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«Entre sombras», cinco fotógrafos buscan en Altzuza el alma de Oteiza

Un museo que se precie ha de estar permanentemente habitado por fantasmas, y más aún uno dedicado a Oteiza, donde pervive el espíritu de alguien que luchó hasta el final por trascender a la muerte. Éstas o parecidas palabras empleó ayer Carlos Cánovas en la presentación de «Entre sombras», un proyecto en el que han participado cinco fotógrafos -o quizá fotómacos- empeñados precisamente en captar en imágenes el espíritu de Oteiza que impregna Altzuza.

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Martin ANSO | ALTZUZA

Oteiza dijo en más de una ocasión que los fotógrafos eran, en realidad, fotómacos, pues, más que escribir con la luz, luchaban con ella. Quizá Luis Azanza, Clemente Bernad, Carlos Cánovas, Koldo Chamorro y Xavier Landa se hayan sentido más fotómacos que nunca al participar en un proyecto significativamente titulado «Entre sombras», consistente en captar imágenes en el museo de Altzuza, con el objetivo de «desentrañar algunos de sus misterios» y «aportar nuevas miradas».

El resultado es una colección de sesenta fotografías reunidas en el libro «Entre sombras-Itzal artean», presentado ayer, con ocasión del quinto aniversario de la apertura del museo y dentro de los actos conmemorativos del centenario del nacimiento del artista de Orio.

El proyecto surgió fruto de las conversaciones entre el entonces director del museo, Pedro Manterola, el subdirector, Juan Pablo Huércanos, y Carlos Cánovas, que, a la postre, ha terminado comisariándolo.

«Nos planteamos -dijo éste ayer- cómo veían el museo algunos ojos supuestamente entrenados para ver. Cómo veían el edificio y la obra que alberga o, dicho de otro modo, cómo podía relacionarse la fotografía con el continente y con el contenido. Ya sé -reconoció- que este lenguaje parece más propio de una compañía de seguros, pero, desde que se erigió el Guggenheim, parece inevitable también en el mundo del arte».

Surgieron también otras cuestiones: ¿Van a consentir el edificio y la obra de Oteiza dejarse desnudar por ojos intrusos? ¿Van a ser capaces esos ojos intrusos de practicar el desnudamiento con honradez?

«En aquellas conversaciones, la palabra clave fue `sentido' -detalló Cánovas-. Se trataba de encontrar un punto de confluencia en el que todas las cosas tuvieran sentido». Precisamente, lo que más satisfacción le ha producido es «el modo en el que los fotógrafos se han entregado a ese sentido».

Cada uno lo ha hecho desde su propia concepción artística. Así, Luis Azanza (Iruñea, 1961) ha optado por un enfoque experimental. En una especie de «rebelión contra la tecnología que de alguna manera padecemos», utiliza lentes de baja calidad, «prácticamente de juguete». En su trabajo, las luces apagadas vienen a llamar la atención sobre algunos aspectos misteriosos del museo. «El esquematismo de sus composiciones revi- te una y otra vez a la obra de Oteiza», aseguró Cánovas.

Clemente Bernad (Iruñea, 1963) comparte el interés por «lo misterioso», pero apunta «en otra dirección poética». Para él, «el museo es un lugar habitado por fantasmas en el que ocurren cosas inexplicables. La pretensión de racionalización, inherente a los museos, es imposible, incluso absurda, y, en todo caso, el interés estaría en otra parte». Sus propuestas son dípticos constituidos por una imagen en blanco y negro y otra en color; una, obtenida por un procedimiento tradicional y, otra, con técnicas digitales.

Koldo Chamorro (Gasteiz, 1949) opta a veces por imágenes múltiples, «como subrayando la imposibilidad de captar la esencia de algo con una foto aislada». Cánovas dijo que el autor no deja que la realidad estropee una buena foto y puso como ejemplo una en la que aparece un paraguas sobre la tumba del escultor y su mujer, «cogidos de la mano para salir al monte».

Xavi Landa (Irurita, 1959) mantuvo una relación estrecha con el artista durante años, por lo que tiene motivos para saber que el oriotarra denostaba los trabajos fotográficos «aseados», que, con frecuencia, «más que mostrar una obra, la ocultan». La fotografía de Landa «nace deliberadamente contra eso», afirmó Cánovas. En sus imágenes, en las que juega a menudo con la pixelación, «ha mezclado recuerdos biográficos e incluso reflexiones de Oteiza en los albores de la fotografía digital».

El propio Cánovas (Hellín, 1951) ha agrupado sus fotos bajo el título «Escenificaciones», porque considera que el Museo Oteiza, «como todo museo, es, en el fondo, un escenario teatral». A partir de ahí, desde la ironía, ha intentado «faltarle al respeto». Un ejemplo es la imagen del friso de los apóstoles de Arantzazu, en el que no hay catorce, sino quince. Recordó al respecto que Oteiza, en una ocasión en que le preguntaron por qué, en lugar de los doce canónicos, había esculpido catorce, respondió que porque no le cabían más. «A mí, en cambio, sí me cabían, y por eso he puesto quince -aclaró Cánovas-, así es que a partir de ahora no sólo hay un traidor, sino también uno falso».

«Revitalizar la mirada»

El hasta hace poco director del museo, Pedro Manterola, excusó ayer, por razones de salud, su presencia en Altzuza. Sin embargo, su opinión sobre «Entre sombras» está contenida en un texto titulado «(El Museo) entre luces y sombras» incluido en el libro. En él defiende la «vigencia» de un tipo de fotografía como el practicado por Azanza, Bernad, Cánovas, Chamorro y Landa, «que, frente a la virulenta e invencible plaga de imágenes que cada día nos aplasta sin piedad, es capaz de añadir realidad a la realidad, ofrecer nuevos argumentos al saber e ignorar de las cosas, incorporar inesperados aspectos a lo conocido, abrir y mantener abierta para el ojo y la conciencia el misterio de luces y oscuridades que nos envuelve, y, de paso, revitalizar nuestra mirada exhausta».

Asteburuan, sarrerak eta autobusak doan

Orain dela bost urte inauguratu zuten Altzuzako Oteiza Museoa. Hori dela-eta, larunbat eta igandean sarrerak eta bisita gidatuak doan izango dira bertaratzen direnentzat. Are gehiago, Iruñetik errazago joateko autobus bat egongo da, hori ere doan. Interesa duenak 948-33 20 74 telefonora deitu beharko du.

«Itzal artean» liburuaren aurkezpenaren aitzakian, Pedro Manterolaren ordez zuzendari izendatu duten Gregorio Diaz Ereñok lehen aldiz hartu zuen parte museoko ekitaldi ofizial batean. Manterolak eginiko lana goraipatu eta bide bertsutik jarraitzeko asmoa azaldu zuen Diaz Ereñok.

Juan Ramón Corpas Kulturako kontseilaria ere izan zen atzo Altzuzan. Oteizaren mendeurrena dela-eta, aurten museotik bideratuko dituzten hainbat ekimen nabarmendu zituen, esaterako, Klarionen Laborategiaren aurkezpen arrazoitua (2.000 pieza inguru), eskuizkribuen eta argazkien katalogazioa eta digitalizazioa (16.000 dokumentu) eta, batez ere, urrian egingo duten kongresua, Oteizari buruzko aditurik garrantzitsuenak bilduko dituena. M.A.

169.000 VISITANTES

El nuevo director, Gregorio Díaz Ereño, informó de que el Museo Oteiza ha sido visitado en estos cinco años por 169.000 personas. Afirmó que, desde su inauguración, se ha convertido en clave para la divulgación no sólo de la obra de Oteiza, sino, en general, del arte contemporáneo.

Ficha

Título: «Entre sombras-Itzal artean». Fotografías: Luis Azanza, Clemente Bernad, Carlos Cánovas, Koldo Chamorro y Xavier Landa.

Textos: Pedro Manterola y Carlos Cánovas. Edita: Fundación Museo Jorge Oteiza. Precio: 25 euros.

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