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Espionaje político

«Tarta» fue candidato del PP y espió luego a Innovación Democrática

Jesús María Fernández Benito, «Tarta» -el ex alto cargo del Departamento de Interior que espió al lehendakari Juan José Ibarretxe para el CNI-, también pasó a la Ertzaintza información sobre Innovación Democrática, un partido del tipo UPyD, que en Araba estaba formado por ex miembros de UA y del Foro Ermua y del que fue candidato en 2007. Cuatro años antes, fue en la lista municipal del PP de Bergara y ofreció datos sobre plataformas de la izquierda abertzale.

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Iñaki IRIONDO | GASTEIZ

Jesús María Fernández Benito -conocido como Tarta, Txusma y Jeje- ha alcanzado relevancia mediática después de haberse jubilado y marchado de Euskal Herria. Mañana, el director general del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, deberá responder en la comisión de secretos del Congreso de los Diputados a las preguntas del PNV sobre el alcance de su espionaje al lehendakari Juan José Ibarretxe.

Datos sobre Fernández Benito aparecían en las fichas intervenidas al ex dirigente del ABB Aitor Telleria. Y, cuando fue llamado a declarar por el juez en calidad de perjudicado, se explayó sobre sus actividades. Luego lo ha hecho también ofreciendo entrevistas o enviando escritos a medios como «El Mundo» y «El País», ocultando su identidad real. Por un lado, señaló que se aprovechó de su puesto en Lehendakaritza, donde «no hacía nada», para «vigilar un poquito a Ibarretxe y compañía». Por otro, acusó al EBB, y en concreto al fallecido Gorka Agirre, de dirigir la Ertzaintza por encima de Juan María Atutxa y Javier Balza.

Tarta, nacido en Bilbo, dice haber sido militar y haber colaborado con los servicios secretos del franquismo desde 1963. Cuando iba a crearse la Ertzaintza, trabajaba en el Gobierno Civil como experto en transmisiones y Luis María Retolaza le llamó en 1981 para participar en la puesta en marcha de la nueva Policía. Según relató al juez, pasó a ser un hombre de confianza del consejero y también de Genaro García Andoain. Oficialmente, fue jefe de operaciones de Protección Civil, pero asegura que Retolaza le dijo que «aunque estés adscrito a otra unidad, tú dependes de mí».

Sus relaciones con la Guardia Civil y los servicios secretos españoles eran conocidas y cuando Juan María Atutxa llegó al Departamento de Interior, en 1991, lo mandó al Servicio de Meteorología; de allí lo trasladaron a Presidencia, a un puesto que definió ante el juez como «vacío de contenido», pero que le sirvió, según contó, para transmitir al CNI datos sobre el lehendakari, el PNV y el Gobierno de Lakua.

Relacionado con el PP

Las nuevas ocupaciones profesionales las combinó Jesús María Fernández Benito con algunas incursiones en la actividad política y el ejercicio de tareas de enlace entre la Unidad de Información de la Ertzaintza y los servicios secretos españoles.

En el ámbito político, Fernández Benito ha reconocido su relación con el PP. Precisamente, fue el director gerente de este partido en Gasteiz quien le puso en contacto con su último enlace en la Ertzaintza.

Pero, además, el nombre de Jesús María Fernández Benito aparece también como el número dos de la candidatura del PP al Ayuntamiento de Bergara en las elecciones municipales de 2003.

Sin embargo, no fue ésta su única incursión en el terreno electoral. Cuatro años más tarde figura como número dos de Innovación Democrática a las Juntas Generales de Araba, por la circunscripción de Gasteiz. Innovación Democrática fue un partido que en la CAV estuvo constituido por algunas personas procedentes de Unidad Alavesa y sectores del ámbito del Foro Ermua y similares. Uno de sus coordinadores en la CAV fue Ernesto Ladrón de Guevara, que definió la nueva formación como «una alternativa al actual modelo de partido» para «corregir los vicios de los oligopolios dentro de las formaciones, para primar más a los ciudadanos y menos a las estructuras políticas».

La candidatura a las Juntas Generales en la que participaba Tarta no pudo concurrir finalmente a aquellos comicios, ya que incumplía el criterio de paridad establecido por la normativa electoral.

Lo que no queda claro es si Tarta se acercó a Innovación Democrática por convicciones políticas o por razones «profesionales». O quizá fuera una combinación de ambas cosas porque, según los documentos judiciales que obran en poder de este diario, «CK95» o «5099», que son las claves de informante de Jesús María Fernández Benito en la Unidad de Información y Análisis de la Ertzaintza, dio cuenta a su enlace policial al menos en dos ocasiones sobre Innovación Democrática .

La primera vez fue el 13 de abril de 2007 y hablaron sobre «listas electorales de INNDE». En la segunda ocasión, el 28 de mayo, pasadas ya las elecciones, el asunto del contacto fue «fracaso de INNDE». Esta formación apenas obtuvo votos. Lo que cualquiera puede preguntarse es por qué la Ertzaintza reunía información sobre un partido legal y «de orden».

Candidaturas independentistas

Las elecciones municipales de 2003, en las que Jesús María Fernández Benito se presentó en la lista del PP en Bergara, fueron las primeras que la izquierda abertzale tuvo que afrontar ilegalizada. Y Tarta fue una de las fuentes que informó a la Ertzaintza, que entonces dirigía Javier Balza, sobre los pasos que preveía dar esta opción política.

En la reunión mantenida el 8 de abril de 2003 en el «casco viejo de Gasteiz», Fernández Benito informó a su enlace de que «Batasuna va a crear una serie de plataformas que se van a presentar a las elecciones municipales de mayo de 2003 como candidaturas independientes». Y le dio los nombres de algunas de estas candidaturas en el territorio de Araba. La Ertzaintza consideró esos datos como información que «parece fiable».

Los encuentros de Tarta con su enlace en la Unidad de Información y Análisis documentados en los informes entregados por la Ertzaintza al Juzgado van desde abril de 2003 hasta el 20 de febrero de 2009. En este último el asunto abordado fue la obtención de «información sobre el asesor del delegado del Gobierno».

en el congreso

El director general del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, informará mañana en la comisión de secretos del Congreso sobre el supuesto espionaje de Jesús María Fernández Benito al lehendakari Juan José Ibarretxe y al PNV.

El PNV no consiguió que compareciera en Gasteiz

El PNV propuso que Jesús María Fernández Benito fuera llamado a declarar ante la comisión del Parlamento de Gasteiz que investiga el supuesto espionaje a diversas personalidades alavesas, entre las que figura como afectado el propio Tarta. El PSE y el PP se opusieron y no fue incluido en la lista. Cuando trascendieron las intenciones jeltzales, el ex cargo de Interior remitió un escrito a «El País» en el que advertía al PNV de que guarda «información sensible» sobre actuaciones que les afectan «muy negativamente» y que «les tienen que preocupar en gran medida». Les indicaba que, «si fueran inteligentes, evitarían a toda costa mi comparecencia». GARA

Contó a la Ertzaintza que el Gobierno supo el 11-M que no había sido ETA

Jesús María Fernández Benito le contó a su enlace de la Ertzaintza que el CNI seguía desde el mediodía del 11 de marzo de 2004 la pista de la yihad islámica como autora de las explosiones en los trenes y que para las 8 de la tarde el Gobierno español ya sabía que no había sido ETA, aunque trataba de relacionarla «por todos los medios» con los atentados hasta que pasaran las elecciones generales porque, de lo contrario, «todos se iban a ir al paro».

Según consta en la documentación de los archivos de la Ertzaintza en poder del Juzgado de Instrucción número 4 de Gasteiz, un agente de la Unidad de Investigación y Análisis se reunió con Fernández Benito para obtener información sobre las repercusiones de los atentados registrados en Madrid. Tarta le contó que, tras las explosiones, «personas relacionadas con el CNI en Gasteiz fueron movilizadas para que buscaran informaciones que relacionaran a ETA con Al Qaeda». Según dijo, «estas personas sabían desde el mediodía que había un coche con explosivos y algún documento árabe».

Fernández Benito añadió que, «según transcurría el día, empezaron a buscar una página web de origen italiano que podía comentar las relaciones de ETA con organizaciones árabes».

Por la información ofrecida por el ex alto cargo de Interior y colaborador de los servicios secretos españoles se tiene constancia de que el Gobierno español trataba desesperadamente de involucrar a ETA en los atentados, a pesar de saber que no era la autora de los mismos.

Según le relató Tarta al agente de la Ertzaintza, «sobre las 20.00 horas aproximadamente una de estas personas de Gasteiz habló varias veces con el periodista de Madrid de apodo Zulo. Este periodista le indicó que el Gobierno de Madrid está bastante jodido porque sabían que no había sido ETA y sí Al Qaeda. Que había que intentar por todos los medios relacionar a ETA con los árabes hasta después de las elecciones y que, si esto no se conseguía, todos se iban al paro».

El informe de la Ertzaintza añade que «al periodista de apodo Zulo, muy conectado con la Guardia Civil y el CNI, le indicaron que no sacarían ningún artículo sobre Al Qaeda y sí sobre la relación de ETA con los árabes. Que había que crear confusión hasta después de las elecciones, ya que había mucho en juego».

El propio informe de la Ertzaintza identifica al periodista Zulo como José María Zuloaga, redactor de «La Razón». Llamativamente, aproximadamente un año después, a partir del 2 de junio de 2006, Zuloaga pasa a figurar como una fuente notable de la Unidad de Información y Análisis de la Policía autonómica.

Los contactos entre el enlace policial y el periodista son prácticamente semanales. Zuloaga ofrece a la Ertzaintza datos que la Guardia Civil maneja sobre ETA y en un ocasión pide que le traduzcan un «Zutabe» al español. I.I.

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