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Los enfrentamientos siguen y se extienden a otros barrios de París

Los enfrentamientos en el suburbio parisino de Villiers-le-Bel por la muerte de dos menores de edad el domingo se reprodujeron por tercera noche consecutiva, extendiéndose también a otras zonas del departamento de Val d´Oise. El fuerte despliegue policial ordenado por el primer ministro francés, François Fillon, y la titular de Interior, Michele Alliot-Marie, no impidió la quema de «algunos» vehículos.

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Los enfrentamientos con la Policía por la muerte el domingo de dos menores de edad, originarios de Argelia, se sucedieron ayer por tercer día consecutivo en barrios periféricos de París. Según indicó la Prefectura del departamento de Val d´Oise, en las primeras horas de la noche, «algunos» vehículos fueron incendiados y hubo siete arrestos en Villiers-le-Bel y en localidades colindantes de este departamento. De hecho, el lunes los enfrentamientos se expandieron por este departamento, avivando así los temores de las autoridades de un posible rebrote de la ola de protestas que tuvo lugar en 2005.

En Villiers-le-Bel, se instaló un «un estado mayor de crisis», dirigido por un alto cargo policial. La ministra de Interior, Michele Alliot-Marie, afirmó que había dado nuevas consignas, entre ellas, podría estar el aumento notorio de la presencia policial.

Los enfrentamientos del lunes comenzaron en torno a las 19.30 en el centro de Villiers-le-Bel, donde se concentran bloques de edificios de escasa altura en un trazado de calles laberínticas.

Ya de noche, los disturbios se propagaron a otras localidades vecinas como Garges-Is-Gonesse, Goussainville, Ermont-Eaubonne, Cergy, Sarcelles y Gonesse, donde fueron atacados un supermercado, un concesionario de la marca Renault y varios coches.

En un primer balance, entre el domingo y el lunes, más de 70 vehículos y edificios, incluida una biblioteca municipal, dos escuelas y numerosos centros comerciales fueron incendiados. El secretario general del sindicato policial Synergie, Patrice Ribeiro, cifró en casi 80 los agentes heridos. En declaraciones a la emisora radiofónica RTL, advirtió que «responderán» a una situación que «puede convertirse en insostenible» y denunció el uso de armas de fuego contra los agentes.

Un sindicato policial dijo sentirse preocupado por el cariz que estaba tomando la situación, a su juicio, mucho más peligrosa que la de hace dos años. Un alto responsable policial afirmó, en esa línea, que la intensidad de los choques con la Gendarmería fue mayor.

Las familias reclaman justicia

Las familias de Moushin, de 15 años, y Larami, de 16, mientras tanto, seguían reclamando justicia y una investigación exhaustiva sobre la actuación policial. Abogados de las familias señalaron que están estudiando recurrir a los tribunales. «Una investigación judicial sería un gesto que ayudaría a traer la paz a los familiares», consideró el letrado Jean-Pierre Mignard.

Lo ocurrido ha abierto entre políticos, politólogos y sociólogos, el debate sobre qué se ha hecho desde 2005 para evitar este tipo de situaciones. En opinión del sociólogo y autor de varios libros Laurent Mucchielli, mientras no cambien las condiciones de vida en los barrios periféricos y el modo de intervención de la Policía, seguirá habiendo incidentes.

«Se trata, en primer lugar, del fracaso de la política de seguridad porque si existiera una verdadera policía de proximidad no se producirían este tipo de reacciones», sostuvo en el periódico «Le Parisien». Destacó que «esta vez, lo poderes públicos parecen más hábiles en su comunicación y en la gestión de crisis». En la de 2005, el entonces ministro de Interior y actual presidente, Nicolas Sarkozy, llamó «gentuza» a los manifestantes, contribuyendo a aumentar la tensión.

Alliot-Marie tildó de «estéril» la polémica con la oposición sobre la actuación del Ejecutivo francés en las zonas periféricas de París.

Sarkozy lanzará hoy «un mensaje fuerte al país» sobre seguridad

A su regreso de su primer viaje oficial a China, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se reunirá hoy en El Elíseo con el primer ministro François Fillon, la titular de Interior, Michele Alliot-Marie, la de Justicia, Rachida Dati, y la secretaria de Estado del Ministerio de Vivienda y Política de Ciudades, Fadela Amara para abordar la situación creada tras la muerte de los dos menores. Después, mantendrá un encuentro con 1.800 gendarmes y policías ante quienes trasladará «un mensaje fuerte al país» en materia de seguridad. También tiene previsto entrevistarse con las familias de los jóvenes fallecidos. Así las cosas, Alliot-Marie ordenó el envío de refuerzos policiales a Villiers-le-Bel y emplazó a la población a cooperar con ellos para «aislar a los delincuentes que se aprovechan de la situación para destrozar y saquear».

El Gobierno francés ya anunció ayer que reforzará las medidas policiales en Villiers-le-Bel para que no haya más incidentes. El primer ministro, François Fillon, abogó por «hacer todo» para evitar más movilizaciones. Asimismo, alabó la actuación policial, llegando de decir que los agentes «son la defensa de esta República».

El primer secretario del PS francés, François Hollande, pidió a las autoridades «la máxima claridad sobre las condiciones de este drama», y a los jóvenes «responsabilidad». «El regreso a la calma es una condición indispensable para descubrir la verdad sobre la muerte esos dos chicos», añadió. El jefe parlamentario del PS, Jean-Marc Ayrault, subrayó que, tras las protestas de 2005, «no se extrajeron las verdaderas lecciones que cabía esperar». GARA

a debate

Lo ocurrido en los últimos días ha reabierto el debate sobre las condiciones de vida en los barrios de las afueras de París y la actuación del Gobierno.

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