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Raimundo Fitero

Mundo gay

 


Se empeñan en situar la concentración de gays y lesbianas en el marco del festival CIRCUIT de Barcelona como un asunto netamente económico. Nos ofrecen reportajes en algunas cadenas, no en todas, obviamente, en el que además, solamente aparecen varones, ellos, divinos, con cuerpos cincelados en el gimnasio y quizás con alguna ayuda quirúrgica, volviendo a plantearnos la invisibilidad de las mujeres lesbianas, todavía con un grado de estigmatización superior al de los homosexuales masculinos. Mucha marcha, sol, belleza moldeada, dinero y libertad de expresión, acción y sentimiento añadido a lo sexual. Un mensaje en positivo, a considerar.

Lo cierto es que sabemos que van a gastar cerca de trescientos euros por día e individuo y se esperan miles. En el reportaje ofrecido en La Sexta, se ofrecen declaraciones de personas de la recepción de algún hotel, de camareros de algunos bares y de un taxista que se muestra encantado porque son personas con gran poder adquisitivo, «que no reparan en distancias, ni en horas». Es decir, son un chollo. Son la alegría complementaria de una semana turística en una ciudad como Barcelona cuyo aeropuerto de El Prat está logrando tener más tráfico de pasajeros que el de Barajas y en cuyo puerto ha crecido de manera espectacular el turismo de crucero. Todo son datos que no pueden provocar otra cosa que la reacción del centralismo más casposo.

Pero lo de los gays se produce en paralelo con las imágenes bestiales de la extrema derecha rusa maltratando a un joven gay ruso, que murió posteriormente. En la que se nos informa de los malos tratos y persecuciones que sufren en Rusia los gays. Actitudes que se suman a la persecución existente en tantas partes del mundo a quienes eligen una opción sexual que cuestiona lo establecido y que pone en cuestión la procreación. Religiones, fanatismos, machismo, costumbres ancestrales que conforman una plaga de virus mental que produce dolor y muerte por todo el globo terráqueo. Hay que pelear por la igualdad y la libertad. Quizás la versión divertida, colorista, de poderío económico sea muy superficial, pero al menos alivia, dibuja otro mundo gay posible.

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