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La huella que los Beatles dejaron en Hamburgo sigue viva 50 años después

Ximo ALBORS | BERLÍN

El espíritu fiestero y musical que experimentaron los Beatles en Hamburgo durante sus inicios sigue vivo en la ciudad hanseática en sus más diversas formas 50 años después de que unos chicos desconocidos de Liverpool llegaran para dar algunos conciertos, perder la virginidad y quemar un preservativo como protesta.

Un museo, una plaza con su nombre, decenas de fotos, locales míticos y varios tours especializados recuerdan los tiempos en que los Beatles trabajaron y callejearon por el barrio de St. Pauli, un barrio con locales de prostitución y eróticos en pleno centro de Hamburgo, la ciudad en la que «crecieron».

En 1960, John Lennon, Paul McCartney, Pete Best, Stuc Sutcliffe y un George Harrison de 17 años llegaron por primera vez a Hamburgo contratados para tocar en directo, dado que había promotores que se dedicaban a dar conciertos de música internacional y las bandas de Liverpool eran más baratas que las londinenses.

Los Beatles vivieron en Hamburgo nuevas experiencias, ya que era una ciudad más abierta que Liverpool, con mayores oportunidades para tontear con las drogas y repleta de clubes de streptease. «A Hamburgo llegamos siendo unos críos y regresamos siendo unos críos maduros. Allí crecimos», diría McCartney.

El paso por la ciudad portuaria produjo cambios en la banda y en su composición, ya que de cinco pasaron a ser cuatro después de que Stu, conocido como «el quinto Beatle», muriera en 1962 de una hemorragia cerebral en la urbe alemana.

Las aventuras y desventuras de los primeros años de los Beatles se han convertido hoy en uno de los atractivos de Hamburgo, donde una plaza con forma de vinilo recuerda que la ciudad fue y sigue siendo un referente en el desarrollo musical europeo.