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SEGUNDA B Eibar

Un reencuentro de película

Cuatro años después, Joseba del Olmo regresa al Eibar como se fue, ilusionando a la afición. En dos partidos y medio, el vizcaino ha marcado, asistido y se ha vuelto a meter a la grada en el bolsillo.

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Amaia U. LASAGABASTER

Solo fue una temporada, pero Joseba del Olmo dejó huella en la afición del Eibar. Por juego y por personalidad. De ahí que su regreso se haya convertido en el fichaje que más ilusión ha generado en la parroquia azulgrana en mucho tiempo. Y, aunque habrá que esperar a final de temporada para ver si comen perdices, no cabe duda de que el reencuentro está siendo de película: el menudo extremo vizcaino se ha encontrado con «el cariño» que recordaba y el Eibar con un jugador distinto que, en apenas dos partidos y medio, ya ha anotado dos goles, ha fabricado alguno más y se ha vuelto a meter, si es que no seguía allí, al hincha armero en el bolsillo.

Un inicio que le sorprende relativamente «porque no tenía ritmo de competición y me falta chispa, pero he estado entrenando y me encontraba físicamente bien. Así que no esperaba estar mal pero, sinceramente, tampoco que fuese tan bien».

En el plano físico, porque las intenciones quedaron claras en cuanto, sin equipo desde que el Hércules le incluyó en un ERE, aceptó la oferta del Eibar para incorporarse al equipo en el mercado invernal. «Lo he dicho desde el principio, no vengo de vuelta, ni relajado. En estos años he jugado en otras categorías y he vivido la parte profesional y bonita del fútbol y también la fea, el estar apartado... Pero eso no me ha hecho desilusionarme, sino todo lo contrario, darme cuenta de lo que me gusta jugar a fútbol, de lo que disfruté jugando aquí, de lo bien que te sientes en un vestuario en el que te sientes querido y luchas por algo bonito...».

Presión y confianza

Quizá por eso no solo no rechaza, sino que incluso agradece la presión de sentirse un jugador deseado, aunque reste trascendencia a su aportación. «Sí noto que la gente está contenta con mi vuelta, pero tampoco hay que engañarse. No soy Messi, ni lo pretendo. No soy un salvador, ni voy a ascender yo al equipo; lo que se consiga, lo conseguirá el equipo entero. Otra cosa es que, lógicamente, yo intento aportar lo máximo posible, como hice antes, y si eso impulsa a los compañeros a pelear más por el puesto y a que haya más competitividad, mejor. Vengo a aportar, con una ilusión tremenda y a que me exijan como al que más, agradecido con la confianza que me ha demostrado el Eibar y con ganas de devolver esa confianza».

La devolverá un Del Olmo diferente al que se fue, no en vano «han pasado cuatro años y he cambiado a todos los niveles. Son cuatro años de experiencias positivas y negativas que te cambian a nivel personal, como le sucedería a cualquier otro. Y desde luego lo negativo me hace valorar todo lo bueno que tiene estar en el Eibar. Y en el plano deportivo también he cambiado. Igual estoy más asentado, más tranquilo, he aprendido mucho jugando con futbolistas que han jugado en Primera, son internacionales... Creo que he cambiado para bien, porque la experiencia siempre es buena. Aunque depende cómo vayan las cosas ya veremos si soy cuatro años más veterano o cuatro años más viejo», sonríe.

No ha cambiado el Eibar -«un equipo serio, con los pies en el suelo, que hace bien las cosas»-, pero sí sus circunstancias. Del Olmo trabajó para no descender y ahora lo hace para subir. En una categoría que no pisaba desde que militó en el River, hace cinco temporadas, y que ha encontrado «competidísima. Es un grupo muy complicado, con mucho gallo, mucho favorito, mucha sorpresa...». Aunque era algo que se podía intuir «en septiembre, viendo los equipos que habían bajado, los que seguían, los que habían subido... Y creo que la situación económica general también ha fomentado que haya más igualdad. Hay menos diferencias económicas entre equipos, no hay nadie o casi nadie que pueda gastarse mucho dinero en jugadores de calidad y con eso se ha igualado la categoría».

Pese a lo cual, hay cosas que no cambian. El Eibar, como en las dos temporadas anteriores, está entre los mejores y con muchos boletos para mantenerse ahí hasta final de temporada. «Por lo menos para seguir en la pelea porque el que está arriba a estas alturas es por algo y, aunque siempre puede haber algún descalabro, es raro que desaparezca, igual que pasa con los de abajo. Ahora mismo llevamos una línea muy seria, en la que quizá nos ha faltado ganar algún partido más, pero por lo menos somos un equipo muy difícil de ganar. Mantener esa línea de regularidad te lleva arriba, aunque para eso, aunque suene a tópico, hay que ir partido a partido porque aquí cualquiera te da un disgusto».

La semana

Goleadores. Diego Cervero (Logroñés) ha entrado en racha y ha empatado con Roberto Torres (Osasuna) al frente de la clasificación de goleadores, con 14 dianas por barba. El tercero en discordia es Yuri (Ponferradina), con 12, mientras Ibai (Bilbao Athletic), Manuel (Osasuna) y Alain Arroyo (Mirandés), con diez, cierran el cuadro de honor.

Remontadas. La 25ª ha sido una jornada de alternativas en los marcadores. El Eibar fue el único que empezó y acabó ganando su partido. No lo lograron Real Unión y Amorebieta, a los que Zamora y Osasuna rascaron un punto; el Alavés hizo lo propio con el Guijuelo; el Lemona pasó de ganador a perdedor para acabar empatando en Burgos; y Sestao River y Bilbao Athletic marcaron primero en Miranda y Ponferrada, respectivamente, para acabar perdiendo. La mejor parte, para el Sanse: en el ochenta tenía dos goles de desventaja y acabó ganando a la Segoviana.

Debut. Alex Vallejo, cedido por el Alavés, disputó el domingo sus primeros minutos con el Sestao River. Ángel Ortega del Eibar es, así, el único fichaje invernal de los equipos vascos que aún no ha podido debutar.

Copa Federación. Lemona y Tudelano disputan mañana en Arlonagusia (19.00) el partido de vuelta de los cuartos de final de la Copa Federación, tras el empate (2-2) de la ida.

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