En la calle por no querer vender 4.000 acciones
Otilio Villarejo fue despedido por Sistemas Forjados de Precisión (SFP) de Zornotza «por falta de asistencia al trabajo» debido a continuas bajas por enfermedad derivada del trabajo, según afirma. En realidad, Villarejo dice que detrás del despido se encuentra que no quiere vender 4.000 acciones de esa sociedad anónima laboral, lo que está impidiendo que sus gestores lleven adelante sus planes.
La empresa Sistemas Forjados de Precisión (SFP) de Zornotza despidió en junio a Otilio Villarejo Núñez, en teoría, por una prolongada baja laboral, aunque el trabajador ha relatado a GARAque en realidad el despido se debe, sobre todo, a que no quiere vender una pequeña participación que tiene en esa sociedad anónima laboral y que, de momento, está impidiendo a sus directivos llevar adelante sus planes de fusión con otra empresa de esa localidad dedicada a la forja por estampación, que es de la misma propiedad mayoritaria. GARA ha intentado ponerse en repetidas ocasiones en contacto con los responsables de SFP, pero los directivos no han estimado oportuno atendernos.Otilio Villarejo ha llevado su protesta estos últimos días a la sede de la Agrupación de Sociedades Laborales de Euskadi (ASLE)debido a que todavía la empresa Sistemas Forjados de Precisión es una SAL. Sin embargo, según relató el trabajador despedido, desde esa agrupación «han escurrido el bulto». Este operario recuerda que desde 1995 ha tenido largos períodos de enfermedad, motivada por el trabajo que desarrollaba en la empresa por movimientos repetitivos, etc. «Llevo 32 años en la empresa, que antes era una cooperativa del grupo MCC, Tolsan. En 1994 se formó SFP, dado que la cooperativa quebró. De las seis plantas, quedamos cuatro: Elorrio, Zornotza, Legazpia y Lazkao. Eramos más o menos cuatrocientos trabajadores», señala.
Freno a los planes
Villarejo asegura que pagó cuatro millones de las antiguas pesetas por las cuatro mil acciones que tuvo que comprar de forma obligatoria al conformarse la sociedad anónima laboral. No obstante, la dirección de la compañía tiene otros planes y ha ido comprando los títulos de los trabajadores para convertirla en una sociedad mercantil. «En marzo tuve la primera conversación y, después de ésa, otras dos. Las últimas cambiaron de tono, porque manifesté mi intención de no vender las acciones». En mayo, le plantearon que «o vendía o iría a la calle con fecha 11 de junio, aunque estaba de baja laboral». Esa decisión que, para el trabajador, es un chantaje «puro y duro» se edulcoró al recibir, minutos después, la llamada de la directora de Recursos Humanos para que «nos olvidásemos de lo pasado», al tiempo que le proponía «la cesión de las acciones». Villarejo mantuvo su posición, por lo que fue despedido el 11 de junio, bajo el epígrafe de «despido objetivo y extinción de su contrato de trabajo», basado en «sus faltas de asistencia al trabajo, aún justificadas». En la actualidad, Otilio Villarejo ha presentado una demanda en el Juzgado de lo Social para intentar resarcirse de esa situación. Por otro lado, denuncia que la empresa le compraba las
acciones a 2,30 euros por título, «cuando yo pagué mil pesetas, el triple de lo
que me daban». Su caso no es el único, ya que otros trabajadores no han vendido
aún sus acciones, aunque los propietarios cuentan ya con un 95% del capital.
«Nunca he pensado en hacer negocio con mis acciones, porque con eso y sin eso,
me quedo igual», precisa Villarejo. Según manifiesta, esta situación ha
retrasado los planes de la empresa, ya que Forjing, la antigua Forjas
Amorebieta, se va a derribar y SFP ha ampliado los pabellones para acoger a los
trabajadores. Otilio Villarejo cree, además, que detrás de todo esto existe una
operación de «especulación inmobiliaria», ya que opina que Sistemas Forjados de
Precisión «tiene pérdidas» desde hace años, por lo que «están haciendo alguna
operación de esas que saben». -
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