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Elecciones del 21 de octubre

La independencia suma apoyo pese a los discursos del miedo

Según la encuesta de Aztiker para GARA y NAIZ, quienes votarían sí en un referéndum que se convocara mañana alcanza ya el 49%, una cifra que no se había visualizado nunca hasta la fecha

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Iñaki IRIONDO | GASTEIZ

El 49% de los encuestados afirma que en caso de que mañana se realizara un referéndum sobre la independencia, votaría que sí. ¿Por qué destacar este 49% frente al 51% que votaría que no? Porque lo realmente novedoso del dato es saber que en estos momentos casi la mitad de la ciudadanía estaría dispuesta a dar ese paso.

Los datos de la encuesta que para GARA y NAIZ está realizando diariamente la empresa Aztiker coincidieron ayer con los que ofreció el CIS, dependiente del Gobierno español, según el cual el 41,5% de los habitantes de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa están «totalmente» o «más bien» a favor de la independencia, mientras que el 42,6% están «más bien» o «totalmente» en contra. Como puede verse, ambos grupos están prácticamente en un empate, lo que no ha sido habitual.

La encuesta de Aztiker revela también que la posición a favor o en contra de la independencia obedece a una causa sentimental o pre-racional, puesto que un 56% de los entrevistados no sabe o no responde a la pregunta de si la independencia sería beneficiosa o perjudicial.

En este ámbito de los sentimientos, el sondeo señala que el 47,8% de los encuestados se siente solamente vasco (27,6%) o mas vasco que español (20,2%). Entre tanto, es solo el 7,4% el que se siente únicamente español (5,1%) o mas español que vasco (2,3%). En medio, un 37,0% declaró sentirse tan vasco como español.

En cuanto a cómo son percibidas las diferentes candidaturas en relación a su independentismo, de 0 a 10 (siendo el 10 el máximo de independentismo), la ciudadanía sitúa a EH Bildu en el 8,2. Según el sondeo, el grado de independentismo del PNV es de 5,7. Al PSE lo sitúan en el 2,0 y al PP en el 0,9.

En esta especie de termómetro independentista, la media de la definición personal de los encuestados está en el 5,1. El 21,6% se colocaba en un grado de independentismo entre 0 y 2; el 9,6% entre 3 y 4. En el centro, 5, se colocan el 18,7%. El 15,5% considera que tiene un grado de independentismo de 6-7, mientras que en el máximo, nivel 8-10, se sitúan el 24,3%. Es decir, son más los que están por encima de la media que los que se quedan por debajo.

Independencia en campaña

La cuestión de la independencia, evidentemente, está presente en la campaña electoral, aunque algún partido, como el PNV, intenta evitar la palabra. Iñigo Urkullu ha encontrado en el concepto «menor dependencia» la forma de eludir el término independencia pero sin desecharlo del todo.

El PNV incluye en su programa la reivindicación de «Euskadi, nación en Europa», que define como «un sistema de autogobierno que permita el desarrollo de una comunidad vasca con identidad propia, plural y abierta al mundo, que incluya también la institucionalización de las relaciones con Nafarroa e Iparralde, en la medida en que así lo demande la ciudadanía, sobre la base del `territorio euskara', el territorio cultural compartido que ubica a la comunidad vasca en el mundo. La nueva Eurorregión de la UE».

Su propuesta de nuevo estatus pasa por la elaboración de un nuevo estatuto -aunque no lo define como tal-, para lo que buscaría un amplio acuerdo en el Parlamento de Gasteiz. Propone arropar los trabajos de la ponencia parlamentaria con la organización de unas jornadas internacionales, auspiciadas por el próximo Gobierno autonómico, y con un proceso participativo social. El programa compromete que «el resultado del proceso será sometido a refrendo popular en 2015».

En el ámbito jeltzale surgieron ayer otras dos voces. El exlehendakari José Antonio Ardanza afirmó que ante situaciones de «urgencia inmediata» como la crisis no queda «más remedio» que ir «atenuando» la reivindicación de la identidad nacional. Su sucesor, Juan José Ibarretxe, dijo en Barcelona que la «falta de democracia», entendida como la pretensión del Estado de decir a vascos y catalanes que decidan lo que decidan no van a poder cambiar nada, «genera más independentismo».

Motor de EH Bildu

La apuesta por la independencia se ha convertido en uno de los motores de EH Bildu, que ha organizado para el próximo sábado un gran acto nacional en el BEC. De hecho, la coalición es vista socialmente como una opción nítidamente independentista.

Su candidata a lehendakari, Laura Mintegi, defiende que Euskal Herria debe ser un Estado libre en Europa y propugna que ese estadio se alcance a través de un gran acuerdo, porque la independencia, en opinión de EH Bildu, «no se puede hacer contra nadie, hay que hacerla con todos».

Diques y miedos

Frente a estas opciones, el PSE y el PP están tratando de aparecer como los diques de contención del independentismo. Mientras Patxi López ha optado por intentar asustar asegurando que la independencia supondría una rebaja sustancial de las pensiones, Antonio Basagoiti está tratando de usar el debate a su favor. Por un lado, afirma que «cada vez está más claro que aquí hay un pacto entre PNV y CIU» para «llevar a España a su disolución»; y luego trata de obtener provecho de ello en la línea de su eslogan de campaña: «Si tú no vas, ellos ganan».

Según el CIS, la mayor duda está entre PNV y EH Bildu

El CIS ofreció ayer su encuesta electoral, que concede al PNV 27 escaños, a EH Bildu, 21-22; 14 al PSE; 9-10 al PP; y 3 a IU. Los datos más llamativos son que EH Bildu sería la fuerza más votada en Araba, donde obtendría siete escaños, así como la enorme subida del PNV en Gipuzkoa, que según el sondeo alcanzaría los 9 parlamentarios mientras que EH Bildu tendría entre 9 y 10. El ascenso jeltzale no se produciría en Gipuzkoa a costa de la coalición independentista, que mantendría el 34,8% del voto, parejo al que obtuvo Amaiur, sino a la fuerte caída del PSE y, sobre todo, a la debacle del PP, cuyos votos se irían hacia el PNV. Da la impresión de que la estrategia de los sectores extremos del PP de airear que «puede ganar ETA» está teniendo como efecto el apoyo de buena parte de su electorado al PNV, que aparecería a sus ojos como garantía para evitar la victoria de EH Bildu.

En la encuesta del CIS destaca el dato de que nada menos que un 37,3% de los entrevistados dice no haber decidido aún a quién van a dar su voto. De todos ellos, un 13,2% estaría dudando entre votar al PNV o votar a EH Bildu. Más de la mitad de quienes tienen esa duda en las pasadas elecciones a Cortes votaron a Amaiur, mientras que un tercio lo hicieron al PNV. También es grande, del 13,0%, el porcentaje de quienes dudan entre votar al PNV o hacerlo al PSE. Entre ellos, los que más votaron a Rubalcaba hace un año.

En cualquier caso, EH Bildu y PNV aparecen como los partidos con mayor fidelidad de voto, el 80,1% y el 79,5%, respectivamente. Por contra, la fidelidad del PSE es del 51,5% y la del PP cae al 44,6%.

En cuanto a la fórmula de coalición de gobierno preferida, la que más apoyo concita es la de PNV y EH Bildu (29,2%), seguida de PNV y PSE (23,8%). Pero se da la circunstancia de que la coalición PNV-EH Bildu es la que refleja la aspiración mayoritaria de quienes votaron a Amaiur (71,2%) y de quienes lo hicieron al PNV (48,5%). Sin embargo, la coalición PNV-PSE sube gracias al apoyo que obtiene en el seno del PSE (62,3%), pero no gusta tanto a los jeltzales (24,o%, la mitad de quienes quieren gobernar con EH Bildu). I. IRIONDO

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