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DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER

La igualdad, asignatura pendiente en Irak

«Nos gustaría volver a la situación que teníamos antes, nos gustaría volver a la situación de 1959 y avanzar desde allí» declara a GARA Dalal Jumma, presidenta de la ONG Organization for Iraki Womens Freedom. Esta sorprendente afirmación tiene su explicación.

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Andoni BERRIOTXOA

Si mirásemos hacia atrás, podríamos ver como los derechos de la mujer menguan año tras año. La libertad de la mujer no ha hecho más que empeorar desde que Al Maliki se instauró en el gobierno. Resulta paradójico cómo en un país donde existe un Ministerio de la mujer, todo apunta que los derechos fundamentales de éstas están menguando. Encima no tienen visos de mejorar a medio-corto plazo. En un lugar donde la ablación se sigue practicando en ciertas zonas rurales de Kurdistán sur, parece poco efectiva la labor de este Ministerio.

«Incluso hoy, niñas de 11 años son obligadas a casarse con hombres de más de 40 años», asegura a GARA la directora de la ONG Al-Amal, Hannah Edward. «Aunque por ley esté penado, nadie investiga y se mira para otro lado. Entonces ¿cuál es la función de este Ministerio de la mujer?», se pregunta Edward.

La situación que vive actualmente el país no ayuda en nada a los sectores más vulnerables de la sociedad, donde se encuentra la mujer iraquí. Anclado en costumbres tribales, la clase dirigente les da muchas veces la espalda. La ley siempre se lava las manos ante crímenes de honor. Ser mujer implica ser más débil, ser sumisa y acatar unas normas machistas sin rechistar. Se han dado casos de violaciones a minusválidas, que en el mundo árabe pocas veces se casan. Estas, tras ser forzadas y quedarse embarazadas, son expulsadas de la casa familiar por mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio.

La constitución de la era post-Sadamm, dicta que el 25% de los escaños han de ser para ellas. Dicha cuota haría pensar que la situación de la mujer ha de mejorar necesariamente. Pero desde varios sectores de la sociedad se afirma que estas parlamentarias no hacen lo debido en casos de violencia de género o se vulneran sus derechos. «Tenemos la sensación de que a las mujeres nos quieren marginar política y socialmente. En 1959 se hicieron leyes para que cualquier matrimonio tuviera que pasar por el juzgado. Hoy en día tenemos casos en los que no se sigue este procedimiento. Con esto la mujer se queda sin documentos y en total desamparo en caso de divorcio. Muchas veces utilizan como excusa las palabras «tradición» y «cultura islámica», incluso hay casos de poligamia», afirma la activista por los derechos de la mujer Hannah Edward.

En un país donde hay millón y medio de viudas -la mayoría por las continuas guerras que ha sufrido desde 1980- no hay medios para que se integren en la sociedad. No se les da trabajo, ni se les enseña a desempeñar un papel activo en sus propias vidas.

Sorprende en un país que ha sido históricamente muy avanzado en lo que a derechos de la mujer en el mundo árabe se refiere. Tuvieron la primera ministra del mundo árabe, también la primera juez, ambas en 1959. Según la Unesco a finales de 1970 no había analfabetas entre la población femenina. Hoy, según las últimas estadísticas, el 40% de las mujeres lo son. Las pocas graduadas universitarias no encuentran trabajo. «Las que poseen un título universitario, se tienen que afiliar a algún partido político para poder trabajar, pero siempre quedan en un segundo puesto», declara Edward.

Según un informe de Social Change Trhough Educacion in the Middle East, Irak se está convirtiendo en la capital de la trata de blancas en el mundo árabe. Destinadas a los burdeles de Irán, Turquía y Siria, se estima que más de 5.000 mujeres iraquíes han sido explotadas sexualmente desde la caída del régimen de Sadam Hussein. Las víctimas de este negocio son aquellas mujeres que dejan el hogar por no aceptar un matrimonio forzoso o bien las que escapan por miedo a una represalia por el llamado «honor familiar».

8 de marzo en Irak

Apenas una centena de mujeres con banderolas se reúnen en uno de los numerosos puentes que cruzan el Tigris. Animadas por una charanga, saltando y bailando, mujeres de todas las edades avanzan coreando eslóganes, con una sonrisa, saludándose unas a otras, con pancartas que claman justicia. Vigiladas por varios militares armados hasta los dientes y cacheadas una por una por mujeres policías, descienden hacia el río para dar comienzo a la ceremonia de suelta de velas en el río que baña Bagdad. Una por una, las velas de color morado se van depositando en platos que flotan en la parte oeste del Tigris. La alegría inunda la orilla.

Los policías que vigilan la marcha pacífica empiezan a gritar, se asoman dos barcos a toda velocidad. Impiden a los periodistas presentes sacar fotos del puente, bajo el pretexto de la siempre presente «seguridad» de la capital. Es entonces cuando un barco decide maniobrar bruscamente para crear una ola hacia la orilla. Una ola que ahoga el fuego de las velas encendidas como símbolo de buena esperanza y también las risas y festejos de las mujeres.

Siempre que suena la palabra seguridad, guerra o crisis, la política de una nación se olvida de los derechos civiles. La mujer suele ser una parte de la sociedad más vulnerable. En un país como Irak, la mujer está lastrada aún por antiguas creencias culturales. La política ni siquiera se acuerda de sus derechos más básicos. El 8 de marzo, en Irak, es un alto en el duro camino de la igualdad.

TRATA DE BLANCAS

Irak se está convirtiendo en la capital de la trata de blancas en el mundo árabe. Destinadas a los burdeles de Irán, Turquía y Siria, se estima que más de 5.000 mujeres iraquíes han sido explotadas sexualmente desde la caída de Sadam Hussein.

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