradas de mixto que llegan hasta el M10/10+.

De esa forma se enfrentaban a la apertura, una sección muy dura que le sigue una pendiente de nieve que lleva hasta otra sección de mixto (M5) y otras pendientes que continúan hasta la cresta cimera.

El rompecabezas de la vía, ese primer murallón de roca se les resistió, y así los Riegler tuvieron que realizar más de un intento. Siete duros largos de mixto que fueron equipados con espit, y que finalmente fueron resueltos durante el pasado marzo. El punto rojo a «Schac Matt» ya es una realidad, una línea de 1.000 metros y dificultades técnicas de WI5, M10/10+ y nieve a 55º.

Descenso caótico

El relato de la actividad realizada por los alpinistas en la cara norte del Gran Zebrú comienza a la siete de la mañana. Según nos adelanta Florian, para esa hora ya estaban en la base de la pared: «La escarpada pared nos protege de las avalanchas. Organizamos nuestro material y, a pesar del mal tiempo, decidimos intentar superar este gran bastión de roca muy difícil técnicamente. De repente, las nubes se disipan, y los dos creemos que es el gran momento. Estamos muy animados y creemos que será el gran día. Después del quinto largo nos entran las dudas de seguir adelante o no. Pero sabemos que la retirada es difícil y tampoco tenemos material de vivac. Decidimos continuar».

Para la una del mediodía Florian y Martin ya han escalado media pared. Hace mucho frío, pero saben que la segunda parte de la pared no es tan vertical y pueden subir sin cuerda bastante rápido. La montaña está muy cargada, y cada diez pasos se paran a tomar aliento. El mal tiempo les pilla en la parte superior del Gran Zebrú. El viento sopla fuerte y empieza a nevar de nuevo. La visibilidad es muy mala y temen embarcarse.

Hacia las tres de la tarde, los protagonistas de estas líneas ya se encuentran en la cresta cimera. Según Florian, la cosa no pinta nada bien: «Parece que llueve hielo y además el viento casi me tira al suelo. Queremos cruzar a la izquierda para encontrar un descenso seguro. Pero no lo logramos. El hielo y la nieve se pegan a la cara. Debido a la tormenta no nos podemos comunicar y la noche ya la tenemos encima. Empiezo a perder sensibilidad en las manos. Es imposible orientarse. No encontramos el camino en la oscuridad y el frío ya es insoportable. Me tiembla todo el cuerpo; no tengo ninguna sensibilidad en los dedos. Finalmente reconocemos un canal de bajada. Aunque sólo vemos unas siluetas de rocas y laderas, pensamos que es nuestra salida de esta miseria. Instintivamente vamos dando un paso y otro. Nos preocupamos por las condiciones del canal, ya que está bastante avalanchoso».

Los hermanos Riegler intentan escapar de la encerrona que ha provocado la tormenta. Siguen atados por seguridad, con muchas dudas por la decisión tomada, pero finalmente llegan hasta el glaciar, sanos y salvos. Pero siguen en alerta, y es que las grietas del glaciar les pueden jugar una mala pasada. Llegan completamente agotados al lugar donde dejaron los esquís. Sigue nevando fuerte, pero de alguna manera tienen que descender mil metros más hasta Solda.

Son las 8 de la tarde. Han soportado una durísima bajada y las consecuecias en el caso de Florian son graves: «Me quito los guantes y veo mis dedos congelados. Tomo dos aspirinas, pero son inútiles y me acerco al hospital. El diagnóstico es congelaciones de grado 2-3 en los dedos de pies y manos. A la vía le hemos llamado «Jaque mate». No ganamos el juego, pero hemos sobrevivido».

gran zerbú

La nueva ruta de los sud-tiroleses cuenta con tres largos de dificultad muy mantenida de mixto de M10/10+. Todos ellos en un bastión de roca desplomado.

intenso frío

Los alpinistas tuvieron que hacer frente a duras condiciones: frío intenso, nevadas y una fuerte tormenta. Florian acabó con congelaciones en dedos del pie y mano.

Mount Bradley, actividad intensa en su arista sureste

Ya empezamos a recibir noticias de algunas actividades punteras que se están realizando en la temporada de Alaska. Una de ellas se ha llevado a cabo en el Mount Bradley (2.775 m). Los estadounidenses Mark Allen y Graham Zimmerman firmaban una nueva ruta que recorre la arista sureste de la montaña.

En el caso de Zimmerman se puede decir que venía bien preparado tras su estancia en la Patagonia. Y es que junto a Ian Nicholson era de los pocos que dejaron su sello con una apertura en la cara este de Los Gemelos (Torres del Paine).

En esta ocasión, Zimmerman y Allen escalaban los 1.400 metros de la arista sureste del Mount Bradley en tres días y medio. Para el descenso que les llevaría al campo base necesitaron otra jornada y media.

Fue al segundo intento, ya que el primero fracasó tras escalar siete tiradas. Los dos alpinistas encontraron un tramo de roca vertical tapado de nieve bastante inestable y, por el riesgo que tenían delante, decidieron darse media vuelta. Para encarar esa sección, los estadounidenses decidieron trabajarla de noche, ya que encontrarían nieve más dura y segura.

Y así lo hicieron. Suben el muro de roca con pies de gato y después prosiguen por empinadas laderas de nieve de mejor calidad. Tras pasar la noche en una repisa a 1.900 metros, escalan a la sombra 300 metros de hielo de buena calidad. El día siguiente, los protagonistas se enfrentaron a la escarpada cresta que les llevó hasta la base de una torre de roca de 300 metros. Más largos de mixto y roca hasta llegar al último vivac.

La última jornada fue más sencilla y, sin mayores contratiempos, hicieron cima. El descenso, en cambio, tuvo más vidilla, ya que el tiempo empeoró. Un buen número de rápeles les depositó en el Backside Glacier. Allí les pilló una tormenta que les acompañó hasta llegar al campo base.

De esta forma acababa la actividad que Graham y Zimmerman han realizado en la arista sureste del Mount Bradley. La nueva ruta se llama «Vitalogy» y tiene dificultades técnicas de M6+, WI5, 5.9R y A1. También la proponen como grado 5 de la escala de Alaska. Andoni ARABAOLAZA

Imprimatu 
Gehitu artikuloa: Delicious Zabaldu
Igo