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ACCIDENTE FERROVIARIO EN BILBO

Un convoy de Renfe queda atrapado en un túnel tras la caída de una gran roca

Pánico y enfado motivó el último accidente originado por las obras de la futura estación de Miribilla entre los usuarios de la línea Bilbo-Urduña de Renfe. Un convoy quedó atrapado durante horas en el interior de un túnel después de que se desplazara un muro de contención tras desplomarse una roca de grandes dimensiones en la zona de los trabajos.

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Agustín GOIKOETXEA | BILBO

Tiempo deberá pasar para que a algunos de los pasajeros del tren de cercanías de Renfe que partió ayer a las 11.06 de Urduña se le olvide lo vivido cuando el convoy circulaba por el túnel de acceso a la bilbaina estación de Abando, a 500 metros de la parada de Juan de Garay. A las 11.46, se desprendió una roca de grandes dimensiones en la zona donde se acomete la construcción de la estación de Miribilla y cedió un muro de contención en el interior de la galería, que chocó contra la unidad de cabeza y provocó que quedara atascado durante horas, afectando al normal desarrollo del servicio. Miles de usuarios sufrieron luego las consecuencias del accidente.

Testigos manifestaron a GARA que los viajeros sintieron el impacto de un gran objeto sobre el vagón del tren y un fuerte frenazo, «que nos levantó de los asientos». La unidad se subió sobre las piedras caídas en la vía y quedó atrapada contra la mampara que separa la zona donde se ejecutan las obras de la futura estación subterránea de Miribilla. La sensación para quienes ocupaban el tren fue de que se descarrilaba, aderezada por la rotura de algunas de las lunas.

Bilbao Ría 2000, la entidad promotora de las obras, informó poco después de que una gran roca, que se desplomó del techo, empujó el muro levantado para separar el área de los trabajos de donde circulan los trenes impactando en uno que en ese instante transitaba por allí. El maquinista frenó el convoy, sin que llegase a descarrillar. El tren quedó atrapado por los escombros del aparatoso desplome.

A raíz del golpe lateral, según fuentes de la entidad interinstitucional, se rompieron dos cristales y dos puertas quedaron desencajadas, además de los consiguientes daños en la carrocería.

El cañón de acceso al túnel, con un diámetro de 15 metros, se perfora desde hace más de seis meses de abajo hacia arriba mediante «microvoladuras» con las que se pretende conectar la galería de 50 metros de profundidad con el túnel, por donde los ferrocarriles transitan a 30 kilómetros por hora por una vía. La obra la acomete la UTE conformada por las empresas Otaduy, Obras Subterráneas y Comsa.

Pánico entre el pasaje

La versión oficial de los hechos es fría, al contrario que los testimonios de quienes lo vivieron. Los gritos, los ruidos provenientes desde el exterior y el polvo se adueñaron del convoy, cuyos 59 pasajeros, sobrecogidos por lo que estaban viviendo, comenzaron a reaccionar trasladándose hacia la cola del tren corriendo. Los hubo, aterrorizados por lo que estaban padeciendo, que llegaron a gritar que había sido «una bomba» y quienes optaron por resguardarse bajo los asientos.

Las escenas de pánico se sucedieron mientras los más calmados trataban de abandonar la unidad en medio del túnel. Tuvieron que pasar hasta diez minutos, según algunos de los afectados, para que personal de la compañía ferroviaria estatal y de emergencias abriesen las puertas y la mayoría de los pasajeros saliese por su propio pie.

Las decenas de viajeros, algunos de ellos portando coches de niños en volandas, tuvieron que andar algo más de un kilómetro hasta alcanzar los andenes de la estación de Abando. La ansiedad y el enfado se reflejaban en muchos de los rostros de los afectados. «Cada vez me gusta menos pasar por este túnel. No sólo han quitado servicios, para permitir las obras. Además, de vez en cuando tenemos un accidente. Esto no se puede soportar más», denunciaba uno de los usuarios de la línea Bilbo-Urduña mientras trataba de reponerse del susto.

La ansiedad fue la causa, por ejemplo, de que los servicios sanitarios tuvieran que atender a dos mujeres, de 74 y 47 años, vecinas de Arrigorriaga, que fueron evacuadas hasta el hospital de Basurto. La mayor sufrió un ataque de nervios mientras la otra, que había dado a luz recientemente, fue trasladada en una camilla al tener algún problema con los puntos. Ría 2000 informó de que también resultó herido el maquinista, que tuvo que ser atendido de cortes superficiales en las manos.

Renfe dispuso un servicio de autobuses, entre las estaciones de Abando y Abusu, que se mantuvo hasta que el tren fue retirado del túnel. Usuarios denunciaron a este diario «la falta de información», especialmente en la estación de Abusu, «donde nadie informaba a los viajeros de que tenían que coger un autobús para llegar a Bilbao».

A lo largo de la tarde, cuando aún no se había reestablecido el servicio, las quejas de los viajeros se repitieron. Todas las llamadas telefónicas recibidas en GARA mencionaron que no se les comunicó la incidencia por parte de personal de la compañía ferroviaria estatal.

A las protestas relacionadas con el incidente producido en la jornada de ayer se suman las generadas por que Renfe ha suprimido una veintena de servicios diarios.

casi ocho horas

Cerca de ocho horas estuvo cortado el servicio de cercanías entre las estaciones de Abusu y Abando, hasta que los operarios lograron mover el muro de contención y posibilitar así el tránsito de los trenes.

UNa vía

Desde diciembre de 2005, los convoyes de cercanías de Renfe de la línea Bilbo-Urduña circulan por una única vía en el túnel donde se produjo ayer de nuevo un accidente. En enero, otro incidente obligó al corte del servicio durante cuatro horas.

A 50 metros

La estación se ubicará a 50 metros de profundidad en un túnel construido entre 1853 y 1863. La conexión de un andén a otro se efectuará por debajo de las vías del ferrocarril, en vez de por un paso elevado como se había previsto en el proyecto inicial.

Una obra compleja que se prolongará hasta julio de 2008

Las obras de construcción de la estación subterránea de Miribilla, que se iniciaron en setiembre de 2005, se prolongarán hasta julio de 2008, que es cuando Bilbao Ría 2000 tiene previsto que concluya esta infraestructura ferroviaria que se situará a 50 metros de profundidad. La entidad confirmó ayer la fecha que fijó en diciembre del año pasado.

Su presidente y alcalde de Bilbo, Iñaki Azkuna, justificó entonces el retraso de 15 meses en su conclusión citando la reducción del horario de trabajo por las molestias a los vecinos de Miribilla, problemas en la excavación de la gran galería vertical e inconvenientes con el paso de los trenes de cercanías de Renfe. Además, la inversión prevista ha pasado de 11 a 13,5 millones de euros, lo que no ha sido bien recibido por todas las instituciones que conforman Ría 2000, que argumentan que la única gran beneficiada de la inversión es Renfe.

Entre los incidentes más destacados originados por estas obras está el que se produjo el pasado 15 de enero, cuando una voladura en el cañón de acceso ocasionó una caída de cascotes a la vía que afectó a la catenaria. El servicio de cercanías tuvo que ser interrumpido durante cerca de cuatro horas, generando molestias, según Renfe, a 7.500 viajeros.

Antes, en febrero de 2006, una mujer resultó herida al ser alcanzada por un trozo de roca, después de una de las voladuras «controladas». A estos sucesos se suman las quejas de los vecinos de Miribilla, especialmente los de los alrededores de la calle Jardines de Gernika, cuyas viviendas están a escasos metros de donde se perfora durante todo el día la gran galería de acceso a la estación. A.G.

Cale en diciembre

Para dentro de un mes, según las estimaciones de Bilbao Ría 2000, está previsto el cale entre el cañón de acceso y el túnel, donde se vienen desarrollando los trabajos de construcción de la estación subterránea, la más profunda de Euskal Herria.

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