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Romos en ataque

Demasiado Barça

Un primer tiempo sin Herrera, Muniain y Llorente castigó a los leones y un penalti en la segunda sentenció.

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BARCELONA 2

ATHLETIC 0

Joseba VIVANCO

«Paso y me muevo o paso y me quedo; me ofrezco y te ayudo; te miro y me paro y levanto la cabeza y miro y, sobre todo, abro el campo. Quien tiene el balón es el dueño del juego. Esta es la escuela de Joan Vilà y de Albert Benaiges, de Johan Cruyff y de Pep Guardiola. Esto es el Barça». Así de sencillo lo resume Xavi Hernández. Y eso es lo que vimos ayer en el Camp Nou, eso sí, aderezado con unas dosis, una fuerte dosis de verticalidad. El Barça 2.0. El que sobrevivirá al propio Xavi. Al menos durante la primera mitad, en la que sin Amorebieta, pero sobre todo sin Herrera, Muniain y Llorente de salida, el Athletic, un Athletic inferior, se vio superado por un Barcelona mucho mejor. La entrada de los tres equilibró fuerzas y en la segunda mitad vimos otro partido, otro Athletic, con los de siempre en el campo.

Cinco minutos duró la presión de los rojiblancos en campo blaugrana. Los primeros. A partir de ahí, la primera parte fue un aluvión atacante culé, que se olvidó de masticar el partido y se lanzó, incluso en ausencia de Cesc Fábregas, a por la portería de Iraizoz con una verticalidad que explicaba la razón de que Xavi se quedara en el banquillo. Si el Athletic presiona, el Barça asfixia. Si De Marcos es el rey del desmarque, el Barça desmarca cualquier adjetivo. Por aquí, por allá, ahora éste, ahora el otro. Perseguirlos es como tratar de dar caza a una sombra. ¡Qué difícil es quitarle un balón a Messi! Y Bielsa, ora en cuclillas, ora con sus trece pasos en su jaula técnica, desgañitándose. ¡Si su acusador láser verde fuera la espada de Darth Vader! Al Athletic le duraba el balón menos que al argentino un pastelito. Jugaban más con Iraizoz que con Toquero. No era cuestión de 47 horas, ni de cansancio -corrían como solo ellos saben-, sino de superioridad.

Los de Guardiola no abrieron la lata hasta el minuto 39, tras un error de Ibai que se dejó robar el balón y en tres toques la pelota llegó a Iniesta que machacó a Iraizoz. Pero tanto antes como después las tuvieron de más de un color para aumentar la cuenta. Como la que sacó Aurtenetxe bajo palos. El Athletic se defendía como gato panza arriba. Los números de la primera mitad lo reflejaban: nueve tiros a puerta de los locales, ninguno de los visitantes.

Un penalti de «Villarato»

El corto marcador dejaba bastante abierto el partido cara a la segunda mitad, en la que Bielsa maniobró y dio entrada a Herrera y Muniain. La tuvo Toquero al minuto de juego, pero aun debe estar pensando a dónde remató.

Reaccionó el Athletic, aguantó el Barça de inicio, pero a los diez minutos un discutido penalti de esos de los que no se queja el club catalán, de Javi Martínez a Tello, dio oportunidad a Messi de agrandar su leyenda goleadora. Lástima. Pero había partido. Los de Bielsa, inasequibles al desaliento y a cualquier resultado cuesta arriba, metieron a los de Guardiola en un partido de poder a poder, exigiéndoles cada balón y sin entregar la cuchara.

Mejoraron los de Bielsa, firmes en la zona central de la zaga como en la primera mitad, pero sin conseguir inquietar la meta de Valdés. Un partido de ida y vuelta, al que Guardiola trató de pausar con la entrada de Xavi a la media hora. No quería sustos -como el que les dio otro mal golpeo de Iker Muniain que Piqué sacó bajo palos- y para eso necesitaba la pelota. Pero el Athletic no estaba para siestas. Y el partido siguió siendo de vértigo. El Barça pudo matar. Pero no hubo más. El Athletic sin su once fijo es menos Athletic. Ayer perdió. En mayo será otra cosa.

 

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