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Berlín

Jóvenes, keniatas y sobradamente preparados para brillar en el maratón

Makau se apodera del récord mundial y confirma el dominio de Kenia en la prueba. Cuatro plusmarcas, una rebaja y una anécdota en año preolímpico.

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Miren SÁENZ

Kenia se ha apoderado del maratón en casi todos los sentidos. Ya dominaba el área de los títulos, pero ahora ha conseguido encabezar también él de las marcas. Los habitantes del altiplano definitivamente le han tomado la medida a los exigentes 42,195 kilómetros -que requieren condiciones físicas, aplomo y disciplina- y no piensan bajarse del podio mientras esa circunstancia les permita llenar sus necesitadas carteras.

Con tan sólo 21 años, el malogrado Sammy Wanjiru fue en Beijing'2008 el primer campeón olímpico de la potencia africana del fondo, que hace un mes se ha permitido en el reciente Mundial de Daegu un doblete en la prueba masculina y un triplete en la femenina.

El domingo Patrick Makau se convirtió en el nuevo plusmarquista, destronando en la carrera y en las tablas a Haile Gebreselassie, el otro hombre capaz de correr en menos de 2 horas y 4 minutos. El etíope tenía 34 años y era toda una leyenda cuando batió su primer récord de maratón. Makau tiene 26 y la capacidad de afrontar a ritmos de 2.56 el kilómetro, que le permitieron asestar un mordisco de 21 segundos a los 2.03:59 con los que había reinado Gebre. Últimamente hay que esperar a Berlín para medir el estado del maratón. Allí se ha renovado el récord en cinco ocasiones, las cuatro últimas consecutivas. Un circuito idóneo, la meteorología apropiada, un presupuesto a la altura que permite buenos fijos, jugosos premios y la contratación de liebres solventes contribuyeron al éxito de Makau.

Que lo disfrute, pero sin perder de vista a la competencia. Una decena de compatriotas, la mayoría tan jóvenes como él o más, están deseando ponerse en su lugar. Alguno, incluso, este mismo año ha estado por debajo de su marca, como lo demuestran los asombrosos 2.03:02 que Geoffrey Mutai firmó en la primavera de Boston picado con Mosop, que no se quedó a la zaga con 2.03:06.

Ninguno de los dos registros fueron aceptados por las condiciones de un recorrido cuesta abajo que no entraba en los parámetros de la Federación Internacional de Atletismo.

Sea como sea, al margen de la anécdota, 2011 ha respondido a nivel de marcas. Cuatro de las disciplinas integradas en el programa olímpico han renovado sus dígitos -a falta de la correspondiente homologación de la IAAF -, otras se han quedado cerca e incluso alguna cambiará su categoría de récord por mejor marca el próximo 1 de enero, cuando se materialice en el ordenador lo que ya se ha decidido en los despachos.

Y es que la IAAF ha terminado por meter mano al asunto de las plusmarcas femeninas de maratón y a partir de ahora no valdrán los registros realizados en carreras mixtas. De esta manera, los espectaculares 2.15:25 que Paula Radcliffe firmó en el maratón de Londres `2003 desaparecerán de las tablas para ser sustituidos por los 2.17 que la inglesa firmó en el mismo circuito sin ayuda de los hombres.

En desacuerdo

La IAAF -tan reacia en otros casos a replantearse plusmarcas imposibles como algunas de las que se mantienen en el cuadro de abajo desde los 80 pese a sospechas y certezas- no ha dudado en imponer la nueva norma, pese a la disconformidad de las propias maratonianas y de muchos de los que saben de la complejidad de una prueba en la que distintos factores redundan en el éxito o el fracaso.

«Creo que el hecho de participar en una carrera mixta no nos permite ir más rápido. Es cierto que te empujan, pero corres tu propia carrera», piensa la londinense que ha vivido las mejores y las peores experiencias en la disciplina que le encumbró y se ha ganado plaza para los Juegos de su ciudad de regreso tras su segunda maternidad.

También pretenden estar en Londres los otros plusmarquistas del año, como los jamaicanos Carter y Frater y, sobre todo, Bolt y Blake, por su papel estelar a nivel individual. Fue el cuarteto que renovó su récord en el relevo corto, impidiendo que Daegu se convirtiera en un Mundial sin plusmarcas después de haber sido pasto de las bajas y de las sorpresas. Yohan Blake, convertido en campeón mundial de 100 metros por salida falsa mayúscula del Relámpago, demostró días después en Bruselas lo que puede dar de sí. Corrió los 200 en 19.26, la segunda mejor marca de historia. La velocidad promete emociones fuertes.

En pruebas menos mediáticas destacaron la marchadora rusa Vera Sokolova, que rompió la plusmarca de 20 kilómetros allá por febrero en Sochi y luego pinchó en Daegu, y la lanzadora de martillo alemana Heidler, que lo hizo en mayo.

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