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TENSIÓN ENTRE LAS DOS COREAS

Washington apuntala a Corea del Sur anunciando más maniobras navales

En medio de la tensa calma a la que siguió el intercambio de artillería entre ambas Coreas -que se saldó con cuatro surcoreanos muertos, dos soldados y otros dos civiles-, la Casa Blanca no se salió de su guión habitual y, además de cargar duramente contra el Gobierno norcoreano, anunció nuevas maniobras conjuntas con Seúl. China, potencia regional y apoyo de Pyongyang, instó a la contención y a potenciar el diálogo.

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GARA | SEÚL

Como cabía esperar, Estados Unidos reiteró ayer su apoyo a Corea del Sur y anunció maniobras militares conjuntas en respuesta a los obuses disparados por Pyongyang contra la isla de Yeongpyeong -en un intercambio de artillería entre ambos países-, que causaron la muerte de al menos cuatro personas, dos soldados y dos civiles surcoreanos que fueron hallados ayer. Se desconoce si hubo bajas en el bando norcoreano.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reafirmó el respaldo «inquebrantable» de la Casa Blanca a Seúl y acordó con su homólogo surcoreano, Lee Myung-bak, realizar maniobras militares conjuntas.

En medio de la tensa calma que reinaba ayer, EEUU y Seúl anunciaron maniobras militares en el mar Amarillo, donde la víspera se produjo el incidente.

Los ejercicios, que ya estaban planeados y se celebrarán entre el domingo y el miércoles, se anunciaron en plena crisis.

Seúl, que tras lo sucedido reafirmó su alianza con Washington, señaló que los entrenamientos, que contarán con la presencia de al menos cuatro buques de guerra estadounidenses -entre ellos el portaaviones nuclear «USS George Washington»-, tienen carácter «disuasorio» y «defensivo».

El intercambio de artillería se produjo entre las dos Coreas, vecinas pero enemigas acérrimas desde hace 60 años.

Este suceso dejó paso ayer a un intercambio de amenazas entre los dos países, que ayer insistían en sacar pecho.

Corea del Sur evaluaba su respuesta, y no descartaba «una dura represalia» en caso de que hubiera «nuevas provocaciones» al tiempo que aumentó la ya de por sí militarizada frontera marítima en el paralelo 38, decretada por la ONU tras la guerra de Corea (1950-1953) y reconocida por Seúl pero no por su vecino del Norte.

Por su parte, las autoridades norcoreanas, que acusan al país prooccidental de haber iniciado los disparos que desembocaron en su fuerte respuesta armada, avisaron a Seúl de que es responsable de llevar a la península «al borde de la guerra».

Asimismo, prometió lanzar «ataques sin piedad, sin vacilar, si el títere surcoreano osara invadir nuestras aguas territoriales aunque solo sea en 0,001 milímetros».

Obama, que tiene 28.500 soldados desplegados en Corea del Sur, rehusó especular sobre eventuales represalias militares.

El ataque de Pyongyang fue interpretado por analistas coreanos y no como un intento de desencadenar un enfrentamiento con Corea del Sur y Estados Unidos, sino como un puñetazo sobre la mesa para forzar sus rivales a esforzarse para lograr un acuerdo de paz que pueda poner fin al conflicto de la península coreana, última frontera de la Guerra Fría y una de las zonas más militarizadas del planeta, con más de un millón de soldados norcoreanos y 655.000 surcoreanos, además del destacamento estadounidense.

Por de pronto, la llamada comunidad internacional condenó el bombardeo, que se dio apenas dos días después de que saliera a la luz un nuevo programa norcoreano de enriquecimiento de uranio.

Japón, EEUU y Corea del Sur dirigieron sus miradas hacia China, y le pidieron que aproveche su influencia sobre Corea del Norte para rebajar tensiones, mientras los tres socios abogaron por un frente unido para presionar a Pyongyang, que busca blindar su peculiar sistema socialista en un momento en que está sumida en los preparativos para el traspaso de poderes de Kim Jong-il a su hijo Kim Jong-un.

«China es fundamental para impulsar a Corea del Norte hacia un cambio de dirección radical», declaró a la prensa el portavoz del Departamento de Estado de EEUU, Philip Crowley.

«Corea del Norte es un país soberano y hará lo que quiera, sea lo que sea, pero China tiene influencia y esperamos que la utilice para, primero, reducir las tensiones como resultado de las provocaciones norcoreanas y, segundo, para seguir alentando a Corea del Norte a dar pasos hacia la desnuclearización», señaló, según Efe.

«China insta de manera firme tanto a Corea del Norte como a Corea del Sur a que mantengan la calma y la contención y a que inicien un diálogo y contactos a la mayor brevedad posible», dijo el portavoz del Ministerio chino de Asuntos Exteriores, Hong Lei.

En su comunicado, Hong añadió que Beijing se opondrá a «cualquier acción perjudicial para la paz y la estabilidad» en la península coreana y expresó su «tristeza y pesar por las pérdidas humanas y materiales».

Opciones limitadas

Por otra parte, varios expertos señalaron ayer -en contraposición con la dureza con que los medios surcoreanos apoyaron las amenazas de Seúl- las limitadas opciones de Corea del Sur en caso de que se diera una escalada de violencia.

«Pese a sus enérgicas declaraciones, es realmente limitado lo que puede hacer Corea del Sur», constató a France Presse el profesor Yang Moo-jin, experto en estudios norcoreanos de la Universidad de Seúl.

Si Corea del Sur, ayudada por EEUU, intenta que Pyongyang sea sancionada en el Consejo de Seguridad de la ONU, China y Rusia -que disponen de derecho de veto- rehusarían la medida, añadió. El Consejo descartó tratar el tema en corto plazo.

«Si China o Rusia se unieran a una condena internacional contra el Norte, Pyongyang podría responder llevando a cabo un tercer intento nuclear, lanzando un misil intercontinental o sacando artefactos nucleares suficientemente pequeños como para ser colocados en las cabezas de los misiles», agregó.

El del martes no es el primer incidente que involucra a ambas Coreas. En marzo se produjo el hundimiento de la corbeta «Cheonan», del que el Gobierno de Corea del Sur responsabiliza a su vecina.

Sin embargo, el Gobierno norcoreano ha manifestado, en varios escenarios internacionales, que no tiene responsabilidad alguna en el naufragio de aquel buque de guerra, al tiempo que ha calificado las acusaciones en su contra como elementos de una estrategia que busca generar una mala imagen de Corea del Norte ante la opinión pública mundial.

DOS CADÁVERES MÁS

Socorristas encontraron ayer los cadáveres quemados de dos habitantes de la isla de Yeongpyeong fallecidos tras el intercambio de artillería, además de los dos soldados que murieron el martes. Se desconoce si hubo alguna baja en el lado norcoreano.

EVACUADOS

La isla de Yeongpyeong cuenta con 1.500 habitantes, la mitad de los cuales abandonaron sus viviendas tras el bombardeo. Vecinos consultados por AFP aseguraron haber vivido escenas de guerra al recordar el estrépito de los obuses y los incendios posteriores.

ayuda humanitaria

El Gobierno surcoreano decidió ayer suspender el envío de la ayuda humanitaria -alimentos, medicina y material de construcción- prometida a Corea del Norte tras las inundaciones que sufrió el pasado mes de agosto.

ALEMANIA

El portavoz del Ministerio alemán de Relaciones Exteriores anunció la llamada de su embajador en Corea del Norte para «expresar la clara posición del Gobierno federal», que el martes dijo que el bombardeo «pone en peligro la paz en la región».

Corea es una de las zonas más militarizadas del mundo

La península coreana es actualmente una de las zonas más militarizadas del mundo, con 1,7 millones de efectivos entre ambos bandos.

El Ejército norcoreano cuenta con más de un millón de soldados frente a 655.000 militares de Corea del Sur y 28.500 de su aliado Estados Unidos.

El régimen de Pyongyang se ha dedicado a aumentar su poderío militar con una política que busca mayor poder disuasorio a través del desarrollo de su tecnología de misiles y armas nucleares.

Más allá de la situación económica del país, está claro que en ningún caso podría igualar la amenaza militar enemiga, con una Corea del Sur que tiene detrás a la primera potencia militar y nuclear mundial: EEUU.

Pyongyang dispone de misiles de largo alcance que podrían llegar hasta territorio japonés y son capaces de cargar ojivas nucleares.

El Ejército de Corea del Sur lo integran 655.000 efectivos, muchos de ellos jóvenes que realizan el servicio militar obligatorio de dos años y medio. El país puede recurrir a miles de reservistas, ya que los que alcanzaron rangos importantes durante la mili y reciben una paga mensual pueden ser llamados a filas en cualquier momento.

A ellos se suman las fuerzas de EEUU in situ, que mantienen 28.500 soldados listos para el combate y varias unidades permanentes en las cercanías de la Zona Desmilitarizada que, desde el fin de la guerra en 1953, divide las dos Coreas.

Las tropas estadounidenses están desplegadas en cerca de 85 localizaciones a lo largo de Corea del Sur y cuentan con un centenar de tanques y otros tantos vehículos armados, así como cazas de combate F-16 y A-10, según el USFK.

Dispone, por ejemplo, de cañones de 155 milímetros en la costa cercana a Corea del Norte o una importante fuerza naval que incluye catorce submarinos y una decena de destructores.

Ante el poderío de ambos vecinos, los expertos temen las consecuencias de una escalada militar entre dos países que, 60 años después del conflicto que los enfrentó, siguen en guerra técnica al haber firmado un armisticio en 1953 en lugar de un tratado de paz. GARA

maniobras y avisos

Ante las maniobras que Seúl estaba realizando el martes, Corea del Norte envió un fax avisando de que no permitiría ejercicios con fuego real por considerarlas un riesgo para su nación, según oficiales. Seúl hizo oídos sordos, lo que provocó la respuesta armada.

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