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TRAS LA DECLARACIÓN DE DONOSTIA

Carter, Blair y el senador Mitchell se suman a la Declaración de Aiete

El ex presidente de los EEUU y Premio Nobel de la Paz Jimmy Carter, el ex primer ministro británico Tony Blair y el presidente de las negociaciones de paz en el norte de Irlanda, George Mitchell, han hecho públicas sendas adhesiones a la Declaración de Aiete suscrita el pasado lunes por otros líderes internacionales, entre ellos el ex secretario general de la ONU Kofi Annan. Las nuevas adhesiones al documento suponen un importante apoyo al proceso.

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Iñaki IRIONDO | GASTEIZ

La Declaración de Aiete recibió ayer un importante impulso con la adhesión a la misma de Tony Blair, George Mitchell y Jimmy Carter, dada a conocer a través de Lokarri. El apoyo del primero tiene la fecha del mismo lunes en el que tuvo lugar la Conferencia de Donostia. La declaración del senador Mitchell está datada el martes y la nota de la Fundación Carter se comunicó ayer mismo. De esto se deduce que al menos los dos últimos no han tenido en consideración las críticas suscitadas por el documento en el Estado español, sobre todo en ámbitos de la derecha.

El Centro Carter, que desde Atlanta coordina las labores que dirige el ex presidente estadounidense, hizo saber que «Jimmy Carter se ha adherido hoy [por ayer] a la declaración que antiguos líderes mundiales hicieron en una conferencia en la región vasca de España, haciendo un llamamiento al diálogo entre ETA, España y Francia para poner fin al conflicto que la región padece desde hace mucho tiempo». Añadía una declaración personal de Carter señalando que «este esfuerzo merece el apoyo de la comunidad internacional».

Declaración de Mitchell

El senador George Mitchell se forjó un papel protagonista en las negociaciones de paz del norte de Irlanda, al establecer unas reglas de juego que fueron aceptadas por todas las partes y actuar después como facilitador de las negociaciones. De él toman nombre los denominados «principios Mitchell» de no violencia durante los procesos negociadores que también la izquierda abertzale ha hecho suyos.

En su declaración, Mitchell señala: «Apoyo plenamente la declaración emitida por los líderes internacionales en San Sebastián. Es importante que se tomen todas las medidas posibles para que se produzca el fin del último enfrentamiento armado en Europa. Me uno a la petición dirigida a ETA para que declare públicamente el fin de toda actividad armada y para que busque conversaciones con los gobiernos de España y Francia para abordar las consecuencias del conflicto. Creo -añade- que hay una oportunidad para una paz duradera y todos los interesados deberían de aprovechar esta oportunidad».

El ex primer ministro británico Tony Blair había estado implicado en la puesta en marcha de la Conferencia Internacional de Donostia, como reflejaba la presencia de quien fue su jefe de gabinete, Jonathan Powell.

El mismo lunes, un portavoz de su oficina declaró que «Tony Blair apoya firmemente la declaración formulada por los líderes en San Sebastián que pide a ETA que ponga fin a la lucha armada de forma definitiva. Cree que hay una ventana de oportunidad en la que el último conflicto armado de Europa puede ser llevado a su fin e insta a todos los líderes políticos para aprovechar esa oportunidad».

Resulta llamativo que Mitchell y Blair insistan en hablar del «último enfrentamiento armado de Europa», términos que han escocido mucho en las esferas de poder del Estado español y en sus principales partidos y medios de comunicación.

Petición del Friendship a la UE

También el Friendship del Parlamento Europeo defendió ayer que la Conferencia de Donostia celebrada el pasado lunes constituye «el acontecimiento más positivo en el País Vasco desde hace años» y ofrece «una oportunidad única para una paz duradera y sostenible». Por ello, reclaman un mayor papel de la UE para buscar una solución.

La eurodiputado del Partido Nacionalista Escocés (SNP) Alyn Smith recalcó que los últimos acontecimientos «demuestran una promesa real para sacar las pistolas y las bombas fuera de la política vasca para siempre». Junto a la importancia de la Conferencia de Donostia, defendió que «el proceso de paz necesita considerablemente más ayuda y apoyo internacional para garantizar que llega a una conclusión pacífica».

Jill Evans, eurodiputada galesa, manifestó a su vez que «ha llegado la hora de que la Unión Europea desempeñe un papel mucho más activo para apoyar este proceso de paz, como hizo con éxito en el norte de Irlanda».

Por su parte, la eurodiputada nacionalista flamenca del N-VA Frieda Brepoels reprochó al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero su rechazo a apoyar esta iniciativa, algo «incomprensible e inaceptable» porque procesos de paz anteriores ponen de manifiesto que «todas las partes necesitan sentarse en torno a la mesa».

François Alfonsi, eurodiputado corso, también incidió en que la Conferencia de Paz demuestra «el papel crucial que la comunidad internacional puede desempeñar para apoyar los esfuerzos para traer la paz al País Vasco».

El Friendship defiende que la declaración del lunes «debe constituir una señal clara para la UE de que tiene que asumir sus responsabilidades». «Ya no es creíble que la Unión Europea se quede al margen y diga que esto es un asunto de un Estado miembro», subrayaron.

Jesús Eguiguren lamenta la falta de arrojo de López

Jesús Eguiguren se soltó el pelo sobre lo que, a su entender, viene en adelante. En una entrevista publicada en «El Periódico de Catalunya», el presidente del PSE dice estar «estupendamente, por la llegada de la paz» y «muy cabreado» porque su partido no ha querido enterarse de que llegaba. Y cuando dice que «los socialistas hemos perdido la oportunidad de abanderar la paz» no parece que lo haga pensando en unos votos en las próximas elecciones, sino por contraposición a otra previsión: «Que Bildu abandere la paz va a comportar un tsunami nacionalista. Me temo que la paz va a venir acompañada de un fervor del nacionalismo excesivo».

Eguiguren se queja de que cuando al lehendakari «se le dijo que iba a pasar esto que está pasando, prefirió ser prudente. Entiendo que el lehendakari tiene que medir, pero los vascos le eligieron para hacer la paz y se tenía que haber achicharrado si hubiera sido necesario».

«Estoy muy cabreado -confiesa- porque en este proceso he encontrado muy poca comprensión en mi partido. Me he sentido limitado para poder contar a los nuestros que lo que queríamos lo teníamos por fin delante de nuestras narices. Y me he tenido que callar para no entrar en conflicto con el lehendakari».

La entrevista de Jesús Eguiguren no cayó bien en la delegación encabezada por Patxi López que ayer se encontraba en Washington, según informa Iker Bizkarguenaga. Preguntado por los periodistas, aclaró que Eguiguren expresa su propia opinión, que López dijo no poder compartir por varios motivos. En primer lugar, porque «el lehendakari ha hecho todo lo posible para conseguir la paz y la libertad en Euskadi. Ha sido la misión desde el primer momento trabajar en esa dirección». «Espero que Jesús Eguiguren -replicó- no crea que la paz y la libertad se consigue con una conferencia». En segundo lugar, respecto a que el PSE de ha perdido la oportunidad de «abanderar la paz», López señaló que «se equivoca también, porque traer la paz no puede ser un esfuerzo que se hace para conseguir no se qué respaldo electoral». A este respecto, afirmó que «traer la paz y la libertad se hace por convicción aunque cueste votos».

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