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CRÓNICA | 12 DE OCTUBRE: MANIFESTACIÓN EN IRUÑEA

Miles de «brotes verdes» añaden nuevas esperanzas a las ansias de independencia

La figura de Simón Bolívar, con la ikurriña en una mano y la bandera de «Independentzia» en la otra, encabezó la manifestación convocada para ayer por la tarde por la red Independentistak, en la que participaron unas 5.200 personas, entre ellas conocidas caras de la izquierda abertzale y de EA.

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Iñaki VIGOR

La manifestación de ayer en Iruñea estuvo teñida de verde, el color con el que la red Independentistak quiere simbolizar la esperanza por conseguir un Estado vasco independiente. Verde era la pancarta que a las 17.20 se puso en cabeza de la manifestación con el lema «Independentzia»; verdes eran las numerosas banderas que ondearon con este mismo lema; verdes eran las camisetas con el lema «Aske» que portaban cientos de manifestantes; y verdes eran también los jerseys, anoraks, pañuelos, gorras, txapelas, mochilas e incluso paraguas que llevaban las aproximadamente 5.200 personas que participaron en esta colorida marcha.

Pero no todo era verde, también había azul. Seis furgones de la Policía española colocadas al comienzo de la manifestación, y otras cuatro al final, vigilaron a la multitud independista a lo largo de todo el recorrido, con los agentes marchando a pie a poca distancia de la pancarta que abría la marcha. Ésta comenzó junto a los cines Golem, donde se juntaron conocidos miembros de la izquierda abertzale y EA. Allí estaban Tasio Erkizia, Joseba Permach, Txelui Moreno, Pello Urizar, Maiorga Ramírez, Rafa Larreina o Koldo Amezketa, pero ninguna cara conocida de Aralar. También se vio a Paula Kasares, parlamentaria de Nafarroa Bai.

La pancarta que abría la marcha iba portada por miembros de la red Independentistak, seguida de ikurriñas y banderas de países sudamericanos que celebraban su independencia del imperio español. «Hoy no celebramos el Día de la Hispanidad ni el Día de la Guardia Civil. Estamos aquí para celebrar la libertad de todos los pueblos del mundo», declaraba Txutxi Ariznabarreta antes de comenzar.

En las primeras filas destacaba una gran figura que representaba al libertador Simón Bolívar, y detrás caminaban miles de personas en ambiente festivo, animadas por trikitixas y por la música que se emitía por megafonía desde un camión.

Los participantes en la marcha llenaron por completo la Avenida del Ejército. Las miles de prendas verdes que llevaban contrastaron allí con el rojo y amarillo de las banderas españolas colocadas en la fachada del Gobierno Militar.

Momentos de tensión

Entre cánticos e irrintzis, los manifestantes llegaron hasta la Plaza Príncipe de Viana, donde giraron para dirigirse hacia la Plaza del Baluarte. La veintena de policías españoles que marchaba a pie en cabeza de la marcha se encontró entonces de frente con los manifestantes, separados por la mediana. Fue allí donde se produjeron los únicos momentos de tensión. Los agentes recibieron una gran pitada y arreciaron los gritos de «Alde hemendik, utzi pakean», e incluso algún manifestante intentó enfrentarse físicamente con ellos. La calma volvió cuando los agentes giraron por la calle Yanguas y Miranda para dirigirse a la Plaza del Baluarte, donde estaba previsto el acto final de esta «marcha verde».

A las 18.20, Maite Aristegi se dirigió a los participantes para celebrar la «meritoria lucha de todo el pueblo americano del Abya Yala, que permitió poner fin a tres siglos de dominio español en el continente».

«Algunos celebran hoy el Día de la Hispanidad, que no es otra cosa que el día del imperialismo español, el día de la dominación de los pueblos, el día de la uniformización cultural. Una fecha que supuso el comienzo de la destrucción de culturas, la usurpación de tierras, la explotación y casi exterminio de los pueblos originarios», afirmó Aristegi antes de saludar de forma especial a todos los vascos nacidos en Uruguay, México, Bolivia, en el pueblo mapuche, en Chile, Nicaragua, Argentina, Cuba, Ecuador, Perú, Colombia y otros países que se independizaron.

Txutxi Ariznabarreta, por su parte, se dirigió a todas las personas que han llegado a Euskal Herria desde otras tierras y les animó a participar en la construcción de la República Independiente Vasca. «Aquí no sobra nadie», remarcó en su inter- vención, interrumpida en varias ocasiones con fuertes aplausos y gritos de «Independentzia».

Ariznabarreta dejó claro que «nosotros no queremos imponer la independencia, sino que el pueblo decida», y contrastó esta actitud con los nacionalismos español y francés, que «se cierran permanentemente en la imposición de su identidad y en la negación del derecho a decidir de los pueblos».

«Nosotros estamos dispuestos a respetar la decisión de los ciudadanos vascos, ¿pero están dispuestos los nacionalistas españoles y franceses a respetar la decisión libremente tomada por nuestro pueblo?», se preguntó.

Juramento adaptado

Entre gritos de «Gora euskal errepublika», Maite Aristegi volvió a tomar la palabra para recordar al navarro Xabier Mina, defensor de la independencia de México que fue fusilado por los españoles, y leer el juramento que hizo Simón Bolívar en Roma en 1805. Este juramento ha sido adaptado por los indepentistas vascos del siglo XXI con el siguiente texto: «Proclamamos, por nuestra dignidad y por nuestro pueblo, que no descansaremos hasta romper las cadenas que nos oprimen por voluntad de los poderes español y francés».

El acto finalizó con cánticos y bailes de miembros de la Casa de las Naciones.

 

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