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Trabajadores de Inama culpan al grupo Finsa de impedir su futuro en Muxika

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Juanjo BASTERRA | BILBO

El comité de empresa de la vizcaína Inama, en concurso de acreedores, censuró al grupo Finsa, al que pertenece la compañía ubicada en Muxika, de actuar con la intención de «impedir» la puesta en marcha de un nuevo proyecto alternativo que permita la continuidad de la actividad y de 107 de los 119 empleados de la misma. Denunciaron que el expediente de regulación se basó en la situación económica pero «en 2009, repartió más de 22 millones en dividendos» y, a partir de esa fecha, se ha producido un trasvase de la producción a otras plantas.

David Palacios y Luis Fernández, responsables de la Federación de Hainbat de ELA, miembros del comité y de la plantilla, denunciaron la actuación de los responsables del grupo, después de que este mes hayan presentado un expediente de extinción de contratos para 107 trabajadores. Creen que esa actitud no es casual, sino que «llevan años provocando que se den estas circunstancias para justificar el cierre».

A su juicio, la pretensión del grupo Finsa es «deslocalizar el trabajo de Inama e impedir la entrada de un nuevo proyecto, para evitar la competencia real que tendría». Según el comité, el grupo empresarial «cuenta con la colaboración de la administración concursal para llevar a cabo esa decisión dramática para 107 familias en este momento de crisis económica».

Inama pertenece al grupo Finsa, que cuenta con plantas en el Estado español, Estados Unidos, Estado francés, Irlanda y Portugal. Se dedica a la fabricación de tableros de madera aglomerada, se encuentra en proceso concursal y algunos de sus bienes, según fuentes sindicales, «han sido embargados por la Diputación Foral de Bizkaia con el objetivo de recuperar las ayudas que recibió por las llamadas vacaciones fiscales», declaradas ilegales por la UE».

Los representantes sindicales explican en un comunicado que la Diputación vizcaína «apuesta claramente por la continuidad de la actividad» y justifica el embargo «como respuesta al planteamiento del grupo Finsa de trasladar la actividad de Inama a otras empresas del grupo y como fórmula para poder mantener la actividad en la fábrica de Muxika». Con este procedimiento, los trabajadores están de acuerdo siempre que sea para mantener el empleo.

La representación sindical también sostiene que el Gobierno de Gasteiz y el Ayuntamiento de Muxika apuestan por la continuidad de la actividad en Inama «siempre que se pongan en marcha -según indicaron- las medidas encaminadas a dar solución a los problemas medioambientales, todos ellos salvables, que sufre Inama en sus actuales instalaciones de Muxika».

Según el comité, Inama se encuentra sin licencias de actividad porque su dirección «ha hecho todo lo posible por perderlas» y, evidentemente, propiciar el cierre de las instalaciones, según denunciaron en la rueda de prensa ofrecida en la sede de ELA de Bilbo.

Los trabajadores de Inama recordaron que desde julio del año pasado, cuando se aprobó un ERE de suspensión de empleo para un año, se amortizaron, a la vez, 20 puestos de trabajo y «se compensó la pérdida de producción originada por la crisis en el sector de la Construcción, que nos afecta de manera directa».

Sin embargo, el grupo Finsa comunicó en octubre al comité su intención de cerrar las instalaciones a fin de año y la parada de producción de tablero para mediados de noviembre. La dirección de Inama se reunió entonces con la Diputación de Bizkaia para el pago de la deuda de las vacaciones fiscales «en especie». Sin embargo, la Administración foral rechazó la oferta al constatar que la intención real del grupo Finsa es «el cierre de la empresa» y embargó las instalaciones.

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