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El viraje conservador de la Iglesia católica azuza nuevas campañas en favor de la apostasía en Bizkaia

El viraje integrista de la jerarquía de la Iglesia católica está alimentando nuevas campañas de colectivos en Bizkaia en favor de la apostasía, iniciativa avalada por una resolución de la Agencia de Protección de Datos. Más de 200 personas ya se han adherido a la misma.

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Agustín GOIKOETXEA

Una concentración de un centenar de personas el pasado domingo a las puertas de la iglesia de San Nicolás, en El Arenal bilbaino, ha sido la última expresión pública de la campaña que la Asamblea de Mujeres de Bizkaia y otros colectivos vienen desarrollando para responder «a los continuos ataques de la Iglesia católica» contra la libertad sexual, de apoyo al golpe militar fascista de 1936 o su interés en condicionar los avances sociales en pleno siglo XXI.

En esa movilización, el colectivo feminista confirmó que ya dispone de más de 200 solicitudes de personas que desean apostatar de la Iglesia que dirige Joseph Ratzinger. No es el único grupo que promueve el abandono de la Iglesia católica después de haber entrado a forma parte de ella mediante el bautismo. Una decena ha conformado una plataforma ciudadana para impulsarla. En los últimos meses, 103 vizcainos han apostatado, muchos por iniciativa de Hegoak.

La declaración de apostasía es el único medio que la Iglesia católica, en principio, reconoce para que una persona bautizada deje de pertenecer a ellla de forma voluntaria, ya que el apartarse de la práctica religiosa en ausencia de una manifestación formal de abandono no comporta para la Iglesia ninguna situación especial. En su práctica habitual, hasta una resolución de la Agencia de Protección de Datos (APD) de julio de 2007, se negaba o ponía trabas a la aceptación de las declaraciones de apostasía.

Tras las últimas decisiones de la APD, en cumplimiento de la Ley Orgánica de Protección de Datos, la Iglesia católica está obligada a suprimir de todos sus registros, comenzando por el libro de bautismo, de la persona que así lo demande. La tramitación administrativa comienza con la petición al Obispado de que cancele los datos de la partida de bautismo, y de todos los demás que pueda tener sobre la condición de partícipes de la Iglesia de Roma. Para ello, quien lo reclama debe ampararse en la Ley española de Protección de Datos de Carácter Personal, que da derecho a que se cancelen los datos que la institución tiene sobre los ciudadanos sin autorización de éstos.

Los requisitos básicos para la solicitud de cancelación son una fotocopia del DNI, que no hace falta compulsar, y un escrito dirigido a la autoridad responsable de los documentos, que es el Obispado. Los libros de bautismo están en las parroquias, y los párrocos son los encargados del registro, pero los responsables de la diócesis tienen que asegurar la cancelación. Por tanto, si alguien no sabe en qué parroquia le bautizaron, no importa, puede hacer igual la petición.

Certificar la entrega ante el Obispado

No hace falta otro documento, «pero podría ser conveniente dar la fecha y parroquia de bautismo», aclaran desde la Asamblea de Mujeres de Bizkaia, que apostillan que no es necesaria tampoco una partida de bautismo. Sí es importante que se certifique la entrega de la petición en el Obispado.

Además, hay que solicitar al Obispado una declaración de apostasía, en la que se confirma que se ha renegado de la religión que lidera Benedicto XVI. Esta gestión está regulada por la Iglesia, que exige una partida de bautismo y entrevista personal. «No hay derecho a oponer otra fórmula, es una cuestión de la Iglesia», señalan.

Puede ser que las autoridades eclesiásticas deniegen la cancelación; en este caso, muchos solicitantes recurren a la Agencia española de Protección de Datos, que les está dando la razón en su derecho a anotar la solicitud de baja en el margen de la partida de bautismo. Además, otros recursos judiciales ante la Audiencia Nacional han prosperado, resolviendo los magistrados que no debe ser una anotación en el libro de bautismo de la parroquia, sino la supresión de la inscripción. La Conferencia Episcopal española ha recurrido el fallo ante el Tribunal Supremo, que debe pronunciarse sobre esta cuestión.

La Asamblea de Mujeres de Bizkaia informa a los interesados de que, desde que se presenta la documentación en las oficinas de la diócesis en Begoña, el Obispado tiene un plazo de diez días para contestar que ha procedido a la cancelación de los datos. «No lo hará -adelanta-, porque en todo caso haría la anotación, pero esto tampoco lo está haciendo a la primera. Y después tenemos un año para ir a la APD».

La plataforma por la apostasía en Bilbo, por su parte, recuerda que la campaña empezó hace unos dos años a raíz de «la posición totalmente irrespetuosa para con ciertos colectivos, como el de los homosexuales, o contraria a la práctica de determinados derechos por parte de las mujeres». «Cada vez es más difícil -manifiestan desde Sare Antifaxista que participa de esta iniciativa popular- permanecer en una organización reaccionaria, que beatifica falangistas y roba los bienes del pueblo, como en Nafarroa donde ha inscrito a su nombre iglesias levantadas con el dinero del pueblo».

Este grupo antifascista de Euskal Herria defiende el derecho a la apostasía y critica que la Iglesia «nos cuenta entre los suyos para aparentar, aunque no practiquemos sus ritos irracionales, y que se aprovecha de la costumbre social impuesta hace siglos». Hasta el momento, han participado en acciones de propaganda y el lanzamiento de panfletos informativos frente a los templos.

Dentro de su campaña en favor de la laicidad, «y en respuesta a los continuos ataques de la Iglesia católica: negando los derechos de las mujeres a decidir sobre su vida y sus cuerpos y el derecho a la libertad sexual...», la Asamblea de Mujeres de Bizkaia pretende entregar todas las peticiones de apostasía que logren el próximo 14 de marzo en el Obispado de Bilbo, en Begoña.

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