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Análisis | Los próximos Mundiales conocerán hoy sus sedes

El mapa futbolístico de los próximos años se decide en Zúrich

Ocho estados aspiran a organizar las copas del mundo de 2018 y 2022. La elección de hoy llega marcada por el polémico documental emitido por la BBC en la que se asegura que tres integrantes del Comité Ejecutivo de la FIFA recibieron sobornos en los noventa.

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Beñat ZARRABEITIA

Organizar un Mundial de fútbol, al igual que ocurre con otros grandes eventos deportivos como los Juegos Olímpicos, supone un tremendo impacto económico para el Estado o Estados designados como sede del mismo. Mejoras y construcciones de nuevos estadIos, infraestructuras hosteleras o de transporte suelen ser algunas de las mejoras que vienen derivadas de ejercer como anfitrión de la copa del mundo.

Para las citas de 2018 y 2022, la FIFA decidió suprimir el sistema de rotación de continentes que había empleado en las dos anteriores elecciones. Sin embargo, las federaciones pertenecientes a la Confederación Africana de Fútbol y la Conmebol sudamericana quedaban fuera de la posibilidad de optar a las mencionadas copas del mundo ya que Sudáfrica y Brasil serían las anfitrionas de 2010 y 2014. Así las cosas, el Mundial de 2018 se disputará en Europa y el de 2022 se lo disputarán cuatro federaciones que juegan en la zona asiática y EEUU.

La elección europea está llena de controversia. Un documental emitido por la BBC aseguró hace apenas dos días que tres miembros del Comité Ejecutivo de la FIFA habían aceptado sobornos de ISL -antiguo gran socio comercial del mayor organismo futbolístico mundial- en la década de los noventa. Sin embargo, lo más grave llega al acusar a Jack Warner, vicepresidente de la FIFA y federativo de Trinidad y Tobago, de que presuntamente solicitó entradas por un valor de cerca de 65.000 euros en el pasado Mundial de Sudáfrica para después destinarlas al negocio de la reventa. El escándalo es mayúsculo y salpica también a otros dos miembros de la FIFA pertenecientes a la Concacaf y cuyo voto será decisivo en la jornada de hoy.

La BBC es la cadena pública británica y cabe recordar que la de Inglaterra es una de las federaciones que optan a organizar el Mundial de 2018. Sus principales avales son la pasión con la que se vive el fútbol en el país, ser los inventores del fútbol, la cercanía con los Juegos de 2012 y el éxito de la Euro de 1996 donde cualquier atisbo de «hooliganismo» quedó disipado. Las palabras de Blatter en las que afirmó que «primarían» a las candidaturas de un único país o Estado también suponen un aval para la FA.

No obstante, los ingleses tendrán un duro competidor en España y Portugal. La candidatura Ibérica cuenta con el apoyo de la Conmebol sudamericana y de Qatar, uno de los que optan al de 2022, lo cual le puede reportar muchos votos. Las buenas experiencias de 1982 y 2004 suponen también otro punto de apoyo. De las 18 ciudades que tienen posibilidades de ser sede mundialista en la candidatura, 16 pertenecen actualmente al Estado español. San Mamés Barria y el nuevo Anoeta serían dos de los estadios aspirantes, además de otros que pese a no llenarse jamás en la actualidad, como la Nueva Condómina de Murcia o el Nuevo Vivero de Badajoz, contarían con una importante ampliación.

La tercera en discordia es Rusia. El gran gigante emergente en el fútbol europeo espera un empujón de la FIFA. Su Liga ha crecido sobremanera gracias a las inversiones de algunos magnates en los clubes del país y ahora, tras el buen papel de su equipo en la Euro de 2008 o la elección de la ciudad balneario de Socchi como sede los Juegos de Invierno de 2014, los rectores rusos esperan también albergar el Mundial de 2018. La candidatura con menos opciones parece ser la de Bélgica y Holanda. Cuentan con estadios pequeños y funcionales, además del trabajo conjunto de la Euro de 2000. Sin embargo, parece que el apoyo de figuras míticas como Johan Cruyff o Ruud Gullit no será suficiente.

El Mundial de 2022 se presenta aún más competido. EEUU, que retiró su candidatura para 2018, espera volver a ser la elegida, pero la cercanía con la cita de 1994 puede restarle apoyos. Y es que entre las cinco aspirantes a la cita de dentro de 12 años, es la única que ya ha organizado una copa del mundo. Claro que el hecho de que los estadios de las 18 ciudades anfitrionas cuenten con una capacidad media de 65.000 espectadores y el apoyo público del presidente Obama podrían ser unos cimientos suficientemente sólidos.

Qatar parece contar también con muchas opciones. La escasez de estadios sería remediada con una importantísima inyección de dinero destinada a la construcción de nuevos terrenos de juego dotados de la tecnología más moderna. El objetivo, controlar las altas temperaturas -principal hándicap de la candidatura- que sufre el país y reducir hasta en 20 grados el calor dentro de los estadios. Unos campos de fútbol cuyas gradas superiores serían desmontadas al final del campeonato y donadas a federaciones con problemas económicos. Otros inconvenientes, la escasa población del emirato, los elevados precios o la rigidez de sus leyes.

Australia podría ser la gran tapada. Perteneciente ahora a la zona asiática, la elección de su federación podría llevar por primera vez el Mundial a Oceanía. El país cuenta con amplia experiencia en este tipo de citas y es una elección segura como lo demuestran los Juegos de 1956 en Melbourne, los de 2000 en Sidney, el Mundial de rugby en 2003, los Juegos de la Commonwealth en 2006, las copas del mundo juveniles en 1981 ó 1993 o la próxima Copa Asiática de 2015. Las temperaturas y la distancia pueden ser el mayor problema.

Corea del Sur albergó el Mundial de 2002 junto a Japón, pero en esta ocasión se presenta en solitario. La cita anterior es muy reciente y no cuenta con un estadio para 80.000 espectadores. Sus opciones son escasas.

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