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Top 16 de la Euroliga

Terminaron con el corazón partido

Olympiacos impuso su fondo de armario ante un Baskonia que lo puso todo pero que cedió ante la variedad de recursos griega.

C.LABORAL 85

OLYMPIACOS 89

Jon ORMAZABAL

A pesar de que todas las derrotas son duras de digerir, el Baskonia encajó ayer una de esas que duelen un poco menos por la tranquilidad de haberlo dado todo, con el único lunar del pésimo inicio. Los azulgranas quisieron responder con corazón al enorme potencial de los de El Pireo, pero el fondo de armario rojiblanco se lo partió. Y es que, mientras los recursos vascos estaban bajo mínimos, los de Giannakis supieron plantear una dura lucha física con Bourousis, Childress y Kleiza, para que sus hombres más experimentados Vujcic y Papaloukas, decidieran en los momentos calientes. De esta manera, el gran trabajo de Marcelinho y San Emeterio resultó baldío.

La tara física, más en centímetros que en número, fue un lastre ante el que el Baskonia se defendió como pudo. Desde el salto inicial le tocó remar contra corriente, con Olympiacos haciendo daño y abriendo brecha. Ivanovic lo probó todo, probando con todos sus bases para tratar de frenar a Teodosic, pero el juego en estático griego, con las penetraciones de Childress y Kleiza les hizo mucho daño.

Sin tiro exterior ni capacidad reboteadora con la que poder correr, el Baskonia se atascó y se encendieron todas las luces de alarma con un 8-21. La reacción local llegó con la entrada de Dean para frenar al base rival y Eliyahu ayudando dentro.

Con Marcelinho como activador ofensivo, los azulgranas se acercaron a uno en el segundo cuarto pero, desde la segunda falta de Splitter los griegos volvieron a abrir brecha en el marcador, aprovechando la ausencia de un cinco específico. El brasileño sólo pudo estar un par de minutos en el banco y su vuelta a la cancha, unido al primer triple azulgrana, de Teletovic a 1.42 del descanso, junto a las penetraciones de San Emeterio, dejaron la desventaja en seis en el ecuador 39-45.

Las fuerzas se igualaron tras la reanudación, e incluso los locales consiguieron ponerse por delante en el marcador por vez primera con dos triples consecutivos de Teletovic y Marcelinho 48-47.

San Emeterio y los veteranos

Otro arreón de los de El Pireo obligó al Baskonia a echar el resto y el corazón lo puso Fernando San Emeterio, que se echó el equipo a la espalda en ataque y, con ocho puntos casi consecutivos, encendió Zurbano poniendo cinco puntos por encima a los suyos 54-59.

Sin embargo, la salida de Papaloukas a la cancha permitió a los de El Pireo llevar el partido al juego estático que tanto les convenía, con lo que antes de entrar en el último y decisivo cuarto, los rojiblancos recuperaron la iniciativa en el marcador con una canasta de Vujcic sobre la bocina (63-65).

Tras los minutos de desgaste, llegó la hora de la calidad y el sosiego y dos viejos enemigos azulgranas tomaron el relevo en el Olympiacos, y tanto el propio pívot croata como Papaloukas tomaron el mando.

Ante un Baskonia sobreexcitado que tiró de corazón, Olympiacos supo gestionar perfectamente su extensa gama de recursos, sobre todo físicos, pero también de recursos técnicos, con dos triples de Bourousis y Childress, que condenaron a los baskonistas a terminar luchando por el basket average, que quedó en cuatro puntos tras otro esfuerzo azulgrana que tuvo un éxito relativo.

Jon ORMAZABAL

OLYMPIACOS
C. LABORAL
baskonia
Ivanovic achacó la derrota a un comienzo de partido «muy blando»

Dusko Ivanovic, tras permanecer un buen tiempo en vestuarios, no se conformó con el titánico esfuerzo realizado y se quejó sobre todo del mal comienzo de los suyos. «Creo que perdimos un partido que pudimos ganar. En los momentos importantes nos faltó defender mejor y algo más de paciencia, pero sobre todo, creo que la derrota llegó por un comienzo muy blando. Luego lo corregimos pero no podemos empezar un partido así».

Se le preguntó si el listón de Olympiacos está demasiado alto, a lo que el montenegrino respondió que «puede ser alto pero no demasiado, tenemos que estar a esta altura. De todos modos, tuvimos que estar mucho más duros de inicio, no hablo de calidad en juego pero sí en defensa y en dureza en algunos instantes. Además, como ellos son uno de los equipos más potentes de Europa no perdonaron ninguno de nuestros errores», declaró Ivanovic.

En su análisis del partido, apuntó que «es cierto que hemos tenido reacción pero este trabajo bien hecho no lo pudimos mantener mucho tiempo. Además los cambios no fueron productivos, no aportaban más y eso nos ha faltado».

De todos modos, nada está perdido. «Hemos perdido un partido pero hay cinco más por jugar, y debemos pensar que todo está abierto», dijo un Ivanovic que alabó la aportación defensiva del debutante Dean.

Mientras los entrenadores daban sus explicaciones, como en años anteriores, la actitud prepotente de Bourousis y Papaloukas, saliendo del vestuario con los ánimos del público muy calientes, creó algunos incidentes, que no pasaron de verbales.

Jon ORMAZABAL

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