GARA > Idatzia > Kirolak> Athletic

rugidos rojiblancos

Atacar para no encajar

 

Jabi LUACES | Entrenador de fútbol

Los debates siempre surgen en función del resultado de las acciones que tomamos y siempre supeditados al marcador final del partido. Me explico, el debate tiene mayor o menor fuerza en función del resultado final del partido, por ejemplo, los goles encajados por el Athletic en los últimos minutos contra el Mirandés u Osasuna tienen menos transcendencia que los encajados contra Barça, Valencia, Espanyol o Racing. La diferencia estriba en que en los primeros no tiene trascendencia porque ganamos el partido y en los otros volaron dos puntos. Pero la realidad es que en esos partidos también encajamos un gol en las postrimerías de esos duelos. Porque ¿alguien se acuerda del gol de penalti encajado contra Osasuna en el minuto 92 en un error tremendo de Javi Martínez? Resultado final: ganamos 3-1.

Es una obviedad que no escapa a nadie que estamos encajando goles en las prolongaciones, goles que nos restan puntos importantes y que nos habrían facilitado estar peleando a estas alturas por el tercer puesto. Pero igual de obvio es que se debe realizar un análisis exhaustivo de la causa raíz que genera el encajar dichos goles, con el fin de eliminarla. La cuestión es que si no das con esa causa raíz, no puedes eliminar el problema, por tanto, no nos debemos quedar en el primer porqué, sino profundizar en el análisis del problema en su conjunto, para dar con el mismo preguntándonos varias veces eses porqué. Pero dar con la causa en fútbol es lo complicado.

El debate de la idoneidad entre cerrar los partidos a la italiana o seguir con el planteamiento que te ha dado el estar por delante en el marcador realizando lo que mejor haces, es decir, atacar, no debería ser causa de examen, a mi modo de ver. ¿Por qué? Pues por la sencilla razón de que si renunciamos a ese modo de trabajar entramos en una dinámica peligrosa, una dinámica que nos llevaría a dejar de atacar, independientemente del minuto en que nos encontremos, y pasaríamos a trabajar en función de ir por delante en el marcador, acabando por hacer lo que hacíamos en un pasado reciente y que nos llevaba a que, finalmente, esa forma de cerrar los partidos se diese nada más ponernos por delante en el marcador, es decir, en el minuto 15 o en el 65, o como en la final de Copa contra el Barça, que perdimos 4-1 y que también fue causa de fuerte debate porque también acabábamos, defendiendo, encajando goles.

¿Dónde ponemos, entonces, la barrera de cuándo tenemos que echarnos atrás y cerrar los partidos?

Yo creo que el decir que hay que meterse atrás a defender el resultado es el error que viene por solo preguntarse una vez por qué. El día del Mirandés, en Copa, nos metimos atrás y también encajamos gol en el 91; el día del Barça y Valencia, sin embargo, fueron los contrarios con su empuje los que nos metieron atrás y encajamos al final; pero sobre todo hay un dato relevante que no enjuiciamos en los finales de los partidos en los que encajamos gol al final y son las oportunidades que hemos perdonado cuando seguimos atacando.

Sin ir más lejos, ante el Espanyol, con 3-2, Susaeta estrella el balón en la cruceta, en lo que hubiese sido el 4-2 y el cierre del partido; no entra y a ellos les entra una más difícil, pegando en el larguero... Todo ello con la mala suerte del patinazo de Javi Martínez incluida.

Pues ya tenemos dos porqués: uno, el no echarse atrás; dos, no meter las ocasiones que generas. Pero seguimos con otros más: tres, la mala suerte a la que algunos hacen referencia; cuatro, lo que arriesga el contrario y el acierto que tiene; cinco, la gestión de los cambios; seis, la toma de decisiones de los jugadores, pues en el tercer gol del Espanyol tres jugadores del Athletic habían salido presionando al portero rival... Y podemos seguir hasta cansarnos, ya que si seguimos dándole vueltas, veremos que no hay repetibilidad ni reproducibilidad y que no vamos a corregir esto, ya que cada partido y circunstancia del juego son diferentes y no consigues nunca repetirlas.

Por lo tanto, el siguiente partido, ante el Betis, se nos dará una nueva experiencia de la que tendremos que aprender y que será diferente a la siguiente. Por ello, no daremos con la causa raíz del problema.

Mi opinión particular es que hay que seguir haciendo lo que estamos haciendo, es decir, crecer individual y colectivamente con esos valores y tener muy claro a lo que jugamos, ya que nos está yendo de cine, por mucho que vuelen puntos de vez en cuando y nos fastidie a todos como el sábado pasado.

Imprimatu 
Gehitu artikuloa: Delicious Zabaldu
Igo