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Ponta intenta tranquilizar a Europa sobre el respeto al Estado de Derecho en Rumanía

GARA | BUCAREST

Instado por Bruselas a respetar el Estado de Derecho en su conflicto con el revocado presidente, Traian Basescu, el primer ministro rumano, Victor Ponta, intentaba ayer dar garantías, mientras la coalición de Gobierno permanece bajo sospecha de tergiversar las reglas del referendo de destitución al que debe someterse el mandatario.

Menos diplomático se mostraba el presidente interino, el liberal Crin Antonescu, que advirtió de que Rumanía «no recibe órdenes de nadie», en referencia a la Unión Europea. «Las leyes de Rumanía se hacen en Rumanía, en conformidad con la Constitución, pero las hacen los legisladores; es un principio relacionado directamente con la soberanía prevista en la Constitución», declaró.

La víspera, Bruselas exigió a la gobernante USL que llegó al poder en mayo que que restaure los poderes del Tribunal Constitucional (TC) y respete de forma «inmediata» sus decisiones y el Estado de Derecho.

La Comisión Europea pidió a Rumanía la derogación de dos decretos de urgencia adoptados la pasada semana, uno que cambia las reglas del referendo de destitución que debe validar la revocación de Basescu, acordada por el Parlamento el 6 de julio, y el otro que recorta las atribuciones del TC. La consulta decidirá el próximo 29 de julio si Basescu, que acaba su segundo y último mandato en 2014, es o no destituido.

El Gobierno eliminó, poco antes de la votación parlamentaria, el quórum de presencia en las urnas del 51% para validar el referendo. El TC se pronunció esta semana en contra del cambio y decidió que la consulta solo será válida si se cumple ese quórum.

El Gobierno dijo que respetará el fallo del TC, lo que haría más difícil la destitución de Basescu, en verano y en un país con altos índices de abstencionismo, y Ponta aseguró que el Parlamento adecuará la ley sobre el referendo a la decisión del TC.

En este sentido, el Parlamento de Rumanía anunció ayer una sesión extraordinaria para la semana próxima en la que revisará ambas normas, que han puesto al país en el centro de la preocupación de la UE.

Rumanía celebrará en otoño elecciones legislativas, que podrían coincidir con las presidenciales si el jefe del Estado es finalmente destituido.

El proceso de destitución de Basescu es el punto culminante de la guerra abierta entre este y Ponta en una breve y tormentosa cohabitación que ha sido imposible.

Aunque no cuestionan la destitución del presidente, contemplada en la Constitución, estadounidenses y europeos han criticado los métodos utilizados por la USL, que defiende haber actuado legalmente.

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