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TOUR 2012 | Peter Sagan ganó la sexta etapa, condicionada por una caída registrada a 25 kilómetros de meta

Euskaltel pierde a Astarloza y Txurruka, y Verdugo es seria duda

Mikel se dislocó el codo derecho, Amets se fracturó la clavícula que le hizo abandonar el Tour los dos años anteriores y Gorka sufre una herida de diez centímetros en la zona tibial. Valverde, Frank Schleck, Rolland, Mollema, Scarponi, Brajkovic y Gesink perdieron tiempo.

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Joseba ITURRIA

Peter Sagan logró su tercera victoria en el Tour tras imponerse en el sprint a un mermado André Greipel por dos de las múltiples caídas que se registraron en la séptima etapa. La más grave se produjo a 25 kilómetros de meta y afectó a muchos favoritos y a Euskaltel, que se puede quedar con seis corredores por el abandono de Mikel Astarloza y Amets Txurruka, y la herida en la zona tibial de diez centímetros que convierte en seria duda la continuidad de Verdugo.

El guipuzcoano sufrió una dislocación sin fractura del codo derecho y no llegó a terminar la etapa. Sí lo hicieron en el último grupo Gorka Verdugo y Amets Txurruka, que fueron trasladados a un centro hospitalarios para confirmar la herida del navarro y que el vizcaino padece una fractura de clavícula derecha sin desplazamiento que le impedirá tomar la salida hoy.

Es la cuarta edición consecutiva que abandona el Tour por desgracias. En la primera llegó fuera de control con Alan Pérez por culpa de las molestias en la cadera por una caída. En las dos últimas por la misma clavícula derecha que se volvió a fracturar ayer. La misma que se rompió en la Euskal Herriko Itzulia del 2010 cuando tenía opciones de ganar en Orio y había asegurado el maillot de la montaña.

Era tal la maldición que perseguía a Amets Txurruka que se quería olvidar este año del Tour para centrarse en el Giro, pero tras correr en Italia Gorka Gerrikagoitia decidió llevarlo a Lieja por la baja forma de Alan Pérez.

Fue una pena, porque Euskaltel ha corrido muy bien la primera semana, y buena prueba de ello es que Samuel Sánchez entró ayer con cinco compañeros de equipo en el primer grupo. Tampoco fue buena la etapa para Movistar. Los ocho corredores que le quedan se cayeron. Valverde se fue al suelo dos veces y está muy magullado. Erviti presentaba serias heridas en la parte derecha y fue trasladado a un hospital para curarle.

Danielson, octavo del pasado Tour, y Vigano también tuvieron que abandonar y, al menos, Freire no podrá salir hoy por la caída múltiple, que dejó a 80 corredores en el primer grupo. Por detrás se formó otro con los aspirantes a disputar la general involucrados en la caída y que, pese a las ayudas de los coches de sus equipos, llegó a meta a 2.09 con Scarponi, Brajkovic, Frank Schleck, Rolland, Jelle Vanendert, Peraud y Valverde. Gesink y Kruijswijk perdieron 3.31 para completar un día negro para Rabobank. Peor fue para Garmin porque, además del abandono de Danielson, Hesjedal y Vandevelde llegaron a 13.44.

Pero las caídas no solo abrieron distancias y provocaron abandonos. También decidieron la victoria de etapa. Cavendish se vio implicado en esa caída múltiple y Greipel sufrió dos con anterioridad que llevaron a su director a anunciar que no disputaría la etapa. Vio la falta de su mayor rival y se animó a buscarla pero, muy mermado, fue superado por Peter Sagan.

Goss desaprovechó su mejor oportunidad a pesar del gran trabajo de su equipo y solo pudo ser tercero. Debería plantearse quizás si merece la pena desgastar energías para ganar el sprint intermedio en la disputa del maillot verde o buscar solo las etapas, como hace Greipel.

Los equipos de los sprinters no quisieron desaprovechar una de las pocas ocasiones que les quedaban. La entrada en la fuga de grandes rodadores como Zabriskie (Garmin), Kroon (Saxo), Malacarne (Europcar) y Zingle (Cofidis), que llegaron a tener 6.30 de ventaja y fueron atrapados a tres de meta, motivó que la etapa se disputara a 45 kilómetros a la hora, y eso provocó que se registraran en un día más caídas que en las cinco etapas anteriores juntas.

El primer final en alto en un puerto corto, pero exigente

La séptima etapa del Tour se disputará hoy entre Tomblaine y La Planche des Belles Filles, con 199 kilómetros de recorrido y el final en alto en un puerto que presenta la suficiente dureza para marcar las primeras diferencias importantes entre los candidatos, sobre todo porque muchos de ellos se vieron involucrados en la caída de ayer. Si ya es difícil afrontar un puerto de Primera en un final en alto tras varias etapas llanas de 200 kilómetros, más lo es con sus cuerpos castigados con golpes y heridas.

La Planche des Belles Filles es un puerto corto, solo seis kilómetros, pero duro, con un porcentaje medio del 8,5%. En tres de los cuatro primeros el desnivel es del 9,4 y el final está situado en una rampa del 14% tras el único descanso que presenta el puerto. Será difícil que con esos porcentajes y su peso Fabian Cancellara pueda mantener el maillot amarillo.

Antes de ese puerto se suben otros dos de Tercera, de 3,1 kilómetros al 6,4%. El segundo a 49 kilómetros de meta. Es una etapa propicia para que llegue la primera escapada. En las últimas etapas las fugas se han producido de salida sin ninguna pelea y hoy costará más formarla porque no solo se disputa la victoria parcial, también el amarillo, salvo que RadioShack confíe en retenerlo con Cancellara o que haya equipos que confíen en sus escaladores para ganar.

Además están en juego las referencias para la crono del lunes y Evans intentará atacar al final al inglés para adelantarle en la general. Solo diez segundos les separan. Joseba ITURRIA

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