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Alpinismo Andes

Andinismo con sello de identidad

Los eslovenos Gregal y Kozkej firman la primera a la cara este del Puscanpurta Este, en la cordillera peruana de Huayhuash. La primera etapa del proyecto «Mendi Bira 07», promovido por Fernan Ferreras y Kepa Escribano, ha tenido sabor andino

Andoni Arabaolaza | DONOSTIA

Movimiento en las cordilleras andinas peruanas del Huayhuash y de la Blanca. Eso es lo habitual, así como que se den resultados más que interesantes. Y si por allí se deja ver Pavle Kozjek, no hay duda de que algo bueno se va a cocer. Leía ya hace tiempo en un libro que lo del alpinista esloveno con las montañas peruanas es como una historia de amor. Le va la marcha andina y son incontables las visitas que ha realizado. Pero, eso sí, esas idas y venidas han tenido siempre un sello de identidad. Dicho de otra forma, las actividades andinas de Kozjek están unidas a la aportación.

Y esta temporada, cómo no, se ha sacado otro as de la manga. Esta vez, junto a otro compañero de batallas, Grega Kresal, se ha hecho con la primera a la cara este del Puscanpurta Este (5410 m) en estilo alpino. Ya en el 93 ambos alpinistas eslovenos hacían de las suyas por la este del Chacraraju (VII, A2), y ahora de nuevo querían dejar su impronta en lo desconocido. Se fueron al extremo sureste de la cordillera del Huayhuash, en busca de soledad y buena tapia. Lo tenían claro: la este del Puscanpurta Este. Kozjek, como adelanta a Gara, le echó el ojo tras verlo en la guía de Jeremy Frimer: «Leyendo la guía de Frimer me di cuenta que la este del Puscanpurta Este estaba todavía virgen. Contó con un intento hace 20 años, pero a partir de ahí no ha tenido más visitas. Todo ello me inspiró, y no tuve dudas de intentarlo».

La cordada eslovena se puso en marcha a principios de julio. Once horas de trayecto entre Huaraz y Cajatambo, otros dos días de trekking y montan el campo base en la cara sur de la montaña. Son las 4 de la mañana del día 6. Kresal y Kozjek salen de la tienda, y en una hora se plantan en la base de la pared. Por delante, 200 metros de hielo fácil. Hasta ahí, nada de problemas. Llegan hasta la sección de roca, tiesa y con unas características particulares, y es que se enfrentaron a la típica roca volcánica del grupo del Puscanpurta. «Escalar en este tipo de roca ha sido muy especial; le ha dado un punto más a la escalada. Tenía excelente adherencia, así como bonitas y limpias fisuras. Pero también hemos escalado zonas peligrosas con grandes bloques sueltos. Menos mal que en Eslovenia estamos acostumbrados a la roca inestable», señala Kozjek.

Empieza la diversión. Roca con dos largos fáciles de IV+ y V de placa que les lleva a una evidente repisa. Siguen por un sistema de fisuras y diedros (6b+/c), gozando con la perfecta roca monolítica y con unas posibilidades de protección que no eran las más deseadas, pero tampoco las más expuestas. Sexto largo, el llamado «Scary Corner», 10 metros de escalada para pillar un diedro particular donde los bloques se balanceaban para todos los lados. Un canto caprichoso que se movía quiso que un camalot se quedara allí de recuerdo. Lo más difícil ya lo habían solventado. Poco a poco se dirigen hacia la derecha, con más diedros y dos largos y medio (V, IV+) que les deja en la arista somital rota, ya en la cara norte. Hacía las 14:00, los eslovenos se plantaban en la cumbre del Puscanpurta Este tras abrir vía en su cara este. Quedaba el descenso. Miran a la normal (arista oeste del 86), pero está rota y peligrosa. Se decantan por rapelar la ruta recién ascendida.

En total fueron 14 horas de actividad, de ida y vuelta, para una primera a la cara este del Puscanpurta Este (segunda ascensión a la montaña), que lleva el nombre de Stonehenge. Seiscientos metros de nueva línea, con una dificultad máxima de 6c en roca y una media de 6a, y con secciones de hielo 70/50.

Mixto en el Taulliraju

Y del Huayhuash, a la Cordillera Blanca. En esta ocasión, con los estadounidenses Micah Retz y Dave Turner, que apuestan por una de las estrellas de la zona: el Taulliraju (5830 m).

Querían una nueva vía directa por su cara suroeste, pero, tras analizarla, se dan cuentan de que estaba muy peligrosa por las avalanchas que caían. Con comida y gas para unos cuantos días, la cordada se dirige a la cara norte, y es que desde el 79 no contaba con ninguna nueva ruta: la original, la Terray, es del 56 (MD, A1, 60º, 500 m) y la Bacan-Busch del 79 ( V, 5.9, AI4, 95º, 600 m).

Plantan el base a diez minutos del glaciar del Taulliraju-Puchirca. Son las 19:00 para cuando se ponen en marcha. Para calentar escalan unas secciones de hielo, y enseguida les llega la hora de apretar: una zona de roca que iba a ser la clave de la actividad. Escalada mixta de gran calidad en granito vertical. Más hielo entre 70º y 85º, y justo dos largos por debajo de la cima se mete el sol. Frío, hielo duro y una cornisa infranqueable por encima. Deciden rapelar.

En total, han sido dieciocho horas de escalada, otras cuatro para el descenso, para una línea de 650 metros, dificultades de 5.10, WI5 y M6 y escalada en estilo alpino: «Las condiciones fueron tan cambiantes que no nos ha resultado nada fácil graduar», señalan los estadounidenses.

También intentaron realizar el primer ascenso de la dura y técnica arista oeste. Fue un día y medio muy intenso, pero las condiciones peligrosas de la nieve les hizo desistir.

«stonehenge»

En total fueron catorce horas de actividad,de ida y vuelta, para abrir la vía «Stonehenge». Seiscientos metrosde nueva línea,con una dificultad máxima de 6c en rocay una media de 6a

«Mendi bira 07», por Andes y Nueva Zelanda

El proyecto «Mendi Bira 07. Escaladas de alta dificultad alrededor del mundo» ya ha cumplimentado sus dos primeras etapas. Se trata de la idea promovida por los alpinistas Fernan Ferreras y Kepa Escribano de escalar por las tapias y montañas de los cinco continentes en estilo alpino. La primera etapa, la de América, la han llevado a cabo en los Andes peruanos.

Su primer objetivo, la cara este-sureste del Huascarán Sur (6768 m). Querían abrir una nueva ruta, pero no fue posible. Dos días para llegar a la base del glaciar que da acceso a la cara sureste, y diez horas de escalada antes de darse la vuelta por el fortísimo viento que azotaba la pared: «Superamos la barrera rocosa que parte la pared en dos y que supuso el largo más difícil de la vía. Pero el viento era muy violento. De donde dimos la vuelta en adelante nos quedaba todavía mucho para la cima, pero sólo 200 metros de pared ya más fácil».

Algo de descanso y a por el segundo reto: la ruta Jaeger del Chacraraju Este (6001 m). Escalan la vía en nueve horas y en estilo alpino, pero al llegar al último largo cimero se encuentran con una enorme cornisa de nieve polvo muy peligrosa. Media vuelta y a rapelar para una vía de ED que llevaba dos años sin ser escalada.

De nuevo descanso, un poco de deportiva por los alrededores de Huaraz, y vuelven al Chacraraju, pero a su cara oeste, con idea de abrir nueva vía. Esta vez, el glaciar y la rimaya de acceso les impide proseguir. Para que no decayera el ánimo, cambian de tercio y se plantan en La Esfinge. De allí se llevan Welcome to the slabs of Korichanca (7c+), una vía de 650 metros que sacan hasta 7b+ a vista. Y con sendos intentos al Chacraraju y a la este del Pisco termina la primera etapa.

De los Andes peruanos a Nueva Zelanda, segunda etapa del «Mendi Bira 07». Sin Ferreras, Escribano, junto a su compañera Iber, da los primeros pasos en este segundo reto en el invierno austral de la montañas kiwis. Entre lo más destacado de su periplo oceánico, cabe destacar la ascensión en solitario del alpinista vizcaino en la cara oeste del Mount Wakefield (2058 m, Parque Nacional del Mount Cook) de la vía Hot salade (MD+, 1.200 m). «Salgo de noche, y el tiempo parece que promete. La vía empieza por una pala de 45º, cortada por un primer muro de 20 metros de M5. Se tumba, pero 100 metros más arriba se vuelve a poner tieso. Varios tramos de hielo muy bueno a 75º me dejan en una pala. Pillo nieve sin transformar a 45º y escalo una zona mixta muy delicada con tramos claves que ceo que serán de M5. Finalmente llego a otra sección de las mismas características, pero con pequeños resaltes de unos 6 metros. Todavía me falta un montón para llegar a la cima. Tras cinco horas de escalada logro mi objetivo», nos relata Escribano . Andoni ARABAOLAZA

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