Los mismos que tiran la piedra son los que obligan a ponerte casco
Dabid LAZKANOITURBURU | Periodista
El Gobierno iraní ha reconocido que está siendo víctima de un ataque informático sin parangón. El tiempo revelará el alcance de este sabotaje cibernético, que afecta a instalaciones industriales y energéticas, en el incipiente programa nuclear iraní.
Menos dudas hay sobre su origen. La eterna sombra del eterno Mossad sobrevuela el caso, supliendo esta vez en la tarea a los siempre dispuestos cazas israelíes.
Mentar a Israel, en este caso, equivale a admitir la implicación, activa o pasiva, de EEUU. Y de un Obama más interesado, de momento, en torpedear la capacidad atómica de Irán que en arriesgarse aprobando, o impulsando, una ofensiva directa, quirúrgica o general, contra la potencia regional persa.
La cuestión le ha venido como anillo al dedo a la OTAN, que va a incluir en su cumbre de noviembre la guerra cibernética dentro de su «nuevo concepto estratégico». De ahí a introducir la censura y el control en internet, «el nuevo teatro de la guerra», no media ni medio paso. Y si no, al tiempo.
Es lo de siempre. El único país que en toda la historia ha hecho uso de la bomba atómica (EEUU) aterrorizó al medio mundo que estaba bajo su control alertando de la amenaza nuclear soviética. Y es sabido que el miedo es la antítesis de la libertad. El mismo país que se permite ejercer hoy de juez sobre quién puede disponer del maletín nuclear y quién no.
La táctica es sencilla. Consiste en ser el primero en tirar la piedra y demonizar luego a la enfurecida víctima. Luego llega la hora de imponer a todos el casco. A agacharse tocan.