Musharraf deporta a Sharif cuatro horas despu�s de su regreso a Pakist�n
El presidente de Pakistán, el general golpista Pervez Musharraf, cumplió ayer con sus amenazas de no permitir que el ex primer ministro al que derrocó, Nawaz Sharif, regresara al país y ordenó su deportación cuatro horas después de que aterrizara en el aeropuerto de Islamabad.
GARA |
Al deportar a Arabia Saudí al ex primer ministro Nawaz Sharif, el general Pervez Musharraf desoyó la sentencia del Tribunal Supremo pero se quitó de en medio a un molesto rival de cara a los comicios presidenciales.
Sharif aterrizó ayer por la mañana en el aeropuerto de Islamabad, a donde llegó procedente de Londres tras casi ocho años de exilio, y fue detenido por las fuerzas de seguridad en el mismo aparato tras ser acusado de corrupción y puesto bajo custodia. Una cuatro horas después, fue enviado en otro avión a la ciudad saudí de Jedá, desde donde fue evacuado en un convoy, según testigos presenciales.
Con la deportación de Sharif, que había anunciado su regreso a Pakistán para enfrentarse a Musharraf, el presidente golpista que lo derrocó en octubre de 1999 ha conseguido dejar «fuera de juego» a un poderoso enemigo político, pero con toda probabilidad la medida contribuirá a aumentar su creciente impopularidad de cara a las elecciones presidenciales y legislativas.
Además, esta deportación se produjo pese a que el Tribunal Supremo del país decretó en agosto que Sharif tiene derecho a regresar al país y que las autoridades no deben poner trabas.
El hermano de Sharif, Shahbaz, anunció que su partido, la Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz (PML-N) presentará una solicitud ante el Tribunal para anular la deportación. «Éste quedará como el día más negro en la historia de Pakistán», declaró a la cadena Geo TV.
Tras llegar procedente de Londres, Sharif fue rodeado por las fuerzas especiales en el interior del avión y trasladado a la sala VIP del aeropuerto, donde un investigador del organismo anticorrupción le entregó una orden a arresto. Las acusaciones son blanqueo de dinero y cargos de corrupción en relación con una empresa de azúcar hace años. Durante dos horas se negó a entregar su pasaporte.
Un gran despliegue policial impidió a los seguidores de Sharif acercarse al aeródromo, bloqueando la carretera con barricadas, y se empleó a fondo contra sus partidarios. El PML-N señaló que unas dos mil personas fueron detenidas en todo el país.
Antes de embarcar en la capital inglesa, Sharif dijo a la BBC que «tengo un deber, tengo una responsabilidad, tengo una obligación nacional que cumplir a cualquier precio y es la democracia. (Musharraf) me mantuvo 14 meses en prisión, después de dirigir un golpe de Estado contra mi Gobierno, y estoy luchando con eso todos los días».
Washington consideró que la deportación de Sharif es un asunto «interno» de Pakistán, al tiempo que reclamó que las próximas elecciones sean «libres y justas». Bruselas, por su parte pidió a Musharraf que permita regresar a Sharif.