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Análisis | Premios Goya 2012

Enrique Urbizu triunfa en los Goya y se hace justicia a su película

En una ceremonia presentada con soltura por Eva Hache y en la que Santiago Segura puso el humor, el reparto de premios dejó buenas sensaciones, más allá del poco prometedor discurso del nuevo presidente de la Academia de Cine estatal.

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Mikel INSAUSTI Crítico de cine

El triunfo de Enrique Urbizu y su «No habrá paz para los malvados» fue inapelable, haciendo valer lo que ya apuntaban los premios José María Forqué. De esta manera se supera el enorme disgusto que trajo consigo el descalabrado palmarés del Donostia Zinemaldia. También, y de rebote, supone una compensación para nuestro cine a través de los representantes de la diáspora vasca. Las cuatro producciones coincidentes en el mejor año de la historia del cine vasco habían sido ignoradas, mientras que «No tengas miedo», de Montxo Armendariz, con una única nominación menor, se quedaba sin opciones para competir por las principales estatuillas. Consciente de la injusticia cometida por la academia, el actor Lluis Homar tuvo unas palabras reivindicativas para el cineasta navarro cuando fue a recoger su Goya por «Eva»; palabras que le honran.

Hubo más alegrías de las proporcionadas por Enrique Urbizu y Michel Gaztambide, con el donostiarra Alberto Iglesias que nunca falla en la competición de las bandas sonoras, o con su compañera de equipo en «La piel que habito», Karmele Soler, a la que le pertenece una tercera parte del Goya de Mejor Maquillaje y Peluquería. Por último, Pedro Rivero, nacido en Bilbo, es coautor de «Birdboy», cortometraje de animación más votado.

«Blackthorn» en una segunda merecida posición. Muchos de los titulares de ayer, centrándose en la pugna entre Urbizu y Almodóvar, señalaban a «La piel que habito» en segundo puesto. Pero lo cierto es que la película del manchego empató a cuatro estatuillas con el western «Blackthorn», el cual se llevó uno de los Goyas más importantes, el de Mejor Fotografía, para el que fuera mi profesor Juan Ruiz Anchía. No pudo recogerlo, debido a que está profesionalmente establecido en Hollywood desde hace muchos años.

Otra grata sorpresa fue la dada por «Eva», que igualó las tres estatuillas conseguidas por «La voz dormida», que aparecía como favorita para las interpretaciones femeninas. El catalán Kike Maíllo quiso compartir su premio de Mejor Director Novel con la pequeña actriz Claudia Vega, quien, por tener doce años, no optaba al premio de Mejor Actriz. El nuevo presidente de la Academia ha prohibido a los menores de edad, como un nuevo Herodes, competir con sus colegas adultos.

La animación sube enteros gracias a «Arrugas». Desde la perspectiva comercial, los Goya le vienen muy bien a «Blackthorn» y «Eva», que ahora gozarán de una segunda oportunidad en la cartelera. «No habrá paz para los malvados» no la necesitaba tanto, por el apoyo del público con el que ha contado desde el primer momento. Pero la película que más va a agradecer el empujón es «Arrugas», una muy arriesgada cinta dramática de animación que se convierte en la primera de la historia en obtener dos Goyas, al recibir además del de su categoría el de Mejor Guión Adaptado, con lo que se reconoce el trabajo del dibujante del cómic original Paco Roca.

Eva Hache y Santiago Segura salvaron la ceremonia. Eva Hache pasó con nota su debut como presentadora de la gala anual del cine estatal, favorecida por su condición de experta monologuista. No obstante, quien dominó de verdad el registro humorístico fue Santiago Segura, en la intervención más divertida de la noche. Supo tomarse con su habitual ironía la polémica sobre la ausencia de su película entre las nominadas, a pesar de ser la más taquillera y con mayor incidencia en la cuota de pantalla del cine español. El espectáculo fue muy modesto, en consonancia con los tiempos de crisis. Estaba pensado para la audiencia televisiva y así funcionaron los clips en los que Eva Hache se introducía en las películas finalistas para interactuar con sus protagonistas. Si las tres horas se hicieron largas no fue por culpa de la conductora del programa, ni de los invitados, sino por el empeño crónico de los premiados en eternizarse con los agradecimientos y dedicatorias.

El contestado discurso del presidente. El conservador discurso de Enrique González Macho, tal como era de esperar, supuso un paso atrás con respecto a lo andado por su predecesor Álex de la Iglesia. Así se lo hicieron saber los miembros del grupo Anonymous que se manifestaron en el exterior del Palacio de Congresos, y que ya en el interior trataron de tomar el escenario infructuosamente, lo que sí logró otro espontáneo que iba por libre. Las palabras del nuevo presidente de la Academia de Cine no incomodaron en ningún momento al ministro de Cultura, José Ignacio Wert, más bien al contrario. Fue Isabel Coixet la encargada de hacerle sentirse a disgusto, a consecuencia del tono de protesta con que la realizadora recibió la estatuilla al Mejor Largometraje Documental por «Escuchando al juez Garzón», en un alegato a favor del controvertido juez.

SEIS GOYAS

«No habrá paz para los malvados» se llevó seis Goyas (Mejor Película, Dirección, Actor, Guión Original, Montaje y Sonido), mientras que Almodóvar empató a cuatro (Mejor Actriz, para Elena Anaya; Actor Revelación, Jan Cornet; Música Original, Alberto Iglesias; Maquillaje y Peluquería) con «Blackthorn», de Mateo Gil (Fotografía, Dirección Artística, Diseño de Vestuario y Dirección de Producción).

«arrugas»

Otra de las ganadoras de la noche fue «Arrugas», Mejor Película de Animación y Guión Adaptado. María León revalidó el galardón obtenido en Donostia con el premio a la Mejor Actriz Revelación por «La voz dormida» (película premiada también por Actriz de Reparto y Canción Original), mientras que «Eva» obtenía el de Mejor Dirección Novel (Kike Maíllo) y Actor de Reparto (Lluis Homar). «The Artist» fue Mejor Película Europea y la argentina «Un cuento chino», Mejor Película Extranjera.

Urbizu: «De mis películas, esta no es mi favorita»

«No sé si esta es mi película favorita. A la que más cariño tengo es a `La vida mancha'», explicaba Enrique Urbizu, un director con una sólida filmografía que incluye títulos como «La caja 507» y que la noche del lunes veía refrendado su último trabajo con seis Goya, entre ellos los de Mejor Película, Mejor Guión, Director y Actor, para José Coronado, su autor fetiche. «Con Coronado he trabajado tres veces -también en `La caja 507' y la citada `La vida mancha'- y lo volveré a hacer. Me gustaría trabajar y trabajar con Coronado», dijo el realizados.

A pesar de las alegrías que ha recibido con esta película desde que la estrenó en la sección oficial de la pasada edición del Festival de Donostia -«fue maravilloso, aunque allí no ganamos ningún premio»-, tiene ganas de pasar página y afrontar un nuevo proyecto del que todavía no adelanta detalles. «Hasta el momento no he tenido tiempo de pensar en otra película, y ha llegado la hora de ponerme a hacerlo», aseguro, y, desde luego, quiso rehuir todo conflicto con Pedro Almodóvar, el gran perdedor. «No he derrotado a nadie y no me parece bien que se hable de un duelo entre Almodóvar y yo. Éramos cuatro candidatos, cuatro buenas películas y me han elegido a mí», aseguraba de madrugada, poco después de conocerse los premios.

Por lo demás, la de la noche del domingo fue una gala larga pero tranquila... con alguna excepción: Si el año pasado fue «el imbécil de la barretina», en expresión del presentador, Andreu Buenafuente, el que saltó al escenario del Teatro Real interrumpiendo el discurso de la gala, este año fue un «mulatilla» o «muletilla», que el hombre no se aclaraba, que al grito de «como `apretacocreta'' (sic) se ha tirado al ruedo» para reivindicar "el primer western extremeño». Saltó al ruedo mientras Isabel Coixet, que recogía el premio por el documental «Escuchando al juez Garzón», dejaba al intruso que se explayara. Por cierto, que Coixet aprovechó también para reivindicar que «el Tribunal Supremo puede apartar a Garzón de la justicia, pero a la Justicia nada ni nadie podrá apartarla del juez Garzón», en un alegato que fue recibido entre aplausos del público.

Hubo también protestas con caretas de «anonymous», que no pudieron invadir de nuevo el escenario, una Eva Hace a ratos ácida -«por si os fallara la medicación: uno -Goya al Mejor Director- lo recoge el que pone el talento y el otro -Mejor Película el que pone la viruta». GARA

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