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Goleada en el Camp Nou

Al final, ocho pedruscos en la mochila

Los rojillos no saben contrarrestar el vendaval culé, al que colaboraron también con errores propios. Antes de cumplirse el cuarto de hora, los de Mendilibar, fiel a su esquema de juego, ya perdían por 2-0 y, a partir de ese momento, la escuadra navarra bajó los brazos.

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Osasuna 0
Barcelona 8

Natxo MATXIN

Había avisado José Luis Mendilibar que si los suyos no estaban al cien por cien, el equipo acabaria trayéndose una mochila llena y presagió que «te pueden meter ocho». Acertó. Difícil justificar semejante amarga goleada sólo por errores propios cuando te mides a un contrario como el Barcelona. Más bien, mitad y mitad: méritos locales difíciles de contrarrestar, pero también algún contrasentido en una alineación que se mostró claramente errónea y que al final se dejó llevar por las adversas circunstancias.

No dio la impresión de que fuese el mejor compromiso para hacer debutar a Rubén ni el técnico rojillo supo contrarrestar la variante táctica de Guardiola sumando a Alves al medio campo, con todos los atenuantes que se puedan poner ante la calidad de los hombres que dirige el de Santpedor.

Además, si para los 12 minutos se pierde 2-0, muy poco cabe decir. El vendaval culé arrolló a los de Mendilibar a las primeras de cambio, pese a que los rojillos trataron de meter miedo en la primera aproximación al área de Valdés con una presión y robo de balón de Damià que no hacía presagiar lo que luego se le vendría encima a la escuadra navarra. El saque de esquina generó, además, que un centro chut de Nino acabase golpeando en el travesaño y metiendo cierto miedo en el cuerpo culé.

Fue un espejismo, pues casi inmediatamente después, el mejor jugador del mundo ponía los carriles para despejar todas las dudas que se habían cernido sobre su equipo entre semana. La posición muy adelantada de Alves -una de las novedades tácticas de Guardiola- permitió ganarle la espalda a Raitala y tocar de cabeza al segundo palo, donde apareció Messi para rematar de manera acrobática a las redes rojillas.

Comenzaba el martirio. Tocada por haber encajado tan rápido, la formación ayer azulada trataba de zafarse de los golpes de un rival enrabietado por las críticas. Andrés Fernández hacía las veces de sparring, con sendas paradas a Villa y al omnipresente Messi, pero no podía hacer nada ante una asistencia del argentino a la que llegó con pericia y eficacia el veloz Cesc y el lento Rubén. La suerte estaba echada sin apenas haberse cumplido el cuarto de hora.

Aún hubo tiempo antes de irse a vestuarios para vivir un nuevo episodio entre la liebre Cesc y la tortuga Rubén, a la que tuvo que volver a poner remedio de nuevo Andrés Fernández superando al catalán en el mano a mano. Las diagonales del ex gunner y las penetraciones de Alves -Raitala no supo sujetarle- desarbolaban con facilidad el entramado defensivo rojillo.

Manita antes del descanso

De una de estas últimas estuvo a punto de sacar fruto Messi, pero su cabezazo se fue al palo, mientras Osasuna apenas inquietaba a los blaugranas con un tiro lejano de Puñal que detenía sin problemas Valdés. Lo más duro, sin género de dudas, estaba por llegar de ahí en adelante.

Villa, que siempre se apunta a las citas con los rojillos, subía el tercero al marcador y superaba después la docena en su cuenta particular cada vez que se mide a la escuadra navarra. Los de Mendilibar ya estaban rotos por todos lados y la jugada del cuarto tanto culé fue sintomática. Rubén volvió a quedarse atrás en la carrera con Villa y Roversio acabó por introducir la pelota en propia puerta, aunque a esas alturas hablar de mala suerte era un sinsentido, sobre todo cuando Messi anotó el quinto a falta de cinco minutos para el descanso y con toda una segunda parte por delante.

¿Cómo mentalizarse para afrontar otros 45 minutos cuando tu contrincante ya te ha metido una manita? Pues en esas se tuvieron que batir los rojillos, que al menos trataron de tapar el agujero generado en la banda izquierda relevando a Raitala -un futbolista muy joven todavía para aguantar palos de este tipo- y retrasando a Damià a dicha posición.

Incluso jugando a medio gas, el Barcelona consiguió infrigirle otros tres puyazos a una formación rojilla que dejó aparcado parte de su orgullo en algunos lances en los que permitió lujos excesivos a su rival a la hora de adornarse. Ahora lo importante es que este 8-0 no deje marca y pensar que la verdadera competición se retoma el martes.

«Cuando vas con cinco al descanso ya piensas más en el siguiente que en este partido»

Mendilibar acusó a la «dichosa minicrisis» del Barcelona la goleada que encajó su equipo. «Hoy (por ayer) no han querido dejar ninguna duda para el último momento y nos han metido ocho. Es lo que hay. Estos equipos, tensos, jugando al cien por cien, ocho igual no te marcan, pero sí cinco al Villarreal, como pasó», se justificó el técnico vizcaino.

Interpelado por la forma en que su escuadra le jugó a los actuales campeones de liga y Europa, el de Zaldibar señaló que «si sales más atrás o a aguantarles, te van a ganar, no sé si cuatro, cinco, seis u ocho. Les hemos pillado enfadados por la dichosa minicrisis», insistió.

El 8-0 es la goleada más abultada de la historia de enfrentamientos entre ambos conjuntos, una estadística que no le preocupa lo más mínimo al preparador rojillo. «No juego para entrar o no en la historia. No pienso en eso en absoluto. Jugamos para hacer las cosas bien y cuando vas con cinco al descanso ya piensas más en el siguiente que en este partido», apuntó.

En este sentido, Mendilibar ya hizo terapia a contrarreloj entre unos jugadores «que están jodidos». «No tenemos tiempo para lamentarnos, hay que pensar en la próxima jornada. Mi equipo ahora está igual de fastidiado que el Sporting, que ha perdido 1-0 contra el Valencia. No nos jugaremos el average particular con el Barcelona al final de Liga», ironizó.

Por su parte, el míster culé, Pep Guardiola, tuvo palabras de elogio para su colega de banquillo. «Conozco bien a Osasuna, a su entrenador y admiro mucho a este técnico por su valentía», señaló el de Santpedor respecto al planteamiento que diseñó Mendilibar para tratar de contrarrestar el juego blaugrana. N.M.

La campaña del descenso, también ocho

Hay un precedente parecido en el que Osasuna encajó ocho goles en el Camp Nou, concretamente en la temporada 1993-94, precisamente la misma en la que la escuadra rojilla descendió a Segunda. En aquel momento, el cuadro navarro finalizó el envite frente a los culés con un 8-1, que habrá que confiar no sea un mal presagio para la presente campaña.

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