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«Lo más importante es la canción. El estilo es una etiqueta»

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Barrio y Pose

Guitarra y bajo de Elfo Negro

Llevan un poco más de diez años dibujando la escena local bilbaina con su sonido «jarkoreta» y sus letras reflexivas, en ocasiones pendientes de resolver la metáfora. Con cierta quietud, alguna que otra pausa obligada y acción por el resto de sus días, Elfo Negro presenta su tercer álbum, «Vitesse».

Pablo CABEZA | BILBO

Los acordes de Elfo Negro (David, Pelos, Barrio, Rober y Santi) comienzan a recorrer el mástil en 1997, en el barrio de Arangoiti, bisera del popular Deustu. Les une la amistad de las calles, la velocidad de la música y el deseo de contar en textos tanto lo que ocurre como lo que no sucede en la sociedad.

En 1999, Santi abandona el grupo; entra Marti, vocal. Con esta línea del frente se graba «Elfo Negro», nutrido de cortes de sus primeros años. En 2003, abandona Rober, entra Pose, al bajo, momento en el que la formación se estabiliza hasta el presente. En 2004, se publica «Márgenes». En 2006, Marti viaja a Buenos Aires; no regresa hasta tres años después. Mientras tanto, el resto de componentes preparan nuevos proyectos. Barrio, guitarra, toma parte en Inserta, donde sigue, Pose hace lo propio en TR1C3 y Los Breves. Alberto, batería, pasa por Kaotika, Lumpen, Hekatombe, Pateando Porkería y un año en Cápsula, con quienes graba «Rising mountains» y «The naked flame», junto a Cápsula e Ivan Julian; ahora es parte de All Nighters Club. Por último, David, guitarra, toca en una banda punk-rock con residencia en Madrid.

«Vitesse» es el título de su nuevo álbum, editado por DDT y el sello My Heart Empire. Se graba en los estudios Koba de Bilbo bajo la dirección de Xanpe (ex .L.T.). El resultado final es un disco menos sofocante que los previos, dado que se muestra más punk-rockero y abierto, menos crispado y más melódico, aspecto donde se ha realizado un gran esfuerzo. «Vitesse» es su álbum más completo, más imaginativo, directo y punzante. El cambio de intenciones es evidente; con todo, el sonido sigue siendo Elfo Negro.

¿De qué cambios musicales propios son conscientes tras el paso de una década?

Barrio: Todos tenemos experiencia con otros grupos, y pienso que esto nos ayuda a tener las cosas claras: saber qué queremos y tomar decisiones todos juntos es más fácil. Aunque somos cuatro, no nos cuesta intuir qué queremos. Además, no hay protagonismo por parte de nadie y trabajamos para que Unai pueda cantar cómodamente.

Pose: Podría ser incluso, siguiendo en la línea de Barrio, que nos hemos vuelto más «conceptuales» (qué mal suena). Es decir, que perseguimos más una idea previa tanto en la música como en la letra, a la vez que nos encontramos más cómodos en determinados esquemas y dejes, y encima los potenciamos; esto incluso en detrimento de una presunta «naturalidad» que se le debe presuponer al punk como tal.

¿Han apreciado variaciones  musicales externas que hayan tenido en cuenta? ¿Ha evolucionado más el exterior que su condición interna?

B.: Lo que más importa son las canciones. El estilo es simplemente una etiqueta para entendernos. Yo siempre he dicho que el objetivo de un grupo es hacer las canciones que más te gustarían escuchar. En cuanto a la evolución, la verdad es que no he apreciado grandes cambios, si bien ahora hay muchos más grupos de todos los estilos y de buena calidad. Nosotros seguimos escuchando los grupos que nos emocionaban de chavales, más los que con el tiempo vas descubriendo. Si en nuestros primeros años sonaban en nuestros walkmans grupos como Dead Kennedys, BAP!, Bad Religion, El Corazón del Sapo o RKL (más todo el RRV de nuestros hermanos mayores), con el tiempo vas descubriendo grupos, lo que no significa que sean nuevos, sino que disfrutas de otras cosas, como Gluecifer, Kyuss, L7, Turbonegro, Kuraia, GBH, The Stooges, Zen Guerrilla, The capaces o Muletrain.

¿De la ilusión de los primeros días que está más tocado?

B.: Nosotros siempre lo hemos tenido claro: esto lo hacemos por ilusión y por inquietud. Si esto no fuera así, no tendría ningún sentido. Lo que más va cambiando es la disponibilidad de la gente para poder llevar una buena dinámica (el trabajo, tener un/a hijo/a... Todo te va condicionando), pero si consigues una buena dinámica, tienes una gran parte hecha.

P.: Parece que con el tiempo todo se hace más adulto, más predecible y desapasionado, pero no creo que esté tan claro. Son más las cargas y compromisos que tienes, pero mayores son los medios y las capacidades con las que cuentas. Evidentemente, estamos en esto porque queremos y porque hemos «superado» toda otra duda que la vida «adulta» podría presuponer. En el fondo, hay algo de Peter Pan treinteañero en nosotros (no a lo Michael Jackson, en todo caso) y un compromiso activo con lo que el punk y el DIY supone como medio de expresión y de intercambio de ideas.

¿Sería adecuado explicar por escrito que a quien le guste Kuraia le gustará Elfo Negro?

P.: La verdad es que la sombra de Fernando Sapo nos persigue. Al principio era El Corazón del Sapo, que Elfo Negro asumía. Yo no estaba aún en Elfo, pero comparto lo que El Corazón significó para todos en lo musical, lo literario y en la práctica autogestionada e incluso política. Después, acompañar a Fernando desde El Corazón hasta Estricalla tal vez sea más complicado de concretar y de asumir que así haya sido. No creo que hayamos asumido la influencia de Kuraia de modo tan evidente a como se hizo con ECDS. A mí personalmente no me duele la comparación, incluso me agrada, pero creo que todo el mundo percibirá pequeñas o grandes diferencias entre ambas bandas.

Ficha

Grupo: Elfo Negro.

Título: «Vitesse».

Precio: 10 euros. (Vinilo + CD).

Edición: Vinilo y cedé.

Concierto: Elfo Negro y Krater hoy en Gazte Lokala de Deustu, Bilbo. 20.30.

CONSECUENCIA

«La ideología de la velocidad, lejos de hacer más libres a las personas, las aleja de su capacidad de acción»

Título

«`Vitesse' (velocidad, en francés) define lo que para nosotros está ocurriendo en el imaginario cultural contemporáneo»

«La intención es dar una visión crítica del contexto»

El rock ha entrado con fuerza en «Vitesse», incluso cierta onda escandinava.

B.: La gente que ha escuchado el disco nos dice que es una evolución muy natural, vamos que se podría prever. Lo que nunca hemos bajado ha sido el grado de intensidad. Ahora nos encantan las armonías rockeras tanto en las guitarras como en la voz y eso ha quedado muy plasmado en todas las canciones del disco. Con el tiempo vas descubriendo grupos y formas de entender la música diferentes que te van enganchando. Por ejemplo, desde hace tiempo escuchamos mucho más grupos de rock que antes. Esa parte desenfrenada e intensa que tiene el rock, yo personalmente la hecho en falta en el jarkore, muchas veces muy técnico. En los últimos años, grupos como Backyard Babies, Unida, Lobo Eléctrico, Señor No, Hellacopters y Kuraia han dejado himnos para la banda sonora de nuestras vidas y eso se nota.

¿Cuál es el ideario de pensamiento a la hora de transmitir mensaje en los textos?

B.: La intención es dar una visión crítica y autocrítica del contexto histórico actual. El objetivo último sería generar reflexión. Si bien en este disco hemos tirado de la provocación y las letras un poco más directas («Quema esa camiseta del Che!» o «Dios no murió, se disfrazó de goles, bisutería, coca e ídolos»), no hemos dejado a un lado nuestra debilidad por lo metafórico y estético, dejando los textos abiertos a la interpretación. Las letras de este disco hablan del pensamiento único, la homosexualidad, la sobreinformación o, cómo no, de la velocidad. P. C.

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