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«En Lezama tienen que estar los mejores, sean vizcainos o no»

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Bingen AROSTEGI I Entrenador del juvenil de División de Honor del Athletic

El bermeano (1969) acaba de cumplir su cuarta temporada al frente del Juvenil de División de Honor -sustituyó a Julen Guerrero-, con el que ha logrado que los triunfos a nivel estatal retornaran a Lezama. Pero a día de hoy no sabe si sigue. Acaba contrato el 30 de junio, su innegable labor está ahí, pero son otros los que deciden. Bingen hace balance de sus jugadores y da su visión del fútbol a estas edades.

GARA I

Su currículum dirigiendo a los cachorros juveniles le avala, pero... ¿Seguirá otra temporada al frente de la manada? Arostegi reconoce que ni él mismo lo sabe.

Tras el doblete de la anterior temporada, segunda consecutiva con títulos para el Juvenil después de 18 años sin ellos en esa categoría, ¿qué balance hace en ésta en que se han quedado en puertas?

Bueno, ha habido título, hemos ganado la Liga. No ha habido Copa, pero ése es un título muy complicado, aunque hemos estado cerquita. Los dos últimos años habíamos llegado a la final, pero también es verdad que en 18 años no lo habíamos hecho y no es normal estar cada año en ella. Sí que he visto la posibilidad cercana, porque el día del Barcelona, si no les hacemos esos regalos... También somos el único equipo que le ha ganado un partido. Hemos competido a un gran nivel, exceptuando pequeños detalles.

Pero sí he visto que el equipo, esta temporada, ha crecido, ha habido jugadores que se han proyectado hacia arriba y se ha visto en las incorporaciones que va a haber a los equipos filiales.

Reunir a más de 4.000 personas en Lezama para ese partido contra el Barcelona será también un motivo de satisfacción...

Yo ahí no tengo queja. La afición que tiene el Athletic no la tiene nadie. Tú vas a Barcelona y hay 50 aficionados suyos. Aquí durante el año viene poca gente, pero cuando llega la Copa, la ves. Hace tres temporadas hubo 10.000 en San Mamés para vernos... El otro día sí que Lezama se quedó pequeño, una pena, pero esto da alas a mis jugadores, que no están acostumbrados, son partidos para competir, pero también para disfrutar. Como aficionado, tampoco me lo habría perdido.

Partidos, además, que hacen mucha cantera entre la chavalería...

Por eso me gusta que haya partidos como éstos en San Mamés, a donde van muchos niños. Son una fiesta del fútbol.

Algunos -he de admitirlo- en ese partido contra el Barça descubrimos a unos pedazo de jugadores en la cantera del Athletic...

Eso siempre ha habido, lo que es cierto es que ese día pudo ser el partido más completo que hemos hecho. Yo siempre les digo que los buenos jugadores son los capaces de aparecer en los partidos complicados. Meter tres goles a un equipo flojo es bueno, pero no de jugador bueno. Es en una situación complicada cuando deben aparecer. Pero sí, rindieron muy bien.

Jugadores en quienes, inmediatamente, se piensa como futuribles para el primer equipo. Pero nada les garantiza llegar arriba...

Es complicado. A ver, llegar en un momento puntual, pueden llegar, pero lo difícil es conseguir jugar. Es difícil incluso llegar, pero a mí me gustaría que estos jugadores fueran capaces de eso y luego jugar. Ahí está la dificultad. Entrenar con los mayores han entrenado varios este año, pero otra cosa distinta es jugar. Además, a partir de ahora son las etapas más exigentes para ellos. El paso por el Basconia, el Bilbao Athletic... son un filtro y depende luego de cosas: del entrenador del primer equipo, de las necesidades, del nivel que dé el jugador, de la forma de jugar de los filiales...

Hay jugadores que se quedan, otros que comienza a destacar, otros que vienen normales y pegan un arreón, o el que viene en plan estrella y se estanca. Es tan complicado... Yo no me atrevo a decir que Fulanito va a jugar en Primera; yo te diré que Fulanito podría o tiene posibilidades...

Para mantener unida a una plantilla, ¿qué le dice uno a los menos habituales?

Siempre les mando el mismo mensaje el primer día: somos equis, todos no váis a poder jugar, intentaré que sea lo máximo, pero yo elijo. Y siempre les pido que no entrenen para jugar el domingo, sino para ser cada uno mejor. Y en ese sentido he tenido un grupo espectacular, con 28 jugadores como hemos estado en la Copa, y jugadores que han asumido ese rol de que no iban a jugar, pero que han tenido un 10 en comportamiento.

Entrenar para ser mejores, compitan luego o no, tengan por delante de él a uno o dos jugadores más. El vestuario ha sido de 10, repito. Que puede haber gente que baja los brazos, pero ahí estoy yo para decírselo. Insisto, entrenar para ser mejor todos los días, y no pensar que juegas ese sábado contra el último clasificado. No puedes regalar ni una semana.

¿Y qué les dice a los titulares?

Lo mismo. He tenido jugadores de muchísima calidad que no han jugado lo que tenían que jugar, sobre todo por esos detalles que te decía. Les penalizo para que corrijan esa conducta, y hay quien reacciona y gente que no. Yo les digo las cosas claras, no le puedes engañar, hay que decirle lo que esperas de él.

Siguiendo con sus jugadores. Se habla estos días de la posible vuelta de Aduriz, ya con 31 años. ¿No pueden ser los Mendigutxia, Guillermo, Etxaniz, Alkuaz, Kortabitarte... el recambio de futuro en la delantera del Athletic?

Yo te hablo de mis cuatro años. Sí hay jugadores con posibilidades, los hay que han llegado como Muniain, Aurtenetxe... Yo creo que sí hay jugadores que pueden llegar; ahora, no soy quién para decir si traer a Aduriz es bueno o malo. Otra cosa son las necesidades del Club en ese momento. Creo que el trabajo abajo está siendo bueno, que los chavales son competitivos y, si son capaces de eso, también pueden tener ilusiones de en un futuro estar a las puertas...

El entrenador del Barça, tras el partido, alabó a una de esas perlas de Lezama, Iñigo Ruiz de Galarreta, que el año próximo es el único en dar el salto al segundo equipo, sin pasar por el Basconia.

No me gusta hablar de jugadores a nivel personal, pero es un jugador de diez. El salto que da ahora es importante y ya veremos el nivel que da. Lo bueno es que tiene la cabeza bien amueblada. No creo que le hagan falta muchos consejos.

¿Y Jonas Ramalho, está preparado... para qué?

Ahí no voy a entrar, no me vas a coger. Prefiero no hablar, porque lo que puedan leer a ellos igual no les ayuda, o puede confundir a otros de por qué él sí y yo no... A estas edades hay que dejarles tranquilos. Que quemen etapas y entrenen y, si un día llegan, ya se hablará de ellos.

Hablábamos de la dificultad de llegar arriba. Caparrós ha subido estos años a muchos jóvenes, pero esta temporada ya sólo ha sido uno, Ekiza. Llega, además, Ander Herrera... ¿Supone esa juventud de buena parte de la plantilla un tapón para los de abajo en los próximos años?

No lo creo. Fíjate, estaba San José, joven, y ha llegado Ekiza. Estaban otros y ha llegado Aurtenetxe. Yo pienso que el que es bueno va a tener sitio. Y vuelvo a lo de Ekiza, y eso que había ya dos centrales jóvenes. Si tú llegas y aprovechas la oportunidad, el entrenador no va a mirar tu DNI, sino tu nivel. Yo siempre digo que, para los buenos, siempre hay sitio. Ahora, yo no estoy allí arriba para ver si los filtros cada vez son mayores. Del cadete pasa mucha gente, del juvenil al Basconia menos, de ahí al Bilbao Athletic, aún menos...

Y en ese paso natural del Basconia al Bilbao Athletic, ¿hay que frenar muchas veces las «ansias» del jugador?

Igual lo veo más en el juvenil. Muchos van quemando etapas año a año y en el juvenil, al ser tres años, hay jugadores que queman dos etapas y ésos lo pasan mal si no dan el salto al Basconia, sobre todo si han estado jugando. Por ejemplo, hay tapón arriba y no subes, el chaval lo pasa mal y ahí es donde hay que animarle, dándole un rol de lider en el grupo donde se queda.

A mí me sucedió con un jugador y le dije que trabajara, que confiara, y al final dio el salto en diciembre, llegó a ser convocado con el primer equipo... «Joé, Bingen, cuando hablaste conmigo no te creía, pero...», me dijo después. Pero la cuestión no es subir al Basconia, porque si allí no juegas, no vale para nada; es mejor hacerlo en el juvenil. Pero a esas edades les cuesta verlo.

Retomando el partido del Barça, me llamó la atención la referencia exculpatoria que hizo del fallo de Aymeric Laporte en uno de los goles, cuando quiso sacar el balón jugado y erró...

Dije que prefiero que un jugador falle en iniciación y aprenda, a que por no fallar no aprenda nunca. Eso sí, era un partido donde no debía haber fallado, porque se relajó toda la defensa. Pero el chaval sabía que falló, había fallado también en el partido de ida en la misma situación, he hablado con él, pero sin cargar las culpas.

Pero yo sí prefiero que un jugador falle por intentar aprender en iniciación de jugada, que no por no fallar no aprenda nunca; aquí no estamos para sacar el juego a balonazos... Pero seguro que el jugador no va a volver a cometer ese error.

Irureta habló hace poco de que todos los equipos de Lezama deberán jugar al mismo estilo. ¿A qué juegan los equipos de Bingen?

Yo siempre intento que tengan el control de juego y que sepan manejar más de una situación de juego, que circule, pero que sepan jugar a más cosas. A estas edades tienen que manejar esas situaciones. Me hace mucha gracia cuando se dice que todos deben jugar como el primer equipo. Los alevines, cuando lleguen al primer equipo ¿va a jugar igual ese equipo a como lo hace hoy? Entiendo que un filial, sí, pero ¿un alevín, un infantil...? Puedes tener un plan de juego para todos, pero a un jugador hay que enseñarle a pensar, a elegir la forma adecuada de jugar en cada momento.

¿Cuántos jugadores vizcainos había en tu equipo que se enfrentó al Barcelona el otro día?

No lo sé, porque no los cuento. Pero sí te puedo decir que en la final del año pasado había ocho.

Julen Guerrero decía hace poco que si no salen jugadores vizcainos en Lezama hacia el primer equipo, algo se hace mal...

No lo sé. Para mí, todos son mi equipo. Te decía que en la final del año pasado había ocho vizcainos en el once inicial, y en la de hace dos años hubo siete. ¿El otro día?... (Piensa) Siete en el equipo inicial. Pero creo que es una cosa a la que se está dando demasiada publicidad y no hay por qué. En Lezama tienen que estar los mejores, eso es lo que tengo claro. Todo es criticable, pero ni entro ni salgo.

Se decía también en ese Plan Lezama XXI que los chavales ahora son menos competitivos que antes. ¿Le llega a usted ese déficit?

Yo no termino de entender cuando se habla de eso a qué se refieren. Hay momentos. Antes había más situaciones de disputa, de choque, ahora no hay tanto, ya no hay barro, ni hierba natural... Yo, mi grupo, a nivel competitivo ha respondido bien cuando lo ha tenido que hacer en situaciones adversas, aunque me gustaría también que compitiera en situaciones placenteras, que ahí es donde se relajan muchas veces. Es donde más intentamos trabajar, que el jugador se abstraiga del resultado.

¿Quizá se refiera a que están más acomodados, quién sabe si con respecto a un navarro o un guipuzcoano que tiene que venir a Lezama muy joven y lo encara de otra manera?

Son situaciones duras para ellos, es verdad, pero me parece igual de duro ser un alevín de Bermeo, y salir a las cinco de la tarde, venir a entrenar a Lezama y llegar luego a casa a las diez de la noche. El navarro está fuera de casa, pero a cinco minutos de Lezama, pero si eres de Bermeo, Ondarroa, Elorrio...

Yo creo que esa pregunta no es para mí, sino para los que entrenan y valoran ahí. Yo sé que cada vez es más difícil, hay más filtros, el nivel de exigencia es más alto, pero lo que falla o no falla...

¿Les sigue dando consejos a esos chavales cuando ya están en los filiales?

Sí, hay muchos jugadores que he tenido que han venido a hablar conmigo, situaciones personales, decisiones que tienen que tomar, jugadores que salen fuera, con dudas sobre el juego, situaciones en el campo... Yo hablo mucho con los jugadores. Y lo más bonito es ver que van subiendo, me hace sentirme bien.

Como cuando viene un padre y me pregunta por los estudios a elegir de su hijo, me hace pensar que confían en mí, que no sólo eres entrenador.

Compaginar deporte -a este nivel de exigencia- y estudios no debe ser fácil...

Yo doy clase, y siempre les digo que si yo he estudiado y he entrenado, ellos pueden entrenar y estudiar. Estar en el Athletic tiene una exigencia altísima en cuanto a dedicación, y yo les digo que uno no se tiene que quitar de entrenar para estudiar ni al revés. Si tienen un examen puntual y necesitan aplicarse, yo les dejo, pero siempre les digo que cuando tú juegas mal no faltas a clase para ir a entrenar. Tú tienes que ser capaz de compaginarlo.

¿Que no va a vivir del fútbol y los estudios son lo primero? Sí, los estudios son lo primero, y el fútbol también. Tú has elegido hacer las dos cosas. El año pasado, la semana de la final de Copa, entrenamos a las ocho de la tarde en San Mamés porque había selectividad, pero entrenamos. Cuando todos podamos.

¿Y al jugador mal estudiante?

Es otra pelea, pero bonita. Pues cuando ese chaval me dice que de mayor quiere ser futbolista, yo le pregunto de qué trabaja su padre, ¿de albañil? Pues si el Athletic no te renueva estarás con él. Fútbol no hay para todos y, si no llegas al primer equipo, el fútbol te da para diez años de comer si estás en Segunda B.

«No te puedes quitar de entrenar para estudiar  porque, si tú juegas mal, luego no faltas a clase ¿no?»

Probablemente, muchos de los pupilos que han pasado por las manos de Bingen le considerarán algo así como un segundo padre. Sus consejos son siempre bien recibidos.

El Plan Lezama XXI hace autocrítica de que hay unos juveniles con mucho futuro, pero que en el Basconia o Bilbao Ahletic se quedan por el camino...


Yo creo que esa pregunta no es para mí, sino para los que entrenan y valoran ahí. Yo sé que cada vez es más difícil, hay más filtros, el nivel de exigencia es más alto, pero lo que falla o no falla...

¿Les sigue dando consejos a esos chavales  cuando ya están en los filiales?

Sí, hay muchos jugadores que he tenido que han venido a hablar conmigo, situaciones personales, decisiones que tienen que tomar, jugadores que salen fuera, con dudas sobre el juego, situaciones en el campo... Yo hablo mucho con los jugadores. Y lo más bonito es ver que van subiendo, me hace sentirme bien.

Como cuando viene un padre y me pregunta por los estudios a elegir de su hijo, me hace pensar que confían en mí, que no sólo eres entrenador.

Compaginar deporte –a este nivel de exigencia– y estudios no debe ser fácil...

Yo doy clase, y siempre les digo que si yo he estudiado y he entrenado, ellos pueden entrenar y estudiar. Estar en el Athletic tiene una exigencia altísima en cuanto a dedicación, y yo les digo que uno no se tiene que quitar de entrenar para estudiar ni al revés. Si tienen un examen puntual y necesitan aplicarse, yo les dejo, pero siempre les digo que cuando tú juegas mal no faltas a clase para ir a entrenar. Tú tienes que ser capaz de compaginarlo.

¿Que no va a vivir del fútbol y los estudios son lo primero? Sí, los estudios son lo primero, y el fútbol también. Tú has elegido hacer las dos cosas. El año pasado, la semana de la final de Copa, entrenamos a las ocho de la tarde en San Mamés porque había selectividad, pero entrenamos. Cuando todos podamos.

¿Y al jugador mal estudiante?

Es otra pelea, pero bonita. Pues cuando ese chaval me dice que de mayor quiere ser futbolista, yo le pregunto de qué trabaja su padre, ¿de albañil? Pues si el Athletic no te renueva estarás con él. Fútbol no hay para todos y, si no llegas al primer equipo, el fútbol te da para diez años de comer si estás en Segunda B.J.V

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