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Secuestro de un demonio

«Hellion: el ángel caído»

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M.I. | DONOSTIA

La originalidad de «Hellion: el ángel caído» consiste en el cruce de géneros entre las películas de secuestros y las de temática sobrenatural protagonizadas por niños demoníacos. Dicho de una forma más ilustrativa: sería la suma de los argumentos de «Rescate» y de «La profecía». Puede valer como fórmula comercial e interesar a dos tipos de público, reuniendo a espectadores maduros y a los incondicionales del terror juvenil. Una teoría que en la práctica no se da así como así, debido a que estamos ante una producción de bajo presupuesto con guionista y realizador debutantes. El reparto tampoco es precisamente deslumbrante, con rostros televisivos de moda y un veterano venido a menos como Michael Rooker («Henry, retrato de un asesino»). Pero el centro de las miradas es el actor infantil Blake Woodruff, un niño capaz de mostrar un lado siniestro y atemorizar al espectador con su inquietante mirada, de la misma forma que lo hace con los personajes adultos que tiene alrededor, unos delincuentes enfrentados a un rehén no tan inofensivo como aparenta por su corta edad y reducida estatura.

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