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Maite SOROA | msoroa@gara.net

Cada día nos dan una razón más para irnos

Anadie le coge por sorpresa que la caverna mediática española no tenga respeto alguno por la voluntad expresada democráticamente por la sociedad vasca. Nunca lo ha tenido y raro sería que empezara ahora. Por eso arremeten a cabezazos cada vez que las vascas y los vascos opinamos. Y los resultados cosechados por Amaiur el 20N les han puesto de los nervios, como dejaba en evidencia el editorial de «Abc» de ayer. Se quejaba el periódico del grupo Vocento porque «Amaiur, la formación filoetarra que ha colocado siete parlamentarios en el Congreso de los Diputados, será hoy la protagonista de la jornada política». Parecería que en medio de la noche siete miembros de la coalición abertzale se hubieran colado en el hemiciclo, pero resulta que en realidad quienes los han «colocado» allí han sido sus 334.498 electores. Pero eso no parece importar al diario hermano de «El Correo» y «Diario Vasco».

El editorialista luego casi parecía pedir perdón a sus lectores porque el rey español tuviera que recibir a Xabier Mikel Errekondo, señalando que «es un trámite obligado, al que Don Juan Carlos, cuyo apoyo y afecto a las víctimas del terrorismo ha sido público y constante, no puede ni debe sustraerse, al ser Jefe del Estado y máximo representante del orden constitucional y legal que impone estas entrevistas puramente formales». No está de más reocrdar que entre los dos participantes en esa reunión Errekondo es el único que ocupa su cargo por elección popular, porque al Borbón le elegió como sucesor un dictador. Minucias para un periódico tan monárquico como «Abc», que aprovechaba para cargar contra quienes ya se han ido: «los responsables de evitar esta presencia institucional de una formación proetarra eran el Gobierno, los fiscales y los jueces. Si no lo han evitado, porque no han querido o porque no han podido, hay determinadas consecuencias legales ineludibles, como esta ronda de audiencias en el Palacio de la Zarzuela». Probablemente a Errekondo tampoco le hizo mucha gracia tener que dar la mano al monarca, pero lo hizo, seguramente deseando que la próxima vez sea como embajador de un estado soberano. La verdad es que cada día nos dan más razones para marcharnos.

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