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Bilbao Basket gana el derbi de Illunbe

Ral Lpez y Mumbr frustran la resistencia de Ral Neto

Los hombres de negro desperdiciaron un 33-51 al atascarse ante una zona 2-3 de Lagun Aro GBC. El cansancio de Raulzinho y los veteranos bilbainos supieron decidir en un final muy emocionante.

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LAGUN ARO GBC 65

BILBAO BASKET 72

 

Arnaitz GORRITI

Gescrap Bizkaia Bilbao Basket cumplió los pronósticos y se impuso a Lagun Aro GBC en el derbi disputado en el Donostia 2016 Arena. Los de Fotis Katsikaris se apoyaron en la veteranía de Alex Mumbrú y, sobre todo, Raül López para superar a un Gipuzkoa Basket que en el segundo cuarto rozó el ridículo, pero que tras el descanso renació de sus cenizas gracias a una defensa zonal 2-3 -convertida en 3-2 en varias ocasiones- y un Raulzinho Neto que guió la remontada donostiarra pasando de un 33-51 adverso a un 64-63 favorable. Sin embargo, la gasolina se le agotó en los últimos instantes y, como queda dicho, emergieron los «viejos rockeros» de Fotis Katsikaris para poner las cosas en su sitio.

Este Gipuzkoa Basket precisa de mucho trabajo. Javi Salgado -que solo jugó ocho minutos y medio- pasa por un momento muy bajo de juego y los rivales lo atacan constantemente. Ayer Raül López lo castigó por sistema. Asimismo, Qyntel Woods debe comprender que su talento no basta si se dedica a hacer la guerra por su cuenta, amén de que precisa endurecer su defensa ante aleros fuertes como un Mumbrú que le hizo la vida imposible llevándolo al poste bajo. Por otro lado, pese a la aseada actuación de Guillem Rubio, Ibekwe -que sigue sufriendo el «castigo» arbitral en forma de faltas, sobre todo tras sus bloqueos- y los detalles de Korolev, el juego interior donostiarra debe imponerse más. Ayer, con el desequilibrio a partir del puesto de base en el bloqueo directo, Rakovic y Hamilton lograron anotar canastas fáciles -bien en continuación desde cerca o desde media distancia-. Si a estas carencias se le suma un juego precipitado y fiado únicamente al triple sin ton ni son, no son de extrañar los parciales como el 11-25 del segundo cuarto.

Por su parte, Bilbao Basket tampoco jugó el partido de su vida. Zisis, que sufrió problemas estomacales, aún no termina de tomarle el pulso al equipo, y el juego de los vizcainos bajaba muchos enteros cuando Raül López no estaba. Por otra parte, Vasileiadis no tuvo ayer su día, y Pilepic aún ofrece detalles discontinuos, y poco más.

No obstante, se bastaron y se sobraron con Mumbrú y López. El base mandaba, anotaba y distribuía jugando de cara, mientras que el alero ponía la «marcha atrás» en el poste bajo -le dio la mañana a Woods, Papamakarios, Korolev y al debutante Kuksiks- y bien atacaba el aro -con 61-60 asumió un triple lleno de valentía- o bien repartía balones -el badalonés sumo cinco asistencias, siendo el más generoso de los pasadores-. Y cuando las cosas se pusieron feas, emergieron ambos para anotar y silenciar Illunbe.

Un cuarto, metáfora del partido

El primer cuarto fue la metáfora del partido entero. Bilbao Basket se adelantaba 0-8 -a pesar de sus pérdidas- logrando canastas fáciles frente a la débil defensa donostiarra. Con mucho sufrimiento, con Woods y Neto como principales anotadores, Lagun Aro GBC empataba a 16 en los últimos segundos del primer período, un cuarto que acabaría con un triple -solo- de Moerman sobre la bocina.

Esa canasta del ala-pívot francés supuso el inicio de un parcial de 0-12 favorable a los hombres de negro. Salgado no lograba dirigir y en defensa sufría ante la magia de Raül López. Las prisas comenzaban a aparecer entre los locales y dejaron de jugar en equipo -unos ansiosos Woods y Kuksiks, principalmente-, algo que aprovecharon sus rivales para abrir la brecha hasta una máxima de 17 puntos, 27-44 en tiempo de descanso.

La arenga de Sito Alonso debió ser buena, ya que los donostiarras reaparecieron en el parqué bastante más tarde que sus rivales, y jugadores como Guillem Rubio y Raulzinho Neto parecían más enchufados. Con todo, de la mano de Rakovic, Bilbao Basket conseguía su máxima ventaja del partido: 33-51.

¡Lo que hacen las zonas!

Y Sito Alonso se la jugó. Sentó a Woods y a Doblas, sacó a Kuksiks e Ibekwe, puso a Korolev sobre Mumbrú y le dio el balón y la responsabilidad a Raulzinho Neto. En defensa, por otro lado, intentó cambiar el ritmo con una zona 2-3.

Uno nunca sabe cómo reaccionarán los jugadores ante una zona, sobre todo un conjunto tan experimentado como Bilbao Basket. Pero los hombres de negro se relajaron, o simplemente se atascaron. Zisis no lograba mantener el ritmo de juego de Raül López, Grimau, que acabaría con un golpe en la rodilla, no era el jugador indicado para los tiros librados, Vasileiadis no la metía de lejos y Moerman no atinaba a darle continuidad al juego de pases, y cuando el balón llegaba a sus manos, el ataque bilbaino se paraba.

Mientras, Raulzinho Neto crecía por momentos. El brasileño no solo metía puntos, sino que agarraba un sinfín de rebotes -acabaría con 9 rechaces- y hacía jugar a los suyos, otorgando la posibilidad de que un Kuksiks más calmado clavara sus primeros triples. Papamakarios se hallaba más cómodo en su faceta de especialista defensivo, Korolev le negaba el balón a Mumbrú e Ibekwe se puso el traje de Mutumbo para intimidar a quien osara pasar a su lado -hasta cinco tapones puso el nigeriano-. Tras un 16-4 de parcial, Bilbao Basket campeaba al final del tercer cuarto, pero solo por un peligroso 49-55.

Gipuzkoa Basket, a diferencia de lo vivido ante Estudiantes, quería completar la remontada, y lo logró. A falta de seis minutos, Neto clavó el 61-60. Mumbrú replicaría con un triple y Kuksiks adelantaba a los de Sito Alonso con un «dos más uno».

Llegó la hora de los valientes. Hervelle ponía el 64-65 y Raül López, ante un Raulzinho Neto agotado, la clavaba de tres: 64-68. Ibekwe anotaba un solo tiro libre, y con 65-68 un balón dividido a favor de Bilbao Basket que provocó la discusión arbitral y la protesta de Illunbe, Raül López decidía el partido con una suspensión sobre la bocina.

En el siguiente ataque, un fallo de Korolev acabó en lucha y técnica a Sito Alonso, que protestaba por un tiempo muerto no concedido. La resistencia donostiarra cayó ante el temple de los hombres de negro.

 

 

Bilbao Basket subraya el mérito de ganar fuera; Lagun Aro GBC se lamenta del segundo cuarto

Parcialmente contentos y parcialmente frustrados. Es curioso, pero el devenir del duelo trajo un análisis no muy distinto tanto entre l0s bilbainos como los donostiarras. Principalmente, los hombres de negro destacaban el mérito añadido por haber ganado el primer partido lejos de Miribilla, mientras que los guipuzcoanos lamentaban el mal segundo cuarto.

«Ganar un partido fuera al inicio de la Liga es muy importante», confesaba Fotis Katsikaris. «Contra un rival que nunca ha bajado los brazos, hemos tenido un buen control del partido durante 28 minutos».

«Aun así, yo estaba nervioso. Pese a la ventaja, tenemos un equipo nuevo y jugábamos fuera. Tenemos que aprender ante una reacción como la de Lagun Aro GBC, que han estado más apretados en defensa y nosotros, que hemos sumado demasiadas pérdidas sin ejecutar ni leer bien las jugadas. Además, hemos perdido la concentración en defensa. Pero lo importante es que, cuando estábamos a punto de perder, hemos reaccionado bien para ganar. Cada victoria fuera es importante», añadía.

Raül López compartía esta opinión. «Hemos sabido aguantar su envite, aunque ellos jugaran en casa, ante una afición que aprieta. Esta victoria nos ayuda a sentirnos cómodos fuera de casa, lo que es fundamental», declaraba el base de Vic.

Mientras, Sito Alonso se mostraba «enfadado por siete u ocho minutos del segundo cuarto. Entre varias acciones arbitrales acertadas y cuando no anotamos, nos hundimos y empezamos a buscar cosas individuales que no solucionan nada».

Raulzinho Neto confesaba que «siento que he jugado bien, pero no puedo estar contento porque perdimos».

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