Iñaki Lekuona
Confianza
Ya está. Acabáramos. Si la cosa sólo parecía peliaguda, los del pañuelo blanco y txapela han terminado por confirmarlo. El proceso está en crisis. Y eso en un país que había depositado tantas esperanzas en la resurrección democráti- ca y civilizada de un pueblo cansado, un pueblo maltratado y enfermo por las imposiciones culturales, políticas y armadas, pues duele profundamente. Bien mirado, el comunicado no nos dice nada que no sospecháramos. Pero, en nuestra ingenuidad, queríamos pensar que, a pesar de ser duro, largo y difícil, esto, de ir para algún lado, tendría que ir para adelante. Y descubrimos que de momento, ir para atrás no va, no, pero para adelante tampoco, que este proceso entrelazado pero no mezclado de pacificación y de normalización se queda atrancado en un limbo político de reproches, electoralismos y poses mediáticas. Y en este contexto, el último comunicado de ETA, sin decirnos nada que no temiéramos ya, tiene el poder de dinamitar ese pilar tan necesario en todo diálogo como es la confianza. Los que pudiéramos tener una mínima confianza en que, por encima de reproches, electoralismos y poses mediáticas, las negociaciones podrían ir avanzando aun a ritmo de caracol reumático, hemos tropezado en el comunicado y nos hemos roto los morros con la puñetera realidad: falta confianza entre las partes. Y Zapatero, en lugar de tranquilizar al personal, dice que de crisis nada, que viva España, el orden y la ley, la Benemérita y su Majestad el Rey, que la crisis sólo la tiene la ETA. Toda una muestra de confianza. Y, claro, luego están ésos que sacan pecho diciendo a los del pañuelo y txapela que a ellos nadie les da lecciones de democracia, que ellos siempre han estado a este lado de la línea roja, eso sí, organizando los unos pelotazos, gales, dispersiones, torturas, cierres de periódicos e ilegalizaciones, y coqueteando los otros con el poder, procreando clientelismos, enchufismos y ventajismos en provecho de los miembros del partido, carné en mano. Eso sí, todo muy democrático, que todo lo bendicen las elecciones, la Constitución del 78, el Estatuto de Gernika, EiTB, Rouco Varela y mi tía la de Amute, que nunca pierde la confianza, la pobre. En efecto, el proceso está en crisis. Hace años que lo está. Y esto no es pesimismo, que nadie se confunda. Simplemente es falta de confianza en la especie humana. -
|