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Repaso a una temporada

Palabra de Bielsa

A lo largo de la campaña el técnico ha sembrado un rosario de reflexiones en voz alta que han revelado su catecismo futbolístico.

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Joseba VIVANCO

«Los italianos y los argentinos tenemos respuesta para todo», contestó Marcelo Bielsa en sala de prensa en su primer día en Lezama, allá en julio del pasado año, esbozando una carcajada que pocas veces más ha dejado escapar en sus comparecencias. A menudo se recurre a aquella máxima evangélica de «por sus frutos les conoceréis», hecho que en el técnico argentino siendo cierto, si por algo hemos ahondado en su conocimiento en este tiempo en Bilbo ha sido por sus pensamientos y reflexiones en voz alta. Un repaso a algunas de sus opiniones más ilustrativas sirve, ahora que seguirá una temporada más, para recordarnos la `biblia futbolística' de Marcelo Bielsa.

En aquel estreno suyo en un lluvioso día en Lezama evidenció que sus intenciones no eran fuegos de artificio. «No hay excusa para no salir a ganar en cada partido», aventuró, una idea que ha repetido y plasmado durante toda la temporada. «Nosotros siempre pensamos en ganar. Ganar el partido, que es lo que debemos intentar, exime de cualquier análisis numérico. Los análisis numéricos propician la especulación, o la anteceden, en todo caso, y yo le tengo mucho miedo a la especulación», repetiría luego en enero.

Ganar, pero cómo, de qué manera. Y lo adelantó ese primer día. «Más que cómo jugaremos, diré qué prefiero que pase. Y eso pasa por tener protagonismo antes que especulación, estar más en el campo rival que en el propio, tener más posesión que intento de recuperar la pelota, que en la medida que se pueda todas las líneas participen en el juego... Luego está el rival, que quiere que pase un cuarto de lo que tú pretendes». Y así fue.

Lo del argentino ha sido una guerra constante contra la usura. «Especular con el resultado es el anticipo de problemas. Los equipos grandes no especulan y yo no quiero que el Athletic lo haga», dijo antes del choque europeo contra el Salzburgo en setiembre. Pero la pérdida de puntos en los últimos minutos de no pocos partidos cuestionaron su filofosía y le obligaron a atajar cualquier debate al respecto.

Especular, nunca

Lo hizo tras el empate 3-3 en San Mamés ante el Espanyol, en respuesta a un periodista. «No es nuevo que si usted juega noblemente y no obtiene un triunfo que mereció, va a ser criticada la nobleza y propuesta la especulación, y si usted especula e igual le empatan, va a ser criticada la especulación y reclamar a la nobleza, por lo cual toda esta conversación es inútil, ¿me entiende? Porque usted sabe que la próxima vez que especulemos, no va a haber una referencia a la recomendación de especulación que encierra esta conversación, sino que va a haber una crítica. Todos sabemos que se bendice aquello que te acerca al triunfo y se rechaza aquello que te lo impide, aunque sean valores antagónicos que se van negociando de acuerdo como se dan los resultados. Todos los que estamos en esto, sabemos que así es. Lástima que los que nos escuchan no saben para dónde ir, ¿no?».

Un debate que perduró y del que Bielsa dejó otra muestra de su visión -molesta eso sí- a preguntas de la prensa. El diálogo fue el siguiente:

-Periodista: ¿No cabe reaccionar de otra forma en los últimos minutos y conservar el balón de una forma más eficaz?

-Bielsa: ¿Pero cuando usted dice `eficaz' a qué se refiere? ¿Que no ataquemos?

-Periodista: Lo dice usted...

-Bielsa: No, yo no lo digo, lo pregunto. Si usted dice `mire, le falta eficacia a un equipo'... Lo que nosotros hicimos es seguir atacando, ¿sí, así fue? Entonces, usted que ha visto que seguimos atacando considera que no es eficaz seguir atacando cuando uno tiene una ventaja. No seguir atacando significa darle la pelota al rival o sostenerla en el propio campo o haciéndola circular sin posibilidades de crecer en el campo rival. De lo que estoy seguro es que no hay mejor forma de defenderse que obligando al rival a que se adapte a un equipo que, a pesar de que gana, sigue atacando. Si usted analiza, creamos 15 situaciones de gol y el rival creó 5, ¿no le parece que eso es suficientemente de contundente como para no buscar explicaciones diferentes? Eso se traduce en que es la forma de jugar del equipo, y los partidos se analizan en su totalidad. Un equipo que realiza 15 situaciones de gol y recibe 5, está clarísimo por qué no ganó.

El técnico ha dejado claro cómo y en qué forma valora los partidos de su equipo. Desde reconocer que «si la posesión no genera ocasiones de gol, es una forma estéril de imponerse al rival», hasta su lupa particular según la cual «los partidos los analizo considerando si dominamos o somos dominados, y si nos crean situaciones o las creamos». Su apuesta pasa porque «siempre las preocupaciones las distribuimos entre defender y atacar con la misma dedicación. Aspiramos a convertir y a que no nos conviertan. Después, el juego evidencia qué se consigue y qué no».

En una de sus casi siempre didácticas ruedas de prensa, Bielsa se explayó para retratar su visión de lo que busca en su equipo: «A los partidos los imagino siempre igual: dominar, atacar, que el rival no te ataque, tener protagonismo, evitar hacer cuentas y especulaciones, porque lo que en un momento del partido te sirve, al rato te deja de servir, y tampoco se puede estar sustituyendo actitudes y formas de procedimiento. Desde mi óptica, si uno hace un gol tiene que buscar el segundo y así sucesivamente, y si recibe tiene que remontar, jerarquizar la recuperación de la pelota, porque en un partido es tan importante defender como atacar». Otra vez la especulación y el polémico `cierre' de partidos.

No hay «planes B»

Pero enemigo como es hasta la saciedad de las hipótesis, las cosas no siempre salieron como deseaba. Y otro de los litigios periodísticos tuvo que ver con lo que se llamó el `plan B' para aquellos partidos atascados.

El argentino volvió a defender sus argumentos y aleccionar a la audiencia. «Los planes alternativos en el fútbol de ataque son: saltear las líneas, o jugar por afuera, o tener predominio de volantes creativos para que el juego sea más prolijo. Cuando agotas esas tres opciones, hay algo que uno no puede hacer, pero que desea, y es cambiarle el procedimiento al rival, es imposible, salvo que en este análisis que estoy haciendo tenga alguna otra mirada que no estoy contemplando, pero no me imagino a un equipo atacando de un modo diferente que estos tres grandes segmentos», respondió en noviembre. «¿La solución es un plan alternativo? No. La solución es perfeccionar y ahondar en la resolución del plan que tenemos que es lo que el fútbol de ataque propone y lo que nuestros futbolistas desarrollan. Ni se inventa cómo atacar, ni se los construye a los jugadores diferentes a sus facultades naturales dominantes», contestó en diciembre.

Titulares y suplentes, rotaciones

Como también se vio obligado a terciar cuando se le cuestionaba sobre el cansancio de los jugadores o la falta de rotaciones. Y de nuevo fue tajante: «Los cansancios son a veces mentales, a veces físicos, a veces de coordinación. Nosotros estamos condenados a que cualquier merma del equipo sea de origen físico, porque así lo han decidido los observadores externos. Cuando dejan de jugar los habituales, y el equipo no produce buenas actuaciones, el motivo es porque la plantilla es corta y los jugadores que sustituyen a los habituales no están a la misma altura que los que juegan siempre. Y cuando juegan los que juegan siempre y la actuación no es satisfactoria, el motivo es porque están cansados. Entonces esa lógica sobre la que se mueven quienes interpretan este juego, ya la tengo asumida, pero no porque se repita quiere decir que sea cierta», replicó a la prensa en abril pasado. Por cierto, lo dejó claro: «Nunca afirmé que no iba a hacer rotaciones».

Enemigo del «exitismo», `culpable' de sus errores, convencido de que «los elogios debilitan, sobre todo cuando son exagerados», defensor de la «titularidad -del jugador- como una condición de difícil acceso y que merece ser respetada», preocupado por «ser más breve y no ser más locuaz» y, por encima de todo, sincero como cuando no tuvo reparo en asumir que «yo siempre desconfío de mis conclusiones, nunca creo seriamente en lo que pienso, y siempre someto mi punto de vista al punto de vista de otras personas a las que considero mas calificadas que yo, para verificar si la posición que asumo frente a algo en particular es cierta o no». Palabra de Marcelo Bielsa.

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