
Ainara Lertxundi Periodista
�D�nde est� el Poder Judicial?
La dictadura instaurada por Franco bajo el amparo de la jerarqu�a eclesi�stica y de buena parte de la sociedad propici� un clima de terror, de miedos y prejuicios, de complicidades y silencios, cuyas consecuencias a�n hoy son visibles.
La represi�n abarc� casi todos los frentes, incluyendo la infancia. Desde el inicio de la guerra en 1936 hasta los a�os 50, fueron cientos los ni�os sustra�dos en c�rceles y en hogares de mujeres republicanas. Despu�s, siguieron los robos como parte de un complejo entramado que entremezcl� factores religiosos y econ�micos. Los casos llegan hasta casi principios de los 90. S�lo en Euskal Herria, la asociaci�n Anadir ha registrado 400 posibles casos de ni�os robados. Se calcula que en el Estado espa�ol cerca de 300.000 menores, la mayor�a reci�n nacidos, fueron sustra�dos y dados en adopci�n de manera irregular.
Los testimonios de las v�ctimas se multiplican, al igual que el de personas que, por su profesi�n o condici�n de religiosa, presenciaron este sucio negocio. Mar�a Pilar Angelines Fuertes fue una de ellas. Entre 1981 y 1984 trabaj� como monja en la cl�nica Nuestra Se�ora de Loreto de Madrid. Vio c�mo muchas j�venes a punto de dar a luz llegaban acompa�adas por religiosas y c�mo �stas ordenaban que las alejaran del resto de las mujeres embarazadas y de las cunas para que �no oyeran el llanto de los ni�os y se echaran para atr�s�. El personal sanitario ten�a prohibido hablar con estas mujeres. �Yo s� que uno de aquellos ni�os fue entregado al hermano de sor Pura, que era el jefe de enfermeras del sanatorio�, afirma.
Una vez m�s han sido los propios afectados quienes han emprendido la b�squeda de la verdad, aportando datos y confesiones que, en cualquier otro lugar, provocar�an un verdadero esc�ndalo. Es hora de llegar hasta el fondo de esta trama y de que los implicados sean castigados y digan qu� hicieron con esos ni�os y qui�nes fueron sus verdaderas madres.
Es hora tambi�n de que el Poder Judicial espa�ol active de manera eficaz a sus jueces y fiscales, tan diligentes a la hora de imputar y llamar a declarar en otro tipo de causas.