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Un detenido relata que perdió el conocimiento y fue despertado a golpes

Tortazos, «la bolsa», simulación de electrodos, amenazas con allegados, gritos... e incluso una pérdida de conocimiento de la que fue sacado a golpes. Estos son algunos de los episodios del «infierno» narrado por los jóvenes Xabier Sagardoi y Luis Goñi. Un día después de ser encarcelados pudieron contar a su abogada lo padecido en manos de la Guardia Civil. Detallaron que a veces «no eran capaces ni de hablar», y que se les obligó a memorizar sus declaraciones.
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Después de pasar la primera noche en la prisión madrileña de Soto del Real, los barañaindarras Luis Goñi y Xabier Sagardoi pudieron comunicarse, por primera vez, con su letrada de confianza y relatarle «el infierno» sufrido durante los cinco días en manos de la Guardia Civil. Ambos confesaron que éstos han sido los «más duros» de sus vidas.

Los jóvenes indicaron que los interrogatorios policiales se dilataban «horas y horas entre golpes, amenazas y la aplicación de `la bolsa'». Reseñaron que en algunos momentos «no eran capaces ni de articular palabra», según transmitió Askatasuna.

Ampliando lo que indicaron a sus familiares la víspera, detallaron «golpes y tortazos» por todo su cuerpo, pero de manera especial en la cabeza, en los testículos y en las costillas.

Goñi y Sagardoi precisaron que los agentes hacían uso de «un listín telefónico» para golpearles. Y explicaron que los guardias civiles les obligaban a «jugar al juego del `churrito'», consistente en recibir golpes con un periódico enrollado.

Asimismo, informaron de que durante todo el periodo transcurrido en manos del instituto armado han permanecido con los ojos tapados; sólo han podido abrirlos ante el médico forense y para poder ir al baño, señalaron a su letrada.

Hasta perder el conocimiento

Denunciaron que la aplicación de la bolsa ha sido «constante» durante los cinco días. Uno de los arrestados indicó que la primera vez que le aplicaron la bolsa perdió el conocimiento y fue despertado a golpes en el suelo por los agentes que lo custodiaban en ese momento. Cuando portaban la bolsa en la cabeza, además, los agentes les obligaban a arrodillarse y erguirse, mientras eran golpeados en el estomago.

Narraron que la Guardia Civil también les amenazó con ponerles electrodos e incluso simularon hacerlo en algunas ocasiones. Sagardoi dijo que le llegaron a colocar los cables del aparato y Goñi, que le mojaron la cabeza y los codos e insinuaron aplicarle los electrodos.

Los dos jóvenes también relataron haber sido objeto de maltratos sicológicos. Los agentes intentaron hacerles creer, por ejemplo, que habían arrestado a su compañera o que su madre había sido ingresada en el hospital. Asimismo, les hicieron creer que no eran los únicos arrestados, y los agentes hacían ruido alrededor para lograr su objetivo.

El infierno volvió

Cuando habrían pasado un par de días desde la detención, según calculan los jóvenes, los agentes les dejaron «descansar» un rato. Comentaron a la abogada que intentaron dormir y tranquilizarse. Pero «cuando creíamos que todo había acabado -señalan ambos-, el infierno comenzó de nuevo».

Askatasuna destacó en su nota de prensa que todas estas prácticas tenían como fin que los jóvenes memorizaran declaraciones policiales donde se autoinculpaban y acusaban a otros jóvenes. Uno de los arrestados dijo que tuvo que aprenderse incluso el croquis del asentamiento de un zulo, para luego repetirlo en la declaración.

Tanto Goñi como Sagardoi han explicado denunciaron ante el médico forense lo que estaba ocurriendo. Y añaden que también lo hicieron ante el juez Fernando Grande-Marlaska, cuando pasaron incomunicados el jueves ante él.

Los arrestados se dirigieron al juez y sostuvieron que «aún eran capaces de volver a repetir la declaración policial punto por punto», ya que les habían obligado a memorizarla. Añaden que el fiscal, sin embargo, intentó «intimidarles» diciendo que aprender ese tipo de declaraciones es «imposible», y que en este punto les preguntó qué tipo de estudios habían cursado para tener ese nivel de memoria. Los barañaindarras informaron a su letrada de que el propio juez le pidió incluso al fiscal que se tranquilizara.

Nada más salir de la prisión en la que se encuentran los jóvenes, la letrada de Sagardoi y Goñi explicó a GARA que tras todo lo ocurrido los encontró «tranquilos» puesto que una vez en la prisión pudieron «dormir y descansar».

La GC irrumpe en otra casa en busca de un joven más

Un día después de que se dictara el ingreso en prisión de Goñi y Sagardoi, la Guardia Civil irrumpió de nuevo en Barañain. Lo hizo de noche y en un domicilio de la calle Avenida Comercial con el objeto arrestar a otro joven de la localidad navarra.

Los agentes del instituto armado no lograron su fin al no hallarse allí al joven que buscaban. Vecinos de Barañain informaron a este medio de que los agentes le confundieron con otro joven, que se encontraba en la vivienda junto a dos personas, y que lo llegaron a esposar antes de constatar que no era quien buscaban. También denunciaron que mantuvieron a este joven tumbado en el suelo y pisándole la cabeza. En total, permanecieron en el piso unas tres horas.

La operación policial comenzó el pasado domingo cuando los jóvenes Luis Goñi, de 24 años, y Xabier Sagardoi, de 22, fueron detenidos. Ese día, la Guardia Civil fue en busca de un tercer joven al barrio iruindarra de Iturrama, pero no pudieron arrestarlo.

El operativo policial que dirige Grande-Marlaska se encuentra bajo secreto de sumario y, tal y como adelantó el ministro español de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, sigue abierta. GARA

OCUPACIÓN

Los vecinos de Barañain han denunciado la ocupación militar de la localidad. Tras las manifestaciones y los cortes de carretera, ha habido varias cargas de la Guardia Civil, además de una entrada en un bar para hacer identificaciones.

pleno

El jueves, concejales de Nafarroa Bai e IUN denunciaron en el pleno «la situación de acoso» por parte de la Guardia Civil y una veintena de jóvenes lanzó octavillas en denuncia de los arrestos de Goñi y Sagardoi.

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