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Patagonia | Primer capítulo

Kennedy y Kruk abren una nueva era en el Cerro Torre

Los norteamericanos Hayden Kennedy y Jason Krauk escalan en lo que se ha llamado «buen estilo» la vía «Maestri» o arista sureste del Cerro Torre. Solo utilizaron 5 expansiones y dos reuniones. Además retiraron más de un centenar de clavos colocados por Maestri.

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Andoni ARABAOLAZA

La vía «Maestri», «Compresor» o arista sureste del Cerro Torre ha conocido esta temporada un par de episodios realmente revolucionarios. En este primer capítulo nos hacemos eco de la actividad que los norteamericanos Hayden Kennedy y Jason Kruk llevaban a cabo los pasados días 15 y 16 de enero en la ruta antes citada. Escalaban dicha línea en lo que se ha llamado «buen estilo» (fair means); una escalada en la que únicamente utilizaron cinco expansiones de los casi 400 allí existentes, así como dos reuniones.

Ese era el objetivo principal de la cordada, y lo logró. Pero la cosa no queda ahí, ya que los escaladores retiraron un centenar de los clavos que Cesare Maestri puso en 1970 con aquél compresor «mítico» de 180 kilos. Como era de suponer, esta limpieza creó un revuelo en El Chaltén, así como en todos los foros de escalada y alpinismo mundial. La polémica explotó, y los propios protagonistas se han visto superados sobre todo por las muestras de rechazo. Nada más bajar del Cerro Torre con sus 100 expansiones en la mochila, recibieron una muy desagradable bienvenida de escaladores locales quienes mostraron su enfado por dicha «acción directa». La propia policía local «detenía» a Hayden y Kruk, y les mantuvo un par de horas en comisaría. Días más tarde, en una asamblea realizada en el propio El Chaltén, los apenas 40 congregados «condenaron» la limpieza realizada por los norteamericanos.

Luego llegó la riada de opiniones llegadas desde todos los rincones del mundo. El propio Maestri ya declaró en su momento (lo recoge el libro que escribió bajo el título «Y si la vida continua») partidario de eliminar la ristra de clavos y dejar la montaña en su estado original. Y empezó a hacerlo en la parte superior, pero lo suspendió. A pesar de que Maestri lo dijera, un buen puñado de escaladores y guías de Italia y Argentina han criticado duramente la retirada de esos expansivos. Mientras tanto, al otro lado de la «barricada», un centenar de escaladores y alpinistas se ha mostrado a favor del desequipamiento. Un importante grupo de especialistas de gran renombre (algunos mediáticos y otros no) como Reinhold Messner, Chris Bonington, Mick Fowler, Steve House, Mark Twight...

De esta forma se presenta el primer capítulo de la «Maestri» y su nueva era. Tras el chaparrón de críticas y denuncias, tanto Hayden como Kruk se han «escapado» de todas las llamadas que han recibido de los medios de comunicación, pero, por lo menos, nos han hecho llegar un comunicado de prensa detallando la escalada que realizaron así como el desequipamiento que llevaron a cabo.

A la segunda

El 15 y 16 de enero fueron las fechas de la escalada. Tras siete temporadas de experiencia acumulada en las paredes de la Patagonia argentina, los dos protagonistas llegaban a El Chaltén con el objetivo de «escalar en las Torres» y hacerlo en su estilo favorito: rápido, ligero y tan libre como fuera posible.

Tras su llegada, empiezan con su «entrenamiento» escalando vías como la «Exocet» a la Aguja Standhardt, la «Spigolo dei bimbi» a la punta Herrón, la «Huber-Schnarf» a la Torre Egger, la «Chiario di luna» a la Aguja St. Exupey y abren una nueva vía a la Aguja de la S. De sus planes de «escalar en las Torres» solo les quedaba el Cerro Torre, una montaña que Kruk ya la había intentado el año pasado con Chris Geisler. Alcanzan un punto a 40 metros del final del headwall, tras escalar la arista sureste evitando los expansivos, pero se retiran.

Llegaba la hora de enfrentarse al Cerro Torre, pero no con la idea de volver a la «Maestri», sino de centrar todas sus energías en la cara norte de la montaña: «Esta vertiente salvaje está llena de aventura y de lo desconocido. Sintiéndonos super en forma y motivados al máximo, sabíamos que teníamos una oportunidad si el tiempo continuaba colaborando. Sin embargo, el mes de enero fue inhabitualmente cálido, e intentar la cara norte nos pareció simplemente demasiado peligroso. La línea más lógica a intentar era ahora mi vieja amiga, la arista sureste».

Desde Niponino suben hasta el collado de la Paciencia, vivaquean y a las tres menos cuarto de la madrugada empiezan a escalar. Tras una ascensión rápida y relajada por fisuras paralelas, con las primeras luces del día, hacia las 5, alcanzan la variante «Salvaterra-Mabonni». Desde aquí, la «Maestri» sigue una línea recta, cruzando roca lisa y con centenares de clavos. Kennedy escala la siguiente fisura discontinua de A1, usando un par de clavos entre friends pequeños. «La escalada en la arista superior es absolutamente brillante. Alcanzamos una cúspide por encima de la cara sur. Nos ponemos los crampones y vamos por tramos de mixto y hielo hasta la base de una chimenea de WI5. Este largo escalado por primera vez por Josh Wharton y Zack Smith evita la burilada. El hielo estaba frío y duro como el metal. Lo superamos, y nos pusimos en la base del headwall. Ya en roca, Hayden escala dos largos atléticos de 5.11, desviándonos siempre de los clavos fijados por Maestri. Llegamos al punto donde Geisler colocó una expansión. Descendimos hasta el nivel de la reunión y, haciendo un péndulo, fuimos poco a poco hasta el borde izquierdo del headwall. Seguimos escalando por fisuras mágicas hasta que estas desaparecieron. Estábamos rotos, gancheamos algo, seguimos y nos lanzamos a por el hongo somital», adelantan los protagonistas.

Kennedy y Kruk acababan de hacer la primera ascensión en «buen estilo» de la arista sureste en 13 horas. Todavía quedaba el descenso, y la decisión de retirar parte de los clavos de expansión.

Las razones

Nadie en su sano juicio critica el uso razonable de expansivos en tapias como las de Patagonia. Sí, allí se utilizan, pero solo en esos muros o tramos lisos y verticales donde la autoprotección es imposible. Sobre esta cuestión, los norteamericanos adelantan que durante la escalada solo utilizaron 5 expansivos: 4 emplazados por Salvaterra (2 en una reunión y otros 2 por protección). Y todos ellos colocados a mano sobre granito negro, en terreno improtegible. Y el otro expansivo utilizado era el colocado por Geisler en el intento que el año anterior realizó con el propio Krauk. 5 anclajes en lugar de casi 400; ahí está el quid de la cuestión.

«También usamos dos de las reuniones originales de Maestri en el headwall, que estaban en lugares muy cercanos a otras opciones naturales de anclaje. Creednos, sabemos cómo montar reuniones. El hecho de que optáramos por dejar esos clavos quiere decir que era demasiado tonto no usarlos durante el ascenso. Nuestro principal objetivo era el respeto por la montaña. Al final, quitamos los clavos de todo el headwall y en uno de los largos de abajo. Nuestra mejor estimación contaría unos 125. Hubiéramos continuado quitando más abajo, si no hubiera sido por nuestros amigos Víctor y Ricardo, que dependían de los buriles de la travesía de 90 metros para bajar», añaden los escaladores.

Y, ¿por qué lo hicieron? Esa es la pregunta de las preguntas. Y tanto Kennedy como Krauk no tienen ningún reparo en contestar lo siguiente: «Las acciones de Maestri fueron una total atrocidad. Su uso de los clavos y de maquinaria pesada fue escandaloso; incluso para la época. La arista sureste era realizable en «buen estilo» en los años 70; él le robo esa escalada al futuro. Fue en la cumbre que tomamos la decisión de retirar los clavos. Lo discutimos y sabíamos que a mucha gente no le iba a gustar y que en Internet se iba a hablar mucho de esto. Pero no esperábamos la reacción de los del pueblo, y tampoco nos imaginamos que íbamos a terminar en la policía. Los dos teníamos que haber estado preparados ante las consecuencias. No nos importa lo que el resto piense de nosotros, tomamos esta decisión y estamos preparados para vivir con eso. Nunca habrá un consenso sobre quién tiene razón; así que simplemente lo hicimos. Básicamente le hemos devuelto a la montaña su estado natural».

Está más que claro que las épocas marcan el tempus en el desarrollo de cada actividad. Los norteamericanos forman parte de otra generación, y para ellos actuaciones como las de Maestri sobraron en su tiempo y sobran en el día de hoy. Dicho de otra forma, con el desequipamiento de parte de la «Maestri» el Cerro Torre entra en una nueva era. Tal es así que días después de esta actividad, David Lama escalaba en libre junto con Peter Ortner la misma vía pero con su propia variante. «Esta noticia fue muy importante para nosotros, y es una prueba más de que los clavos eran innecesarios», afirman los dos escaladores.

Y terminan la exposición haciéndose esta pregunta: «¿Quién cometió el acto de violencia contra el Cerro Torre? ¿Maestri, instalando los buriles, o nosotros, quitándolos?». El segundo capítulo de la «Maestri», la próxima semana.

«buen estilo»

La cordada norteamericana se ha hecho con la vía «Maestri» solo utilizando 5 anclajes en lugar de los 400 clavos colocados por Maestri.

13 horas

La actividad fue llevada a cabo los pasados días 15 y 16 de enero. La arista sureste en sí la escalaron en 13 horas acompañados del buen tiempo.

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Tras la ascensión, Kennedy y Krauk decidieron quitar más de un centenar de los clavos colocados en 1970. La mayoría de ellos del headwall.

Sí y no

La mayoría de los contrarios de esta acción son italianos y argentinos. Gran parte de la elite alpina mundial ha aplaudido el desequipamiento.

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