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Gara > Idatzia > Mundua 2006-05-05
Txente REKONDO
Hambre de libertad
Habian pasado diecisiete minutos de la una del 5 de mayo de 1981 y el corazon de Bobby Sands dejo de latir, tras sesenta y seis dias en huelga de hambre. El parlamentario irlandes en Westminster, el comandante de los presos republicanos hasta que comenzo su huelga de hambre, marcara, con su muerte, un antes y un despues en el conjunto del movimiento republicano y el venidero proceso de paz.

Tras Bobby, otros nueve presos políticos republicanos morirán en huelga de hambre: Francis Hughes (12 mayo, tras 59 días de protesta), Raymond McCreesh (21 mayo, 61 días), Patsy O´Hara (21 mayo, 61 días), Joe McDonell (8 julio, 61 días), Martin Hurson (13 julio, 46 días), Kevin Lynch (1 agosto, 71 días), Kieran Doherty (2 agosto, 73 días), Thomas McElwee (8 agosto, 62 días) y Mickey Devine (20 agosto, 60 días).

Desde el 1 de marzo, día en que comenzó la huelga de hambre, hasta el 3 de octubre, cuando los presos políticos republicanos anuncian su final, tanto Irlanda como el resto del mundo asistió al pulso a uno de los estados más poderosos del mundo y, con el paso de los meses, lo que Londres presentó como derrota del movimiento republicano, se transformará en uno de los pilares básicos de sus posteriores victorias.

El uso táctico de la huelga de hambre por parte de los presos irlandeses tiene una larga tradición. Durante siglos, el pueblo irlandés ha utilizado fórmulas violentas y pacíficas para acabar con la ocupación británica. Los diferentes gobiernos de Londres trataban esa resistencia como «criminal», y ese era también el apelativo que otorgaban a los prisioneros irlandeses. Estos, en cambio, siempre han reivindicado su carácter político, y por tanto han utilizado diferentes protestas para rechazar aquella clasificación. Los prisioneros políticos han desarrollado diferentes huelgas de hambre, tanto en las cárceles de los seis condados, en Gran Bretaña o en las prisiones del sur de Irlanda. En el siglo XX y antes de 1981, catorce republicanos perdieron la vida en huelga de hambre.

1981

Las cinco demandas de los presos republicanos para poner fin a su huelga de hambre (derecho a vestir sus propias ropas, a la libre asociación, a normalizar el trabajo de prisión, a organizar sus propias actividades educativas y recreativas y a recibir una carta, una visita y un paquete semanales, y finalmente, derecho de remisión de todas las penas) eran la bandera visible de un movimiento más profundo, de una lucha que iba más allá. Londres era consciente de que el punto más débil del movimiento republicano podían ser los presos, y a través de la política de criminalización buscaba abrir grietas en aquél. Y se equivocaron, se encontraron con la firme voluntad de los presos y con el respaldo de la población nacionalista en su conjunto.

El coraje moral que éstos tenían y la resistencia que desplegaron, a pesar del alto coste que tuvieron que pagar, impidió que toda la maquinaria represiva británica les doblegase a ellos y al movimiento republicano, como señaló Martin McGuinness ante el féretro de Francis Hughes. Pero paralelamente a la lucha por el reconocimiento de las cinco demandas, dentro del movimiento republicano se van a suceder algunos movimientos que tendrán gran calado en los meses y años posteriores. Uno de ellos va a girar en torno a la participación electoral y a la articulación, en primer lugar en torno a Bobby Sands, y posteriormente con otros huelguistas, de diferentes candidaturas para lograr que esos presos se convirtieran en parlamentarios en los parlamentos de Londres y Dublín.

Tras cinco días en huelga de hambre, la muerte inesperada de un parlamentario abrirá nuevas puertas. En un principio se pensó en que su sustituto fuera su hermano, pero el movimiento republicano se decantó por presentar a Bobby Sands como candidato por Fermanagh/South Tyrone a Westminster. La división nacionalista pondría el escaño en manos unionistas, así que finalmente toda la comunidad nacionalista apostó por la candidatura de Sands. Una victoria republicana sería un importante impulso a la lucha en las prisiones, un parlamentario «británico» tendría mayor peso negociador. El 10 de abril, el día del recuento, estalló la alegría. Bobby Sands logró el acta de parlamentario. Nunca haría uso de ella.

En junio se repitió el movimiento, y once presos en huelga de hambre se presentaron al parlamento de Dublín. Dos lograrían un escaño. La repercusión de estos movimientos puso nerviosos a los estrategas británicos, que no dudaron en dar una vuelta más a su política represiva, prohibiendo en adelante las listas electorales con prisioneros.

Cuando en octubre se declara oficialmente el fin de la huelga de hambre, los presos republicanos denuncian las maniobras partidistas del SDLP y de los partidos del sur de la isla, así como de los altos cargos de la Iglesia católica. En su comunicado señalaban que, entre las razones para llevar a cabo la huelga de hambre «una de fundamental importancia es que el pueblo irlandés avance hacia su libertad. Creemos que la lucha por la autodeterminación y la libertad ha progresado de manera enorme con la huelga de hambre y reclamamos una victoria política. Los huelguistas, con su ejemplo, han politizado a una importante parte del pueblo irlandés, al tiempo que han expuesto la naturaleza superficial del bloque particionista».

Avances

Tras las huelgas de hambre el escenario político irlandés no volverá a ser el mismo. Dentro del movimiento republicano se había venido gestando una nueva estrategia que se materializará con la famosa expresión de Danny Morrison en el congreso anual del Sinn Féin a finales de 1981: «¿Quién de los presentes cree realmente que podemos ganar la guerra a través de los votos? Pero, ¿hay alguien que ponga objeciones si, con una papeleta de voto en una mano y el Armalite en la otra, tomamos el poder en Irlanda?».

A lo largo de la década de los 80 se desarrolla la nueva estrategia que va a suponer la consolidación del Sinn Féin; su apuesta electoral además traerá al movimiento republicano un importante aumento de votos y de apoyos. En febrero de 1992, el Sinn Féin presenta un documento clave en su nueva estrategia: «Towards a Lasting Peace in Ireland», que se convertirá en fundamental en el desarrollo posterior del conflicto y en los acontecimientos que generaron el proceso de paz irlandés.

Veinticinco años es mucho tiempo, «pero no para los muertos», señala un republicano. Es evidente pues que aquellos que sacrificaron sus vidas en las huelgas de hambre «viven en los corazones de miles de irlandeses». Los efectos morales y políticos de la huelga de hambre de 1981 siguen presentes hoy en día, «la actual estrategia y análisis del movimiento republicano es el resultado de las dinámicas que se pusieron en marcha en torno a las protestas de las prisiones y las huelgas de hambre».

Los republicanos que fallecieron tenían hambre de libertad, y eligieron un camino que significaba su propio sacrificio. Hay un poema en Irlanda que dice que «la vida brota de la muerte, y de las tumbas de los hombres y mujeres patriotas brotan naciones vivas». El camino elegido por los huelguistas de hambre probablemente haya hecho florecer una nueva primavera en Irlanda. -

(*) Txente REKONDO: Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN).


 
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