Txente REKONDO *
La rusia de hoy
La situaci�n del gigante ruso es con frecuencia presentada en Occidente con estereotipos cargados de prejuicios y comentarios despectivos interesados. Proliferan calificativos simplistas, del tipo �centralista, presidencialista y chauvinista�, y no faltan alusiones a una suerte de �dictadura putiniana�. A ello se suman t�picos sin argumentaci�n seria, �la mafia rusa, el caos social, la corrupci�n generalizada�, en un intento de desacreditar a Putin pero sin contrastarlo con la situaci�n que se vive en el pa�s.
Desde la ca�da del muro de Berl�n, la reordenaci�n y recuperaci�n de Rusia es evidente, por mucho que algunos no quieran aceptarlo. En este sentido, llama la atenci�n la disparidad de opiniones entre los analistas occidentales y los intelectuales rusos, partidarios o no del actual presidente. Estos �ltimos no tienen empacho a la hora de se�alar las deficiencias del sistema pol�tico actual, pero no ocultan su enojo ante sus colegas occidentales que intentan a toda costa tender un manto de oscuridad sobre otros aspectos que apuntar�an a la recuperaci�n de Rusia en el �mbito local e internacional. Los diferentes pensadores llevan tiempo buscando una definici�n para ese sistema, del que reconocen que no guarda los par�metros occidentales de democracia, pero que no dudan tampoco en definir en torno a esa palabra. De esta forma, fue el antiguo director del peri�dico ruso Nezavisimaya gazeta, Viktor Tretiakov, quien en el a�o 2000 utiliz� el t�rmino �democracia dirigida� para expresar la realidad pol�tica de Rusia. Otros apuestan por calificarlo de �democracia soberana de estilo ruso�, y los hay tambi�n que se refieren al r�gimen de Putin como un �sistema neozarista�. A pesar de que el desmantelamiento del sistema social previo no ha sido corregido, en otros aspectos, la situaci�n del pa�s ha cambiado mucho en los �ltimos a�os. El crecimiento econ�mico, motivado en buena medida por el uso de la energ�a y sus capacidades como factor geoestrat�gico y comercial, es algo innegable. Si bien el reparto de esta riqueza no se ha hecho de una forma universal, algo que por otra parte tampoco se hace en Occidente, la recuperaci�n de Rusia en algunos aspectos econ�micos salta a la vista. Algunos han se�alado el importante mercado inmobiliario que existe hoy en d�a en Mosc�, donde la compra y venta de pisos se ha disparado. En segundo lugar nos encontramos con lo que se ha llamado �la recuperaci�n del Estado ruso�. Frente a la desorientaci�n ideol�gica, identitaria y social de los noventa, la presidencia de Putin ha logrado al parecer frenar esa situaci�n y mostrar un Estado centralizado y fuerte. La bonanza econ�mica, la decisi�n de acabar con las privatizaciones en empresas clave del sector energ�tico y retomar su control por parte del Estado, el poder�o militar que parece haber dejado atr�s la imagen de un Ej�rcito en desbandada al tiempo que se sit�a como uno de los mayores exportadores de armamento del mundo... Pese a que persisten lagunas muy importantes, como que buena parte de la sociedad rusa vive bajo los niveles de la pobreza, el resurgir de movimientos fascistas y xen�fobos (la Gran Rusia blanca), y de las mafias. La ocupaci�n de Chechenia tampoco ha desaparecido del escenario pol�tico ruso, y como hemos visto estas semanas su utilizaci�n por parte de algunos sectores resurge con fuerza en momentos coyunturales. Y en tercer lugar, y directamente relacionado con las
dos transformaciones anteriores, nos encontramos con el cambio de la pol�tica
exterior, que ha permitido que Rusia recupere buena parte del peso internacional
del pasado, aunque son alcanzar todav�a el nivel de los a�os de Guerra Fr�a y
del bipolarismo mundial. Los movimientos de Mosc� en la escena internacional le
est�n ayudando a reforzar su posici�n al tiempo que debilita el unilateralismo
impulsado desde Washington.
Cambios
Los dos pr�ximos a�os Rusia har� frente a dos citas electorales, las legislativas del pr�ximo a�o y las presidenciales de 2008. En el primer caso, la popularidad de Putin , la fragmentaci�n de la oposici�n, y la falta real de alternativas al Kremlin hacen poco probable que se produzca un giro. Uni�n Rusia, el proyecto presidencial, volver�a a ganar sin apuros. Juega a su favor la estructuraci�n de todo el sistema, la captaci�n de personajes que podr�an en un momento dado intentar una aventura junto a la oposici�n, y que incluso han llegado a asumir las posiciones pol�ticas que deber�an ser el signo identificativo de la oposici�n a Putin. De seguir esta recuperaci�n econ�mica, buena parte de la sociedad seguir� manteniendo su apoyo a Putin y alejada de aventuras personalistas como las que pretenden poner en marcha algunos grupos opositores. �Una democracia soberana, una econom�a fuerte y una potencia militar� son los nuevos valores que dicen defender los m�s pr�ximos a Putin. Algo m�s complejas se presentan las presidenciales. Tras anunciar el presidente ruso que no se volver� a presentar, a pesar de presiones cercanas o del importante apoyo popular con que cuenta, la carrera para sucederle parece que ya ha comenzado. Dentro del aparato estatal Putin ha tejido una compleja red de colaboradores que esperan impacientes la designaci�n por Putin de su sustituto. Destacan algunos oligarcas pr�ximos al aparato estatal, sectores de la burocracia y sobre todo los siloviki, el personal proveniente de los servicios secretos y del Ej�rcito que Putin ha colocado en diferentes esferas del poder, pero evitando, al mismpo tiempo y astutamente, que lo monopolicen. Aunque todav�a es pronto Putin se guarda la carta de su sucesor hasta el �ltimo momento para evitar su desgaste y la lucha por el poder puede dejar a varios en el camino, los nombres que m�s suenan son Sergei Ivanov, ministro de Defensa y amigo personal del presidente; Dmitry Medvedev, viceprimer ministro y declarado extraoficialmente como el favorito y Vladimir Yakunin, presidente de los ferrocarriles rusos y miembro del c�rculo de consejeros presidenciales� Sea quien sea el elegido, Putin maniobrar� para quedarse en una c�moda posici�n tras el tel�n desde el que poder maniobrar sin ser importunado por los cambios que podr�an darse. La importancia de esos acontecimientos no ha pasado desapercibida en Occidente y por ello, ante el temor en el Kremlin de que se pueda reproducir el virus de las revoluciones de colores en Rusia, Putin ha puesto en marcha una dura pol�tica de control sobre las ONGs locales y extranjeras. Los acontecimientos de estas semanas en torno a Chechenia y a personas que han tenido relaci�n con la guerra podr�an reflejan la lucha interna por colocarse en esa carrera presidencial. Si los �misteriosos� atentados de 1999 fueron la catapulta para Putin, quien us� la excusa chechena para vencer en las presidenciales del 2000, la muerte de Politkovskaya, de Baisarov, y m�s reciente de Litvinenko, ser�a una sucesi�n de episodios entrelazos por la guerra de Chechenia y la lucha por el poder en el Kremlin. El enmara�ado panorama ruso seguir� avanzando en una u otra direcci�n, y los cambios en el curso actual de los acontecimientos tendr�n repercusiones en todos los aspectos de la vida del pa�s, incluso en el complejo sistema edificado por Putin durante su presidencia, y que a buen seguro querr� conservar y desarrollar m�s all� del 2008, aunque no sea el quien ocupe la presidencia del Kremlin. - (*) Txente REKONDO: Gabinete Vasco de An�lisis
Internacional (GAIN).
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