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La ola de disidencias obliga a Cameron a congelar la reforma de la Cámara de los Lores

La polémica propuesta de reforma de la Cámara de los Lores parecía ayer condenada a un futuro incierto después de su agitado paso por el Parlamento, donde David Cameron tuvo que enfrentarse a una rebelión sin precedentes en las filas «tories» que le obligaron a congelar la iniciativa.

GARA | LONDRES

El Gobierno británico se vio obligado el martes por la noche a congelar la reforma de la Cámara de los Lores, que ha sido debatida estos últimos días en la Cámara de los Comunes, a raíz de una ola masiva de disidencias registrada en las filas del Partido Conservador que abocaba la polémica iniciativa a una derrota segura. Las negociaciones se retomarán en otoño y la iniciativa aún tiene que pasar varias veces por ambas cámaras antes de ser aprobada por el Parlamento.

Los diputados aprobaron a última hora del martes y en segunda lectura, por 462 votos a favor frente a 124, el proyecto de ley impulsado por el Gobierno tras dos días de intenso debate en la Cámara de los Comunes. La propuesta, que reduciría el número de miembros de la Cámara e introduciría la elección directa de los lores contó con el apoyo del opositor Partido Laborista, que no se opone, en principio, a una reforma, pero 91 diputados tories votaron en contra, en la que ha sido la mayor rebelión contra la coalición liderada por el primer ministro, David Cameron, desde su llegada al poder en mayo de 2010.

Horas antes, el Gobierno se había visto obligado a retirar una segunda moción que limitaba a 10 días el debate de la propuesta en la Cámara de los Comunes para evitar una derrota segura que hubiera abierto una crisis en la coalición.

Conservadores y liberaldemócratas acordaron dichas modificaciones en su pacto para formar Gobierno y describieron las reformas como un intento de «democratizar» la Cámara Alta.

Esta rebelión tory demuestra el descontento de los conservadores hacia una política de Gobierno que consideran demasiado influenciada por los liberal- demócratas, que han sido los impulsores de la reforma.

Apelación a los laboristas

Cameron había apelado a los laboristas para que se posicionaran del lado del Ejecutivo y renunciaran al «oportunismo» y la «política» en esta cuestión. «Votad por lo que decís que queréis, que es una reforma de la Cámara de los Lores», les había instado el premier, consciente de que no tenía los votos necesarios para sacar adelante su propuesta.

La Cámara Alta está formada por más de 800 miembros que tienen como labor revisar las leyes y supervisar los trabajos del Ejecutivo. La reina Isabel II designa a parte de los lores a propuesta del primer ministro, mientras que algunos heredan el puesto y otros llegan a él por su condición de miembros del clero.

El Gobierno quiere recortar su composición de 826 a 450 miembros y pretende que el 80% de los lores sean elegidos de forma directa por un periodo no renovable de 15 años. El restante 20% sería designado por una comisión independiente que tendría en cuenta los méritos de los candidatos.

Los tories disidentes sostienen que estos cambios harían de la Cámara de los Lores un órgano de carácter partidista que, además, restaría poder a la Cámara de los Comunes. En este sentido, han alertado de posibles rivalidades entre ambos foros parlamentarios. Los laboristas, por su parte, son partidarios de los cambios pero mantienen que hace falta más tiempo para debatirlos.

El líder liberaldemócrata, el viceprimer ministro Nick Clegg, que considera esta reforma una prioridad, saludó esta «votación histórica» como un «enorme triunfo» para su partido. Pero uno de los diputados rebeldes, Jesse Norman, estimó que el proyecto de ley estaba «muerto».

rivalidad

Los «tories» disidentes sostienen que estos cambios harían de la Cámara de los Lores un órgano de carácter partidista que, además, restaría poder a la Cámara de los Comunes, y alertaron de posibles rivalidades entre ambos órganos.

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