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Maite Soroa | msoroa@gara.net

En su esencia

Las pataletas más o menos viscerales a cuenta de la decisión de Estrasburgo seguían ayer ocupando muchas páginas en los medios extremocentristas. Parece que la resaca va para largo, y como se empeñen en hacerse trampas al solitario, será más largo todavía. Lo cierto es que les cuesta asimilar el bofetón. Hay quien se lo toma a la tremenda, como Victoria Prego, que en «El Mundo» opinaba que si bien «las víctimas del terrorismo son las más dañadas» por la sentencia, «no son las únicas porque España entera y la democracia misma han sido golpeadas brutalmente en su esencia». Servidora no va a decir que el fallo no haya golpeado la esencia de eso que llaman España, que está cimentada en imposiciones, odios y muertes, pero mejor que la del «a por ellos» no cite la democracia porque algunas no paran de manosearla y ni siquiera saben qué significa.

Temiendo que la movida convocada por algunos grupos el domingo acabe con un cruce de cuchillos dentro de la derechona, que en esas andan, Prego pedía que la kalejira del domingo no sea «contra el Gobierno como si él fuera el culpable de lo sucedido. Eso sería buscar una cabeza de turco, una acción gratuita y estéril». Sin embargo, su colega de la diestra extrema Isabel San Sebastián no es de la misma opinión, y en «Abc» cargaba tintas contra el juez español de la Corte Europea, que a estas alturas se estará preguntando quién le mandaría estudiar Derecho. Intentando ser irónica, o algo así, afirmaba que «el socialista López Guerra hizo muy bien su trabajo: la doctrina está liquidada; las víctimas, humilladas, y los etarras, exultantes». Lo dicho, el señor magistrado desearía ser electricista. O periodista. Siguiendo en el periódico hermano de «El Correo» y «Diario Vasco», Ignacio Camacho anunciaba que «va a ser duro, muy duro. No es que en ellos no haya brotado un ápice de arrepentimiento, que la cárcel solo les haya cuajado un odio de hormigón, que no tengan el más mínimo titubeo de conciencia, sino que la sociedad que les va a dar acogida, la del cerrado y hosco ambiente del planeta batasuno, permanece blindada en una clausura moral impermeable». Sí, servidora también se pregunta de qué planeta viene este figura... Como conclusión, Camacho apuntaba lo siguiente: «Quedó escrito dos años atrás: era el final del terrorismo, no su derrota. Habrá quien se conforme con eso». Eso es lo que ocurre cuando a una le cuentan un cuento y encima se lo cree.

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