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Raimundo Fitero

Millones

Hace unos días aparecía compungido ante las cámaras Luis del Olmo, al que uno reconoce como locutor de radio, probablemente comunicador, empresario, y formador de opinión muy de derechas desde sus púlpitos diversos en la sondas públicas y privadas. Su aparición no tenía nada que ver con los premios que otorga, el botillo maragato, ni de ese cínico partido contra la droga que organiza de la mano del exjuez prevaricador, que, por cierto, noticia que parece una broma: Garzón ha abandonado un comité de prevención de la tortura al que pertenecía. ¡Glup!

No, Luis del Olmo apareció acusando a su administrador de haberle robado mucho dinero, «unos cuantos millones de euros». Deben existir denuncias, juicios, y la cosa puede ser medio verdad, pero lo que más sorprende es que un locutor de radio, periodista, comunicador y empresario, por muchos años que lleve trabajando, tenga varios millones de euros para que se los roben. ¿Cuantos son varios? Hablan de entre tres y cinco los millones que han desaparecido. Es decir habían muchos más millones de euros por ahí, invertidos, cobrados, ¿pagados a Hacienda? Todo suena un poco mal. Por lo que tiene de burbuja en cuanto a emolumentos de algunos periodistas que se han enriquecido a base de componendas con los poderes.

Porque una de sus contemporáneas, Encarna Sánchez, según se puede ver en la serie biográfica, o casi, y por las declaraciones de empleadas, allegadas, supuestas amantes y carroñeros varios, manejaba también unos «cuantos millones», y si se encaprichaba de alguien le podía regalar, así, de entrada, un Mercedes, que vale su dinero, o unas joyitas a base de diamantes. Recuérdese que tras su fallecimiento hubo mucha movida con sus bienes, posesiones, acciones y fincas, una de ellas, en Marbella, construida de aquella manera, fue adquirida posteriormente por Antonio Banderas.

Hay muchos más casos de periodistas con «varios millones» en sus cuentas. Lo que nos ayuda a comprender el estado actual de los medios, que sufren, eso está claro, una crisis publicitaria, pero problemas estructurales heredados y sueldos desorbitados de las clases dirigentes. Hace falta mucho periodismo de investigación.

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