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Un Tour exitoso terminó en Paris

Una edición de la que sólo cabe sacar conclusiones positivas

Después de dos Tours convulsos en los que Landis y Rasmussen se quedaron sin el triunfo que saboreaban, el de 2008 ha situado al ciclismo en una senda positiva. A pesar de los cuatro positivos registrados, el aspecto deportivo ha primado con una edición bonita e igualada en la que ha quedado claro que el ciclismo ha aprendido. Que Sastre ganara el Tour en una subida de Alpe d'Huez en la que necesitó dos minutos más que el récord de Pantani y que sacara más de dos minutos al resto de favoritos demuestra que el ciclismo ha cambiado

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Joseba ITURRIA

El Tour de 2008 finalizó ayer con el triunfo de un deporte que intenta salir reforzado de un momento crítico. Tras dos ediciones marcadas por los escándalos relacionados con el dopaje, los positivos de Beltrán, Dueñas, Riccó y Fofonov no han impedido que el aspecto deportivo se haya impuesto con claridad con un bonito espectáculo y una gran igualdad dentro de un deporte más humano.

Que Sastre ganara el Tour en una subida a Alpe d'Huez en la que necesitó 39.31, dos minutos más que el récord de Pantani en 1997 y dos menos que el resto de los favoritos, es un dato significativo. El abulense tardó 32 segundos menos en la subida a Alpe d'Huez en 2006 y sólo fue noveno cuando ganó su compañero Frank Schleck. Es un dato que demuestra que el ciclismo es más humano. Los que luchan contra el dopaje son capaces de detectar sustancias nuevas como la supuestamente utilizada por Riccó y todo un sistema de vigilancia como el que llevó a registrar al padre de los Schleck no ha conseguido detectar nada anormal. El ciclismo cada vez está más limpio y más humano y eso no va en contra de su espectacularidad, porque la igualdad de este año ha permitido que la emoción haya sido máxima desde el primer hasta el último día y que haya sido un placer seguirlo.

En un Tour más humano, ha ganado un ciclista que ha destacado por esa condición. Una persona sencilla, humilde, respetuosa y trabajadora que nunca ha tenido el apoyo de los medios a pesar de su regularidad. Nunca ha sido muy valorado por los españoles hasta ayer. Los periodistas siempre priorizaban a otros corredores, pero él siempre ha sido fiel a su forma de ser sin hacer nada para ganarse el apoyo mediático. El tiempo le ha dado la razón y el máximo premio llegó además de forma elegante y ambiciosa, al ataque y respetando siempre la táctica del equipo y a Frank Schleck.

En lo que se refiere a los vascos, el balance ha sido menos positivo que el del año pasado, aunque todo se vería diferente de haber ganado Egoi la etapa en la que mereció el triunfo. Pero es importante tener a un equipo como el Euskaltel, que ha cumplido a pesar de que Zubeldia y Astarloza, quinto y noveno del pasado año, han estado mejor en las pruebas previas que en el Tour, que ha demostrado que para rendir bien en él hay que economizar las fuerzas. Sastre, Köhl, Vandevelde o Samuel han acabado entre los siete primeros sin desgastar una sola energía en el resto del año. Sólo Evans ha estado adelante allí donde ha participado toda la temporada y quizás lo haya acusado en un Tour en el que ha llegado justo al final, como todos los que han destacado antes.

Además, en lo extradeportivo, también ha sido positivo que en las reuniones celebradas durante el Tour por vez primera todos los equipos están unidos y tienen claro cuál es el camino a seguir. El elegido en esta edición.

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